21 marzo 2010

El problema de John el Rojo

En muchas ocasiones hemos discutido el peso de las expectativas sobre el disfrute de una serie. Si ves "United States of Tara" esperando una sitcom, te llevas un buen varapalo, y si te acercas a "Fringe" esperando algo más serializado en la línea de "Perdidos", te quedas bastante frío. A veces, la presentación de la serie puede llevarnos a engaño. El piloto de "El mentalista" nos presenta a Patrick Jane, su protagonista, ineludiblemente unido a Red John, o John el Rojo, el asesino en serie que mata a su mujer y a su hija y lo obliga a dejar su trabajo como "vidente" televisivo. Jane empieza a poner sus grandes dotes de observación y deducción al servicio del CBI para estar más cerca de la investigación de los crímenes de Red John, y su implicación personal es tan grande, que los capítulos que lidian con esa trama son, a la fuerza, más intensos e interesantes que los demás.

Sin embargo, aunque para Jane atrapar al psicópata es capital, para la serie es un motivo recurrente mucho menos importante. Al fin y al cabo, es una trama para la duración de toda la serie, y no para sólo una o dos temporadas. La identidad de Red John no se conocerá hasta el último episodio, igual dentro de seis temporadas, por lo que su caza sólo aparece de vez en cuando, en unos episodios que, por ser tan inusuales, adquieren categoría de especiales y se suelen reservar para el principio y el final de temporada y para algún momento concreto entre medias, como los sweeps. Mientras tanto, la línea general de "El mentalista" es de una serie detectivesca en la que la estructura de los casos y la figura de Jane la emparentan no sólo con las historias de Sherlock Holmes, sino también con las de Hercule Poirot, Auguste Dupin, Lord Peter Wimsey y cualquier otro detective aficionado, con dinero y gran inteligencia, que ayuda a la policía a resolver casos que ellos solos no son capaces de desentrañar.

Con ese esquema y esa herencia, no es raro que los agentes del CBI vayan casi siempre por detrás de las maquinaciones de Jane, que se ha aficionado a montar algún pequeño engaño al final para atrapar al asesino. Lisbon es algo así como la Lestrade del Holmes de Jane, y el resto de policías bailan siempre al compás que éste marca. La fórmula chirría en unos secundarios que, aunque parecía que iban a estar más desarrollados, se han quedado en apenas unos espejos sobre los que Jane lanza sus pensamientos, y en unos casos que, últimamente, son bastante ligeros y fáciles de adivinar. Sin embargo, no es John el Rojo (o la falta de más apariciones suyas) el problema que puede tener "El mentalista". No es un serial sobre la investigación de los crímenes de este asesino en serie, sino una colección de historias breves protagonizadas por un peculiar detective. Jane sigue siendo un personaje interesante. Sólo necesita investigar casos más a su altura.

Música de la semana: "Parenthood" ha recuperado los títulos de crédito que antes tanto se llevaban, sobre todo en estos dramas familiares. Aunque utiliza de sintonía "Forever young" de Bob Dylan, esta semana vamos a quedarnos con otra que sonó en el último capítulo emitido, "Shine on", de los ingleses The Kooks.
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