28 mayo 2010

En posición comprometida

ALERTA SPOILERS: Igual pensáis que leer esta entrada sin haber visto el final de temporada de "The good wife" no va a suponer ninguna pérdida importante. Yo no estaría tan segura, pero vosotros decidís.

El cliffhanger con el que acaba la primera temporada de "The good wife" no es tal. No tengo ninguna duda de que Alicia tomará la mano de Peter y lo acompañara en el estrado, cerrando el círculo de lo que ha sido su vida en el último año y ofreciendo una interesante simetría con la conferencia de prensa que abría la serie. Es interesante porque, aunque la composición del cuadro puede parecer la misma, con otra vez la representación de "la buena esposa", la historia detrás de sus protagonistas ya no lo es. Y no sólo por ese estupendo "entiendo el romance, enséñame el plan" con el que Alicia corta inicialmente la declaración de Will, mostrando que ella es más pragmática y que el romanticismo por la mera idea del romanticismo ya no le sirve. Sí, ella podría irse con Will, sólo si él le demuestra que sabe qué van a hacer justo después con su marido, sus hijos, su situación laboral y el escrutinio de la prensa, teniendo en cuenta que Peter vuelve a presentarse a las elecciones a fiscal del distrito.

El juego entre bambalinas de Eli Gold y, más importante aún, la madre de Peter promete mucho para la próxima temporada. A pesar de sus diferencias (muy grande ese "shalom" de Eli saliendo de esa reunión a lo Emily Gilmore), los dos saben perfectamente qué necesita Peter para salir reelegido. Una de esas cosas es que Alicia lo apoye, una trampa en la que ella sola se metió involucrando a Gold en su pugna con Cary por el puesto de asociada junior. La carrera entre los dos ha sido sólo uno de los muchos aspectos en los que "The good wife" ha ido difuminando las barreras en la caracterización de sus personajes y dotándolos de muchos matices distintos de gris. Esa ambigüedad moral de sus protagonistas es lo que emparenta un poco la serie con sus hermanas del cable o incluso las primeras temporadas de "El abogado"; hay más capas, más detalles y más secretos en cada personaje de lo que parece. Las caracterizaciones y las interpretaciones de todos ellos son sutiles y necesitan que les prestemos atención para captar todo el significado oculto que puede tener un, en apariencia, inofensivo saludo con la mano.

Ninguno de estos personajes es tan enigmático como Kalinda, claro, y eso que en el último episodio la vemos perder un poco los papeles (no con la agente del FBI, no, eso está bien calculado). Su lado protector con Alicia y ese peculiar tira y afloja con el policía están a punto de romper su cuidada fachada. Pero se recompone rápidamente por supuesto (luego está esa extraña escena semioculta por la puerta del almacén. Según los creadores de la serie, hay un plan detrás que se desarrollará más en la segunda temporada). Es la más misteriosa porque, evidentemente, no cuenta nada sobre ella, porque como ocurre con el resto de gente que pulula por la serie, no hace falta que hable para que sepamos lo que pasa en las escenas. Robert y Michelle King, los responsables de todo esto, afirman que, al principio, tenían escritos muchos diálogos explicando cosas, hasta que se dieron cuenta que sus actores podían implicar todo eso casi sin intercambiar más de dos palabras, o sólo una mirada.

Con todos los movimientos de ajedrez que han estado dándose en Lockhart & Gardner y alrededores, la segunda temporada se presenta llena de desafíos. Gran parte de los personajes están atrapados en situaciones comprometidas, como Kalinda en la foto del beso que le da al policía. Alicia está introduciéndose en las altas esferas políticas en las que, más caminar, hay que moverse bailando claqué, Diane y Will navegan como pueden en una situación económica difícil (y enseñando a Alicia que, aunque tu cliente sea culpable, es tu cliente y has de seguir las normas de Bobby Donnell y pelear siempre por él), y Kalinda parece estar metida en muchos de los berenjenales de Peter y del nuevo fiscal, Glenn Childs (su intérprete, Titus Welliver, está especializado en malos últimamente, entre el hombre de negro de "Perdidos" y el asesino de "Life").

Como comentamos en su momento, "The good wife" es más de lo que parece, y aquel símil con los San Antonio Spurs que hice entonces sigue aplicándose ahora. Parece que no hacen nada, pero te acaban ganando, y mejoran su rendimiento cuando se acerca el final. No sería de extrañar que, por lo menos, consiguieran unas cuantas nominaciones en los próximos Emmy, y no sólo para Julianna Margulies. Es un drama sólido de una network tan tradicional como CBS, y no sería raro que los académicos tuvieran ganas de incluir entre los candidatos de los apartados de drama más series de las generalistas para compensar el abrumador dominio del cable en los últimos años.
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