16 marzo 2010

El guante blanco y los Knicks

1.- Comprendo que algunas series de estructura procedimental y con un tono ligero y para pasar el rato quieran añadir una trama horizontal un poco más serializada para introducir un elemento con un poco más de peso, que aporta algo más de tensión e intriga para sus personajes. En "White Collar" han estado dando pinceladas de algo así con todo el misterio alrededor de la desaparición de Kate, la novia de Neal Caffrey, y de una oscura conspiración en la que, de algún modo, él ocupa un puesto importante sin saberlo. Toda la primera temporada ha estado dando vueltas alrededor de eso, de un inquietante agente del FBI que está dispuesto a hacerle la vida imposible a Peter y de un objeto antiguo que el cabecilla en la sombra quiere por un motivo que desconocemos. Es todo muy vago, claro, y han intentado que nos interese cerrando el último capítulo con un momento que yo llevaba esperando medio episodio, la verdad, y que en teoría debería unir más a Neal y Peter en su investigación por saber qué demonios está pasando ahí.

La verdad es que los dos o tres capítulos que lidiaban directamente con la amenaza que Fowler suponía más para Burke que para Caffrey eran algo mejores que los demás, pero tampoco es necesario que "White Collar" tenga de repente una conspiración como la de "Expediente X" para asegurarse la audiencia. Sus dos protagonistas tienen una buena dinámica, los timos funcionan mejor cuando tienen el grado justo de fantasmada, y aunque la mujer de Peter sigue sin tener un papel claro en la trama, Mozz por lo menos resulta entretenido. Se ajusta a la fórmula de su canal (USA) a la perfección, y sirve como un entretenimiento ligero. Ya veremos en la segunda temporada si toda esa conspiración va a alguna parte.

2.- La cadena deportiva ESPN está celebrando su 30º aniversario con una serie de documentales llamada "30 for 30", en la que 30 directores cuentan 30 historias interesantes, definitorias o curiosas de esas tres décadas en el deporte estadounidense. Entre las que han tocado se cuenta cómo la banda de los Colts de la NFL se quedó aún muchos años en Baltimore después de que la franquicia se mudara a Indianápolis, la muerte de Len Bias justo la noche en que fue elegido con el número 2 del draft de la NBA de 1986 por Boston Celtics (para muchos, el principio del largo declive del equipo durante los 90) o el documental que se emitió el domingo pasado, "Winning time", que cuenta la gran rivalidad entre Indiana Pacers y New York Knicks en los play-offs a mediados de los 90, coincidiendo con la primera retirada de Michael Jordan. O, más en concreto, cómo Reggie Miller se encargó casi él solo de desquiciar a los Knicks y estropear sus sueños de ganar el anillo.

Si os gusta el baloncesto y la NBA, "Winning time" resulta divertido y entretenido (los montajes de los partidos a los sones de la ópera "Turandot" son un hallazgo). Miller fue uno de los trash talkers más efectivos de la liga, y siempre supo cómo sacar de quicio a gente de temperamento tan volátil como John Starks, o cómo emplear que todo el Madison Square Garden (y Spike Lee a pie de pista) se ponga contra él para motivarse y anotar 25 puntos en el último cuarto del quinto partido de la final de la Conferencia Este en 1994. Las declaraciones del propio Miller (que ahora es comentarista de TNT), Patrick Ewing, Starks o el mismo Spike Lee añaden todavía más diversión al documental. Si os va algo un poco más tradicional, la HBO estrenó hace poco otro llamado "Larry vs Magic", sobre la rivalidad entre las estrellas de Celtics y Lakers, también muy interesante, pero contado de modo más convencional y serio que "Winning time".
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