02 julio 2007

El peso del culto

A veces, es mejor que nadie te cuelgue la etiqueta de "clásico" o "de culto". Para determinadas personas, puede ser sinónimo de aburrido y pedante (y en algunos casos, es rigurosamente cierto). Otras veces, esas etiquetas te pueden sacar del olvido y hacer que una generación más joven te descubra muchos años después. En los comentarios de una entrada anterior, un lector nos dejó la lista de las 30 mejores series de culto, según la revista TV Guide. Como es algo subjetivo, hecho de acuerdo con los criterios personales de los redactores de la revista, se pueden discutir bastantes de las inclusiones (como la de "Jericho", aunque ellos mismos explican que está ahí por la espectacular reacción de los fans para resucitarla de la cancelación). Sin embargo, lo más interesante es ver algunas series que todavía están en emisión.

Hace ya unos meses, hablamos por aquí de la manera en que una serie podía conseguir un culto, y lo ejemplificábamos en "Perdidos" y "Galáctica", que aún no habían empezado a emitir sus terceras temporadas. Las dos están ahí, desde luego, por su legión de fans y porque son dos series que, aunque aún no han finalizado, están influenciando la televisión posterior. La primera puso de moda, otra vez, las series con un misterio central enrevesado y continuado y un reparto coral y multi-énico, y la segunda es una de las series más vistas, y admiradas, dentro de la industria, además de ser una favorita de los críticos. Gran parte de las series son de ciencia ficción, que suelen tener más difícil el salto al público masivo, que se enfrenta a ellas con prejuicios por su temática (si bien hemos de reconocer que los maquillajes de algunos extraterrestres espantarían a cualquiera). Si ésta, además, es una mezcla de varios géneros, como "Firefly", el camino aún es más cuesta arriba.

Lo que me ha hecho mucha gracia es encontrar, en el puesto 29, una telecomedia británica bastante burra, cuyas protagonistas dejan a Patty y Selma como dos hermanitas de la Caridad: "Absolutamente fabulosas". Se centraba en la vida de dos amigas cuyo único propósito era emborracharse, ser famosas... y emborracharse. Localia la emitió por estos lares hace ya algún tiempo. Lo que me lleva a pensar que, si nos basáramos sólo en el criterio de la escasa audiencia para decidir si una serie es de culto, prácticamente todas las series extranjeras que se emiten en España lo serían (menos "CSI" y "House").

Volviendo al principio, ser catalogado como "de culto" te puede granjear nuevos prejuicios, pero no todo lo que entre en esa categoría tiene por qué ser aburrido. Es cierto que no son para todos los públicos y que, puede que inconscientemente, se dirigen a un público muy definido. Éste, no obstante, es mucho más fiel que la audiencia masiva. Estarán contigo hasta el final, incluso aunque la serie se emita un sábado a las 2 de la madrugada. La masa te abandonará en cuanto llegue la siguiente serie de moda.
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