14 noviembre 2010

Una vuelta de tuerca

ALERTA SPOILERS: A los que aún os importe algo "Cómo conocí a vuestra madre", os informo que deberías dejar de leer si aún no habéis visto el episodio de la semana pasada, "Natural History".

Hay un truco que los guionistas de "Cómo conocí a vuestra madre" dominan con la misma maestría que si escribieran un capítulo de "24", y ése es jugar con nuestras expectativas y lo que creemos que va a pasar a continuación y subvertirlas en cuestión de 10 segundos. Te cuentan una historia que parece que va a ser sólo una trama secundaria, una excusa para sacarse de la manga unos cuantos chistes tontos, la intercalan con la principal en plan detalles simpáticos y de repente, cuando esa trama parece que va a solucionarse de un modo bastante convencional... ¡bum! Meten un giro inesperado y crucial para la historia continua de la temporada. Lo hicieron con el Robingate y la maniobra de distracción del segundo regreso de Robin Sparkles en la tercera temporada, y volvieron a hacerlo esta semana con el reto de Robin y Barney en el Museo de Historia Natural y cómo acaba llevando a que él conozca finalmente la identidad de su padre.

Dejando de lado discusiones sobre si se ha recuperado del bache de la quinta temporada o no, que son estériles y no tienen ya ningún sentido (yo creo que sí, otros muchos creen que no, por lo que seguramente deberían abandonarla), en lo que siempre han dado lecciones a otras sitcoms es en la narrativa que escogen para contar su historia, con una mitología más propia de una serie serializada y realizando todo tipo de saltos temporales, correcciones sobre la marcha y pequeños cliffhangers que pueden tardar temporadas en resolverse (los "more on that later" del Ted del futuro son tan clásicos como los "legen -wait for it- dary" de Barney). Alguna vez comentamos que, al elegir este modo de contar, arriesgan más que una comedia convencional y, de ese modo, son también más propensos al fracaso. En "Tuned In" decían que la línea entre la brillantez y el fracaso total es mucho más fina de lo que parece cuando se intenta buscar la grandeza en lugar de conformarse con una cómoda línea media.

Lo mejor de esa nueva vuelta de tuerca de "Cómo conocí a vuestra madre" es que involucra directamente a los que, muy probablemente, sean mis personajes favoritos de esta serie desde hace mucho, Robin y Barney. La química que despliegan entre ellos se aprovecha a fondo muy pocas veces, desafortunadamente incluso cuando estaban juntos, pero son infalibles cuando los guionistas se acuerdan de lo que tienen ahí. Con Robin, Barney deja ver pequeños retazos de su lado más humano, a la vez que ella resulta mucho más divertida e interesante cuando se dedica a superar los retos que él le pone. Han surgido voces por ahí de que la boda que vemos en el primer capítulo de la sexta temporada puede ser la de Robin y Barney (son los únicos a los que no vemos), pero no lo tengo yo tan claro.

Lo que sí es seguro que el Barney mujeriego y estrafalario que tan buenos momentos ha dejado funciona mejor en pequeñas dosis, y que Robin sólo necesita que le den un poco de cancha para demostrar que es uno de los secundarios de comedia que pasan más injustamente desapercibidos de la parrilla actual. La búsqueda del padre de Barney apunta a que va a dejar cosas interesantes, y aunque no estoy muy convencida de que de verdad éstos acaben en boda al final de la temporada, tampoco me extrañaría que volvieran a acercarse. Habrá que confiar en que esto sea legendario.

Música de la semana: Creo que fue este verano cuando Sky 1 emitió en el Reino Unido "Strike back", una serie basada en una novela de Chris Ryan, exmilitar reconvertido a autor de éxito, que sigue a un especial soldado de las Fuerzas Especiales que viaja a Irak para intentar rescatar a una periodista británica secuestrada por un grupo terrorista (me parece que Canal+ la está emitiendo ahora bajo el título "Contraataque"). Sólo he visto el primer episodio, y apunta a ser entretenida, pero lo más curioso es la cantidad de caras conocidas que hay en el reparto. Está Richard Armitage, cambiando los papeles de época por los fusiles de asalto; está Andrew Lincoln, que aquí no tiene que esconder su acento como en "The Walking Dead"; están dos de las protagonistas de "Mistresses", Orla Brady (que sí, es la madre de Peter Bishop en "Fringe") y Shelley Conn; está Colin Salmon, ineludible últimamente en casi cualquier serie británica, y está Jodhi May, a la que a lo mejor recordáis como la hermana de Madeleine Stowe en "El último mohicano" y que el año pasado participó en "Emma". En ese primer episodio, la acción se inicia en 2003, poco antes de que Estados Unidos invada Irak, y los soldados británicos parten a su misión al ritmo de un remix de "19-2000", de Gorillaz.
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