05 julio 2007

El estándar Bartlett

Hace un año, la serie que más expectación levantó de entre todos los proyectos nuevos presentados por las cadenas era "Studio 60 on the Sunset Strip". A priori, lo tenía todo para convertirse en el acontecimiento de la temporada televisiva. Era el regreso de Aaron Sorkin tras la despedida de su gran éxito, "El ala oeste de la Casa Blanca", de donde repescaba a uno de los favoritos del público, Bradley Whitford. También significaba la vuelta a la tele de Matthew Perry, que buscaba dejar atrás a Chandler Bing, y como tercera en discordia tenía a una actriz en alza, Amanda Peet, que también se había dado a conocer en una serie, "Jack & Jill". Además, la premisa inicial de contar los entresijos tras un programa de humor tipo "Saturday Night Live" era bastante atractiva, pues Sorkin ya había tenido bastante reconocimiento crítico con "Sports Night", ambientada en un programa deportivo.

Doce meses después, "Studio 60" ha finalizado sus 22 primeros capítulos entre la indiferencia de la audiencia y una respuesta de los críticos que, en el mejor de los casos, ha sido tibia, cuando no directamente negativa. Entre las razones que dan para justificar sus malas críticas, señalan que a Sorkin se le ha ido un poco la mano "predicando" sobre temas controvertidos de actualidad, que el personaje de Harriet Hayes no está bien llevado y es aburrido y que, para tratar sobre un programa de humor, los sketches que se han visto no son divertidos. Lo cierto es que yo sólo vi el piloto. En él, sí que se veía que Harriet podía terminar siendo un incordio, pero los personajes, y las situaciones, se presentaban de tal manera, que se veía cierto potencial. Sin embargo, debe ser que no fue suficiente para mí. Tuve cuatro capítulos en nevera, sin encontrar nunca el momento para verlos, y al final no los vi.

No puedo pronunciarme sobre si la serie era buena o no, pero leyendo diferentes opiniones por ahí, lo que parece es que se generó una expectación desmesurada a su alrededor. Se la iba a medir con el estándar fijado por las primeras temporadas de "El ala oeste", y no resistió la comparación. Habrá quien diga que, por muy buena que fuera, ese listón estaba demasiado alto, y es cierto, pero la promoción que se hizo de la serie antes de su estreno llevaba a ello. La NBC pensaba que tenía "LA" serie del otoño, y ya se sabe lo que le pasó a la lechera del cuento. De todos modos, hubo un comentarista estadounidense que explicó de manera muy sencilla la razón, para él, de la cancelación de la serie: Al público general no le gusta la política. O dicho de otra manera; que los personajes estén siempre discutiendo y "predicando" sobre ciertas ideas políticas está muy bien en una serie ambientada en las tripas de la Casa Blanca, pero en una sobre un programa de humor, es una bomba de relojería.

Los que siguiérais "Studio 60", ¿qué pensáis? ¿El Predicador Sorkin arruinó la serie? ¿O es que nadie la entendió?
Publicar un comentario