19 noviembre 2010

Bestias y ladrones

Después de ver "The Town", es raro que no se escuche a la salida del cine la opinión de que Ben Affleck debería dedicarse a dirigir, porque se le da mucho mejor que actuar. Las pinceladas que mostró en "Adiós, pequeña, adiós" se confirman en esta historia de ladrones de bancos que no puede evitar recordar en algunos momentos a "Heat", pero más ligera. Tiene tensión, escenas de acción muy bien orquestadas y las hechuras de una película para el gran público bien hecha, entretenida y que no nos toma por tontos, aunque las críticas que se le hacen de que igual no es demasiado memorable pueden no ir tan desencaminadas.

Tal vez que Affleck se reserve el papel protagonista de ese atracador que se enamora de quien no debe, aunque está bastante correcto, le reste un poco de fuerza al conjunto, más teniendo a Jeremy Renner en uno de esos papeles de chiflado que se le dan tan bien. Pero resulta interesante ver a esos agentes del FBI sin escrúpulos y ese código de honor entre ladrones instalado entre la gente de Charlestown, el barrio en el que robar bancos es un trabajo que pasa de padres a hijos. No es especialmente original, pero cuenta muy bien lo que quiere contar. Su faceta de director es la mejor resurrección para un Affleck que, como actor, quizás nunca estuvo mejor que en "Persiguiendo a Amy".

Este fin de semana, aprovechando su reedición en DVD y Blu-Ray y que el año que viene celebra su 20º aniversario, se reestrena en cines (en el omnipresente 3D) "La bella y la Bestia", la primera película que logró estar nominada al Oscar a la mejor película (en 1992), y probablemente una de las mejores, sino la mejor, de las que han salido de los estudios de Walt Disney. Contaba con un dibujo limpio, clásico y muy efectivo y una banda sonora (de Alan Menken y Howard Ashman) que complementaba y mejoraba las imágenes en el estilo de los musicales más clásicos de Hollywood. Además, se permitió lo que entonces era el principio de una pequeña revolución, que era incluir una secuencia animada por ordenador.

Aquellas tomas del salón en el que bailan Bella y la Bestia empezaron a cambiar el modo en el que se rodaban las cintas de animación. La técnica luego mejoraría mucho, evidentemente, y en algunos casos hay quien ha permitido que sea más importante que la historia o la emoción ("Final Fantasy", estoy mirándote a ti). "La bella y la Bestia" es modélica en su clasicismo formal y en la historia, poblada de personajes perfectamente trazados y vivos, si me permitís la expresión, desde la primera vez que aparecen en pantalla. Es un cuento y una historia de amor pero que no pasa la línea del sentimentalismo fácil. En realidad, es también un poco un ejemplo de un tipo de películas que ya no se hacen más.
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