02 marzo 2010

El viaje inverso

La NBC estrena esta noche "Parenthood", la segunda adaptación a televisión de la película "Dulce hogar, a veces", de Ron Howard. Podéis leer las críticas que han ido apareciendo en los medios y blogs estadounidenses si queréis haceros una idea de por dónde puede ir (preparaos para ver muchas comparaciones con "Modern family", alguna con "Cinco hermanos" y otras pocas con "Friday Night Lights", la otra serie de su showrunner, Jason Katims), pero no va a ser ése el tema que nos interesa ahora, sino precisamente que sea una adaptación a televisión de una película.

Lo más habitual es que se haga el viaje de la pequeña pantalla a la grande, y hay ejemplos para todos los gustos y de todos los colores. En algunos se utiliza a los mismos actores y al mismo equipo responsable de la serie (como las películas de "Sexo en Nueva York" y "Expediente X"), y en otros, que son la mayoría, se opta por un remake cuyos responsables sólo pueden presentar haber visto la serie original como relación hacia ella. De "El fugitivo" a "Misión imposible", "Los vengadores", "Alvin y las ardillas", "Star Trek" y muchos más, ya no nos suena raro que alguien coja una serie (por lo general, de hace tiempo y con cierto estatus de clásica o muy recordada) y quiera trasladar su concepto al cine, pero el camino al revés, aunque lleva tiempo siguiéndose, no está tan explotado.

"Parenthood" es sólo el último ejemplo (y el segundo intento de sacar una serie de "Dulce hogar, a veces"; el primero es de 1990, duró un suspiro y en él salía Leonardo DiCaprio), pero uno de sus productores ejecutivos, Jason Katims, ya tiene experiencia en este percal con "Friday Night Lights", como ya hemos comentado. La serie procede de una película del mismo título dirigida por Peter Berg (y también con Connie Britton haciendo de la mujer del entrenador, que aquí era Billy Bob Thornton). Es uno de los casos más conocidos junto con, por supuesto, "Buffy, cazavampiros", que primero fue una olvidable cinta con Luke Perry y Kristy Swanson, y que pasó a serie por el empeño de Joss Whedon por arreglar aquel desastre. Otra que aprovechó y mejoró su fuente original fue "Stargate SG-1" y sus spin offs, que demostraron que la película con Kurt Russell y James Spader daba muchísimo más de sí de lo que nadie se podía imaginar.

Hubo algunos casos realmente kitsch y, por ello, reseñables, como "Nikita", adaptación de "La femme Nikita" y que va a conocer otro remake, y "Los inmortales", en la que Adrian Paul sustituyó a Christopher Lambert durante nada menos que seis temporadas. Por supuesto, no podemos olvidarnos de "Fama", que fue un éxito arrollador en los 80 pero ahora se ve bastante vieja. Y hay otros ejemplos de series que continúan y expanden el universo mostrado en el cine, con mayor o menor fortuna. "Las aventuras del joven de Indiana Jones" nos enseñaban qué había hecho el arqueólogo cuando era aún un niño, y luego un adolescente, usando de excusa el pqueño vistazo a su pasado que veíamos en "La última cruzada", y George Lucas ha seguido expandiendo "La guerra de las galaxias" con series de animación como "Clone Wars" (recordemos que "El retorno del jedi" dio pie a sendas series protagonizadas por los ewoks y por C3PO y R2D2).

En esa tradición de la continuación se encuadran algunas de las series que han desarrollado Steven Spielberg y Tom Hanks. Los dos quisieron expandir la historia de "Salvar al soldado Ryan" con "Hermanos de sangre" y, ahora, "The Pacific", y Hanks ya se encargó en su momento de hacer lo propio con "Apolo XIII" y "De la Tierra a la Luna".
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