21 julio 2007

Las reliquias de la muerte


Desde el principio de la saga de Harry Potter, siempre se notó un aliento helador y pérfido surgiendo desde el fondo, atravesando todos los partidos de quidditch, los exámenes finales y las excursiones a Hogsmeade. Como nos recuerdan a menudo, desde esa noche en la que Voldemort mató a los padres de Harry, los destinos del joven y los del malvado mago oscuro están unidos, y es el aliento de Aquél-que-no-debe-ser-nombrado el que permea todo lo que hace Harry, y el que se va dejando notar con cada vez más fuerza según se acerca el final. Y ese final ya está aquí (en inglés, al menos. En español habrá que esperar hasta principios del año que viene, como si fuera la nueva temporada de "Perdidos").

¿Cómo va a terminar esta aventura? Yo tengo algunas teorías, claro, sobre Snape y su labor como agente doble y sobre Harry y Voldemort y sus probabilidades de sobrevivir. Incluso si Harry sobrevive, la experiencia, de alguna manera, debe quedarse con él, de la misma manera que, salvando las distancias, Frodo se ve afectado por su periplo para destruir el anillo. Eso es algo que, a mi juicio, nunca ha terminado de verse del todo bien en las películas, igual que hay un aspecto que a mí me parece muy interesante, el de los "sangre sucia", los magos que tienen sangre muggle, como Hermione o Severus Snape. Es un tema que se utiliza en la película de "El prisionero de Azkaban" para justificar el cabreo de Hermione con Draco Malfoy, pero se olvida muy rápido. En "El misterio del príncipe" vuelve a cobrar importancia, y no creo que desaparezca en el último.

Se avecina la confrontación final. No importa demasiado cuántos personajes vayan a morir, si Ron y Hermione acabarán juntos finalmente, si el mundo muggle y el mágico seguirán separados... Yo lo paso estupendamente con estos libros, y no creo que el último vaya a ser su excepción. Ya os contaré cuando llegue al punto y final.

P.D.: El título de esta entrada es la idea que J. K. Rowling ha dado para traducir "the deathly hallows". En inglés, por cierto, es una expresión algo ambigua, y Rowling no ha querido clarificar nada para no desvelar ningún detalle del final.

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