02 noviembre 2010

Los años te sientan tan bien

No es raro que, cuando se empieza a hablar de series que se estrenaron antes de 2000, surja siempre la pregunta inevitable de si resisten bien el paso del tiempo. Son productos de su tiempo con todas las consecuencias, tanto para los estilismos como para las temáticas que toquen como para el ritmo que lleven al contarlas, y algunas que en su momento eran el no va más, pierden mucho encanto vistas no ya años, sino décadas después. La relación entre Maddie y David y sus discusiones en "Luz de luna" aún se ve divertida, pero el resto de la serie se ha quedado vieja y, sobre todo, lenta para una generación acostumbrada a los vértigos de "24". "Expediente X", sin embargo, sí ha aguantado muy dignamente el paso del tiempo, y sigue siendo tan entretenida (y Mulder y Scully tan estupendos) como cuando se estrenó, aunque los trajes y los peinados de las dos primeras temporadas sí que son un fenómeno paranormal.

Últimamente, me he dedicado a una especie de viaje al pasado al recuperar algunos episodios de sitcoms clásicas como "Las chicas de oro" y "Frasier". Las dos te retrotraen, mínimo, 20 años atrás (la primera empezó en 1985 y acabó justo un año antes de que se estrenara la segunda, en 1993), cuando el género estaba en su apogeo y todas las cadenas tenían siempre un estreno de una comedia rodada con público en vivo y en tres únicos decorados (o cuatro). El paso del tiempo las ha mitificado, más todavía porque las dos se emitieron en la NBC cuando ésta era una superpotencia, y no como ahora, y ese estatus de clásicos de la comedia todavía puede facilitar más la decepción al retomarlas en la actualidad. Pero ambas se basaban en el talento y el timing de sus actores y en sus guiones, y eso se mantiene intacto. Las caras de póker de Bea Arthur como reacción a alguna bordería de Estelle Getty no se pasan de moda, y los intercambios de ironías y pullitas entre Kelsey Grammer y David Hyde Pierce aún están por superar.

El mayor riesgo de encontrarnos ante un horror lo tenemos en aquellas series que tenemos idealizadas porque eran de nuestras favoritas cuando éramos niños. "El coche fantástico", "MacGyver" o "El equipo A" no es sólo que envejezcan mal, sino que en su momento ya no eran nada del otro mundo. Pero a nuestros ojos infantiles eran lo más de lo más, cosa bastante comprensible. "Los vigilantes de la playa" podrá verse ahora como un título de culto kitsch, pero ni cuando se emitía se la podía tomar uno como algo más que un placer culpable. Lógicamente, las tramas adolescentes de "Sensación de vivir" se quedan anticuadas a la fuerza al lado de "Skins", pero ahí entra lo que la sociedad ha cambiado en los 20 años transcurridos desde su estreno.
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