05 julio 2008

La vida antes de "Perdidos"

A veces parece que nos olvidamos no sólo de que hay vida más allá de "Perdidos", sino de que hubo en algún momento un "Año 1 a.P.", que aunque la serie de J.J. Abrams (deberíamos empezar a darle más crédito al Darlton Team, que son los que la guían desde la 2ª temporada) fuera un Big Bang en cuanto a interés masivo, y de qualité por las series de televisión, y en cuanto a la aparición de blogs y webs dedicadas a las series, antes de ella había todo un universo de programas bien hechos, de culebrones de gran factura y de genuinas series de culto. Y no hace falta que nos remontemos a los 80 y los tiempos de "Canción triste de Hill Street" y "Las chicas de oro". Es cierto que ese universo televisivo explotó en todas partes y al mismo tiempo con el advenimiento de los supervivientes del vuelo 815, pero otros muchos prepararon antes ese camino.

Como decimos, basta con echar un vistazo a finales de la década de los 90 (en términos televisivos, parece la Edad Media, y los 70, directamente el Pleistoceno). Por aquel entonces aún estaban en antena "Urgencias", por la que yo siempre he tenido un afecto especial, mi gran serie-friki, "Expediente X", la gran serie de policías de los últimos años,"Policías de Nueva York", heredera directa de "Canción triste de Hill Street", y en 1997 llegaba "El abogado", cuyas dos primeras temporadas están consideradas por los críticos como de las mejores hechas en la televisión estadounidense en la última década. Además de tener una de las subtramas más delirantes que yo recuerdo (que tomen nota los de "El internado"), todos sus personajes peleaban por mantener su integridad y sus principios en un mundo lleno de mentirosos, estafadores, asesinos y gente de más diverso pelaje, a los que el bufete de Bobby Donnell defendía a capa y espada porque ése era su trabajo, y su deber, y aunque a veces sus clientes les engañaran y no fueran tan inocentes como parecían, sus abogados siempre harían todo lo que estuviera en su mano, y algo más, por sacarlos del atolladero. Lo cual daba para mostrar un amplísimo muestrario de las diferentes tonalidades de la paleta del gris.

Integridad y principios también tenían los protagonistas de "El ala oeste de la Casa Blanca", que siempre disputó con "Los Soprano", estrenada también en 1999, el título de mejor serie de la televisión. Punto. Y dos años antes, en 1997, había empezado su reinado una serie cuya influencia posterior nadie podía prever, "Buffy, la cazavampiros". Los nuevos programas que fueron llegando después, ya entrando en el nuevo siglo, fueron poniendo los cimientos de lo que vivimos ahora. Desde la acción y el ritmo frenético de "24" (2001), a los diálogos ingeniosos de screwball comedy de "Las chicas Gilmore" (2000), a las relaciones familiares, la vida y la muerte vistas con otro cariz de "A dos metros bajo tierra" (2001), el fresco de toda una sociedad de "The Wire" (2001), la revolución de la comedia de "Arrested Development" (2003)...

Todas ellas, y más que me dejo por el camino, terminaron confluyendo el 22 de septiembre de 2004, fecha en la que la ABC estrenaba "Perdidos". Y la televisión entró en una nueva era.

P.D.: El cliff-hanger con el que nos han dejado para afrontar esta noche el final de la cuarta temporada de "Doctor Who" es demasiado. Russell T. Davies va a despedirse de la serie por todo lo alto, eso es seguro. ¿Volveremos a escuchar una de esas selecciones musicales peculiares que tanto le gusta añadir en los momentos más dramáticos, como este "Voodoo child" de Rogue Traders que marcó el dominio del Maestro en la tercera temporada?
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