26 julio 2008

El Cáncer Negro

Por lo que estoy leyendo por ahí, va a haber dos reacciones bastante diferentes a "X Files: Creer es la clave", dependiendo si te gustaban más los capítulos sueltos o los de la conspiración (y si todavía guardas algún recuerdo de la serie, claro). No es un un secreto que yo era más de la primera opción, pero he de reconocer que, al principio, la conspiración era realmente inquietante. Todos aquellos encuentros clandestinos de Mulder con Garganta Profunda en garajes y callejones, el humo del tabaco del Fumador en el despacho de Skinner, la extraña desaparición de la hermana de Mulder... Se iban dejando caer detalles que apuntaban a algo mayor, a algo realmente superior a nuestros agentes del FBI y a cualquier gobierno, y algo que, por mucho que lo intentaran, parecía ser inevitable.

El mejor momento en los episodios de la conspiración fue, para mi gusto, el final de la segunda temporada y el inicio de la tercera, cuando Mulder consigue unos documentos encriptados que parecen confirmar no sólo que el gobierno estadounidense conoce la existencia de vida extraterrestre, sino que se está experimentando con ella. Se unían a la perfección las alusiones a los científicos nazis que terminaron trabajando en EE.UU. tras la Segunda Guerra Mundial, los experimentos con vacunas (un clásico de la paranoia de los 50), la misteriosa desaparición de la cultura anasazi y, de remate, el descubrimiento de que la hermana de Mulder fue algo así como un "daño colateral". Más adelante, tendríamos un capítulo doble que ahondaba más en la posibilidad de la creación de un híbrido de extraterrestre y humano (con más científicos de la 2ª Guerra Mundial, en este caso japoneses), y que empezaba a desestabilizar las creencias de Scully al obligarla a confrontar la naturaleza del implante que encuentra en su cuello.

Más adelante, el tema empezó a embrollarse hasta un nivel, que ni en "El internado" van a ser capaces de superarlo. Entraron en juego las abejas misteriosas, el Cáncer Negro, Marita Covarrubias, a Krycek le cortaron un brazo, el padre de Mulder podía no ser quien él pensaba, y lo único que sacamos en claro del agridulce final de la serie es que Mulder y Sully siempre se tendrán el uno al otro. No había manera de solucionar aquello porque, como toda conspiración, luce muy aparente mientras sólo se insinúa, o ves pequeñas partes inconexas, pero el gran esquema de todo puede resultar algo anticlimático.

Es muy cierto que, como dice la crítica poco entusiasta de "El País", entre "Twin Peaks" y "Expediente X" nos prepararon para las series complejas, serializadas y discutidas en Internet hasta la saciedad que tenemos ahora, y en una web yanqui se apunta que sin la trama continua del Sindicato y la conspiración, no tendríamos ahora los misterios serializados de "Perdidos" y "Héroes", por ejemplo. No es un mal legado para una serie que empezó como una mezcla de "Todos los hombres del presidente" y "Kolchak, the night stalker", y que bebía también directamente de la ciencia ficción de serie B de los 50 y sus metáforas sociales y políticas.

P.D.: Aún no he visto la película, así que agradecería que no me contarais nada. Hasta entonces, nos quedamos con otra de las novedades de la serie, una sintonía inicial, compuesta por Mark Snow, bastante inusual para principios de los 90.
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