20 enero 2008

Tengan cuidado ahí fuera

Me gustan las series de policías (y las películas policíacas y las novelas de ese género. ¿Alguien más ha leído "Asesinato en la convención", de Isaac Asimov?). Deben ser el género más prolífico de la historia de la televisión, junto con las series de abogados (que son una vuelta de tuerca al policíaco) y los dramones familiares. Ya que estábamos hablando de recuerdos, sé que seguí fielmente "Canción triste de Hill Street", aunque ahora no me acuerde de nada de ella, y guardo alguna vaga imagen del inspector Flores que interpretaba Imanol Arias en "Brigada Central". Así, generalizando, son fáciles de ver porque lo que te mueve a seguir con ellas es la curiosidad por ver quién es el asesino, o cómo se las van a arreglar para pillar a este malo, o qué le va a pasar a este agente que se saltó las normas a la torera.

Lo que puede hacer destacar a alguna sobre el resto son detalles que no tienen nada que ver con ese componente de intriga. Puede ser la ambigüedad moral de los policías de "The Shield", el retrato social que se hace en "The Wire", por citar a las dos cimas actuales del género para muchos críticos. En su momento, "Ley y orden" representó una verdadera revolución al unir la investigación policial y el procesamiento criminal del detenido. De todas sus franquicias, sólo encuentro entretenida "Unidad de Víctimas Especiales", en especial por sus secundarios. El "CSI" original sigue siendo el mejor porque, perdido el elemento sorpresa que le otorgaba al principio el procesamiento de las pruebas, siguen mostrando un sentido del humor muy friki y peculiar, y Grissom sigue siendo bastante especialito.

Los casos en "The Closer" deben ser de los mejor escritos de las series policíacas actuales. Incluso imaginándote por dónde van los tiros, la confrontación final del sospechoso con Brenda siempre acaba deparando alguna sorpresa (sin mencionar que, justo en ese momento, es cuando Brenda ha de lidiar también con todo tipo de problemas domésticos, o con el inicio de rebeldía del sargento Gabriel). En lo poco que se ha emitido de "Life", sus casos también siguen esa pauta de añadir alguna vuelta de tuerca inesperada y sutil a una trama que, por lo demás, puede estar más vista que el tebeo. Ya que no todas van a utilizar la comisaría como un fresco de vidas individuales con sus propios problemas que, por mucho que ellos quieran, no pueden separarse del trabajo (como hacían en "Policías de Nueva York"), por lo menos se les pide que las tramas sean interesantes y sus personajes no sean unos cansinos tipo Mac Taylor.

Buscando otras cosas qué ver mientras los guionistas yanquis siguen en huelga, me he lanzado a la aventura de ver, sin subtítulos, una miniserie de la BBC que cuenta la investigación de una desaparición, "Five days". Es una aventura porque el acento británico a veces puede ser imposible, pero promete. La familia de la desaparecida parece guardar unos cuantos secretos, en los policías parece seguirse el modelo de "Principal sospechoso" y la prensa, por supuesto, va a exprimir el caso hasta sus últimas consecuencias. Veremos cómo se desenvuelve todo.

Música de la semana: Y ya que hablamos de la huelga de guionistas, supongo que ya estaréis al tanto del acuerdo para renovar su contrato al que han llegado el sindicato de directores y los estudios. Ofrece un pequeño rayito de luz en una situación muy nublada, pero no hay que lanzar las campanas al vuelo todavía. En The Watcher explican bien cómo están las cosas, y mientras, nosotros podemos mostrarnos moderadamente optimistas y, como decían los Monthy Python, mirar siempre el lado bueno de la vida, incluso aunque estemos crucificados en lo alto del monte Calvario.
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