06 marzo 2010

Yo solía ser un espía

Hace unos días, "The Watcher" publicaba una interesante entrada sobre el uso de los clichés en las series de televisión, y como algunas nunca lograban salir de los tópicos repetidos hasta la saciedad y otras, sin embargo, conseguían sobrepasarlos y utilizarlos en favor de cosas menos predecibles y que lograban verse frescas. Mencionaban "Human target" como una que no consigue abandonar esos clichés y, por ahora, se aparta del camino de otra que sí se elevó por encima de ellos en la segunda temporada, "Burn notice" (o "Último aviso", que es como la emiten en España Fox y, desde el pasado jueves, Cuatro). Ésta comenzó como la historia de un espía despedido que acaba atrapado en Miami y que, mientras intenta averiguar quién, y por qué, lo puso en la lista negra, se dedica a ayudar a gente en problemas siguiendo un estilo más depurado que el de "El equipo A".

Esos esfuerzos por regresar a la "lista A" de los espías, y volver a trabajar al servicio del tío Sam saltándose la ley y las convenciones internacionales, tuvieron en la segunda temporada una interesante vuelta de tuerca gracias a una mala peligrosa, misteriosa y con poder como Carla y un malo completamente loco (pero muy divertido) como Víctor (interpretados por dos actores curtidos en la ciencia ficción como Tricia Helfer y Michael Shanks, y que aún hoy son dos de las mejores némesis de Michael que han pasado por la serie), y nuestro protagonista sacó a relucir más a menudo su lado oscuro, uno que ya comentamos en la primera parte de la tercera temporada que él intentaba controlar con mucho esfuerzo, porque podía meterle en muchos líos si no lo hacía. Michael, además, es muy obstinado en todo lo referente a su despido, más aún desde que supo que había estado motivado por un dossier sobre él en el que se le atribuían algunas barbaridades que no había cometido. Lo que nos lleva al final de la tercera temporada y a lo que pintan aquí la Dirección, Gilroy y un tal Simon.

(Y a partir de aquí, los spoilers mandan).

En el tramo veraniego de la temporada, Michael empieza a encontrarse con gente que quiere trabajar con él y que parece tener potestad para limpiar su nombre y colocarlo de nuevo en nómina de la CIA. Pero todos tienen una agenda oculta que acaba llevando a un peligroso desequilibrado llamado Gilroy (un poco pasado de rosca para mi gusto) y, al final, a otro ex espía aún más chalado que responde al nombre de Simon (Garrett Dillahund siempre es un gran malo) y que llevó a cabo todas las salvajadas que le atribuyeron a Michael, y que provocaron su despido y su ostracismo del espionaje. Involucrarse con ellos lleva a Westen a tener tras de sí al FBI y a creer que tiene la posibilidad de que la Dirección lo rehabilite. Pero acaba en lo que parece una cárcel que, eso sí, posee una habitación que parece sacada de un lujoso hotel de la campiña inglesa, con lo que es muy probable que el principio de la cuarta temporada nos muestre un panorama diferente del que creemos estar viendo en esa última imagen de la tercera.

Por lo que hemos visto, y a pesar de que Michael esté deseando volver a ser un espía, estaría mucho mejor en Miami dedicándose a sus labores de "superhéroe" con multitud de recursos y un don para el disfraz. Sam y Fiona lo saben perfectamente, pero están dispuestos a ayudar a su amigo en todo lo que puedan. Y lo mismo su madre, preparada para ir a la cárcel si con eso puede salvar a su hijo de caer en las manos del FBI (lo que lo deja a merced de la Dirección, pero ya veremos adónde lleva eso). La relación entre los cuatro, en la que todos están dispuestos a sacrificarse de un modo u otro por los demás, es uno de los aciertos de la serie y el ancla de todas las historias de mafiosos colombianos, locos espías del Este de Europa y agentes de la CIA con intenciones cuanto menos dudosas.

(Fin de los spoilers)

"Burn notice" es de estas series que USA divide en dos mitades, una de junio a agosto y la otra de enero a marzo, y que sigue esos mandatos de los personajes carismáticos, el ligero sentido del humor y las historias autoconclusivas con un pequeño arco serializado para toda la temporada. Sin embargo, ésta se mete en más zonas oscuras que las demás, y eso le permite, a la vez, salirse ligeramente de la fórmula USA. Veremos qué nos depara Matt Nix en cuanto llegue el verano (Nix, por cierto, estrena en mayo en Fox "The good guys", una serie policíaca tirando a la comedia con Bradley Whitford y Colin Hanks).
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