08 mayo 2010

En la mente de Luther

Neil Scott, el creador de "Luther", explica en la web de la BBC que el germen de la serie está en su afición por "Colombo" y las series de detectives en las que se sabe casi desde el principio quién es el asesino, y lo que se intenta averiguar es cómo cometió el crimen y si dejo tras de sí pistas y huellas que apunten ineludiblmente a él. Scott lo llama una "historia de detectives a la inversa", y ese esquema es el que sigue el primer capítulo de "Luther". Parece bastante simple teniendo en cuenta que las expectativas alrededor de ella son muy altas. Es una seriecreo que de siete capítulos de la BBC One, que es la cadena principal, allí ya se ha dicho que es la mejor serie de detectives que producen desde "Wallander" y, de remate, su protagonista es Idris Elba. En el Reino Unido hay devoción por "The Wire", y que Elba fuera Stringer Bell (y sea londinense de nacimiento) todavía eleva más el perfil del programa.

John Luther, el protagonista, es uno de esos detectives brillantes, sumamente inteligentes, para los que la inteligencia es más una carga que otra cosa. El trabajo le absorbe, si sabe que tiene razón en algo, no parará hasta demostrarlo, y acaba entrando en una espiral que le lleva a una suspensión de varios meses (y que seguirá planeando después). La serie empieza con su regreso al cuerpo investigando el asesinato de un matrimonio de mediana edad en su casa del campo, un asesinato que parece el crimen perfecto. Luther averigua casi enseguida quién es el culpable, pero éste resulta ser un adversario a su medida, con una mente incluso más brillante y una inteligencia que ha llegado al punto de cortar sus lazos con el resto de la humanidad. Lo que viene a ser un psicópata muy listo y retorcido. Y como Luther se implica de lleno en todos sus casos, su relación con ese psicópata es realmente peligrosa, y no sólo para su integridad mental.

"Luther" está rodada más al estilo de las producciones de cable, con muchos escenarios de calle y una oficina de los policías que es casi la misma que la de Jane Tennison en "Principal sospechoso". Todo el peso del show lo lleva Elba casi sin esfuerzo. Su 1,90 m. de altura y su presencia son suficientemente intimidantes de por sí, pero se las arregla para que veamos que lo que de verdad cuenta en él es su cerebro. Por él le respetan el resto de sus compañeros, aunque no dejen de advertirles de que es una bomba de relojería que acabará hundiéndolos a todos en el barro. Para Luther vale casi cualquier cosa con tal de atrapar a los peores asesinos, y eso también le acaba pasando factura en su vida fuera del trabajo (tiene una mujer, Zoe, de la que lleva separado meses, a la que interpreta Indira Varma).

Lo más interesante de la serie es ver cómo nos introduce en la mente de Luther. Él, efectivamente, es como Colombo, o Sherlock Holmes o el mismo doctor House: a partir de unas pistas y unas señales, deduce qué ha pasado ahí y llega a la única conclusión lógica acerca de quién puede haber cometido ese acto. Pero Luther es más impredecible, más impulsivo, y es como un sabueso en plena partida de caza; en cuanto olfatea el rastro de su presa, no se detiene hasta que la encuentra. Y ya pensará después en las consecuencias.
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