25 julio 2007

Mundos de fantasía

De la misma manera que los libros de "El Señor de los Anillos" influenciaron e impulsaron prácticamente toda la producción de literatura fantástica posterior (en la rama de espada y brujería, como se suele denominar), las películas han permitido que, de algún modo, nos encontremos otra vez ante una especie de renacer de este género en el cine. Sí, cierto que algunas de las que intentaron aprovechar el tirón de la trilogía de Peter Jackson, como "Dragones y mazmorras", eran, cuanto menos, sonrojantes, y que quizás ha pasado demasiado tiempo desde el estreno de "El retorno del rey" para poder aprovecharse de su éxito, pero desde finales de este año tendremos unas cuantas para elegir (la última en presentarse este fin de semana en Comic-Con será la versión hiper-realista de la leyenda de Beowulf, una de las fuentes tras "El Señor de los Anillos", por cierto).

Falta por ver si este resurgir de la fantasía en el cine impulsa las ventas de los libros en los que muchas de estas películas se basan, porque este género no es demasiado popular en España (a pesar de tener unos fans muy leales y devotos). Es otra víctima de los prejuicios de quienes lo descartan como algo menor sin reparar, por ejemplo, en la ambición temática y narrativa de la saga de "Canción de hielo y fuego", en la estupenda, y sólida, construcción del personaje central de la saga de Geralt de Rivia (muy influenciada, como la obra de Tolkien, por la mitología del este de Europa y por los cuentos de hadas) o, ya que se va a estrenar en breve "La brújula dorada", en las ideas revulsivas sobre la religión y la filosofía que Phillip Pullman introduce en la trilogía de "La materia oscura" (un éxito de ventas en el Reino Unido al nivel de los libros de Harry Potter, y que creo que por aquí ha pasado injustamente desapercibida).

De todas estas películas, sin embargo, por la que empiezo a tener más curiosidad, y que creo que ya comenté hace tiempo, es por la adaptación, en dibujos animados, de "El retorno de los dragones", el primer volumen de "Crónicas de la Dragonlance". Esta saga, que es la continuación de un conocido juego de rol, empieza con una influencia muy fuerte de "El Señor de los Anillos" (la guerra que se avecina, impulsada por fuerzas oscuras; el grupo de compañeros que se embarca en un viaje para averiguar qué pasa; los Orbes de los Dragones, con esos puntos en común con los Palantir) para luego ir adquiriendo su propio ritmo, movida por unos personajes imperfectos que nunca terminan de encontrarse a sí mismos, y termina creando un malvado sensacional llamado Raistlin Majere. Cubre con profundidad psicológica la enorme erudición detrás de la Tierra Media y que, además, resulta muy divertida de descubrir.

Por ejemplo, los diversos lenguajes elfos están basados en el inglés y el finlandés antiguo; muchos personajes son trasuntos de reyes y guerreros de mitologías nórdicas (sobre todo, de los Edda) y de historias de los anglos y los sajones; hay gran influencia de historias bíblicas e, incluso, de obras de Shakespeare, como "Macbeth" (la muerte del Rey Brujo a manos de Eowyn), y también de la propia experiencia de Tolkien en las trincheras de la Primera Guerra Mundial.

P.D.: Me rindo. Me he cansado de evitar spoilers y cualquier comentario relacionado y voy a empezar a leer el último de Harry Potter. "Juego de tronos" tendrá que esperar un poco. Por cierto, la foto corresponde a uno de los escenarios de la película de "El retorno de los dragones", y una de mis partes favoritas del libro: la ciudad en ruinas de Xak Tsaroth.
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