03 julio 2007

Más humanos que los humanos

Los androides de cine nunca volvieron a ser los mismos después de "Blade Runner". Aquellos replicantes del modelo Nexus 6, con la misma apariencia física que los humanos, con recuerdos implantados para que crean ser humanos, que terminan rebelándose contra su creador, han creado escuela en la ciencia ficción posterior. Por otro lado, ellos mismos se remontan a la obra de Karel Capek donde se emplea por primera vez la palabra robot. Éstos no son ingenios metálicos, sino productos biológicos artificiales. Sin embargo, la complejidad de los replicantes es lo que los hizo destacar y convertirse en unas de las señas del cyberpunk. La Corporación Tyrell los fabrica de tal manera que sólo puedan vivir cuatro años, ya que descubren que tienen la capacidad de aprender de la experiencia. Sin embargo, esa corta vida, unida a sus recuerdos implantados y a la capacidad de algunos modelos por imitar sentimientos humanos, los convierte en volcanes emocionales muy inestables. Los más fascinantes, por supuesto, son los replicantes más avanzados, desesperados por ser humanos de verdad, que desarrollan conciencia de sí mismos y no pueden afrontar la realidad de que su memoria, sobre la que se ha construido toda su vida y su identidad, sea falsa.

"Blade Runner" ha cumplido 25 años sin haber perdido un ápice de su vigencia. Su diseño de producción y su fotografía han sido imitados hasta el hartazgo, y si algún día sale por fin la versión definitiva en DVD, va a ser todo un acontecimiento. Quizás haya aguantado tan bien porque ella misma es un cóctel de multitud de influencias. Primero, está el libro de Phillip K. Dick en el que se basa libremente, las imágenes de "Metrópolis", de Fritz Lang, teorías filosóficas de Descartes a Nietszche y, por supuesto, el cine negro. No sólo los personajes, los escenarios y parte de la música beben de este género, sino que comparte con esas películas una trama enrevesada y un comentario social. Cuando se estrenó (con más pena que gloria en EE.UU., por cierto), muchos críticos le adjudicaron la etiqueta de cine negro futurista.

No es una película fácil de ver y, además, es de las que gana en visionados posteriores. Y su vigencia en la actualidad queda ejemplificada a la perfección en los modelos humanos de los cylones de "Galáctica" y, sobre todo, en Número Seis, que podría haber salido en "Blade Runner" sin ningún problema. Conforme la serie se va acercando al final, la separación entre "tostadoras" y humanos es cada vez más difusa, igual que como ocurre en la película. Esta influencia ha sido reconocida siempre por sus creadores. De hecho, incluso tienen a Edward James Olmos en el reparto (¿lo reconocéis en la foto de arriba?), y él mismo le recomendó a Tricia Helfer que viera la cinta de Ridley Scott para preparar mejor el papel de Seis.
Publicar un comentario