22 mayo 2010

De entre los escombros

ALERTA SPOILERS: Aquí se va a discutir el final de la sexta temporada de 'House', por lo que, si no lo habéis visto, es mejor que no sigáis leyendo.

Uno de los capítulos más recordados de la segunda temporada de "Urgencias" (y de toda la serie) se titulaba "Hell and high water", y en él encontrábamos a Doug Ross intentando salvar a un niño atrapado en una zanja en medio de una intensisíma lluvia torrencial. No recuerdo muy bien cómo acababa todo (sospecho que el niño no consigue salvarse), pero al ver a House intentando ayudar a esa mujer atrapada bajo los escombros de un edificio, era inevitable acordarse de Ross y de la inundación. Él también se encuentra en una encrucijada personal complicada (en su caso, creo que iba a dejar el County General por una clínica pediátrica privada), si bien la de House es más de tipo existencial "¿qué hago con mi vida?"

Desde el principio de la sexta temporada, la serie ha estado dando vueltas alrededor de la posibilidad de que su personaje central pueda cambiar y dejar de ser miserable. Para eso estuvo ingresado en un psiquiátrico, dejó la Vicodina y ha estado en terapia con un psiquiatra (estupendo Andre Braugher, a todo esto), y ha intentando ayudar a la gente a su alrededor más que hacerles la vida imposible. Lógicamente, ha tenido recaídas en su antiguo modo de ser, y conociendo a los creadores de "House", siempre existe el riesgo de que todo este avance se quede en nada y Greg regrese a ser el mismo capullo brillante del principio. Lo cual, francamente, sería demasiado cobarde después de todo por lo que House ha pasado en los últimos episodios de la temporada. Debajo de los escombros, intentando convencer a la paciente de que deben cortarle la pierna, es el momento en el que el médico se ha mostrado más vulnerable, más humano, y la mirada que le dedica Cuddy en ese momento ya hace presagiar cómo va a acabar la temporada.

Sí, es un poco apresurado y conveniente (habría estado bien ver algo más de la dinámica entre Lucas y Cuddy para comprobar porqué no funcionaba), y aunque no lo vi venir, no es tan extraño que optaran por esta opción. Que Cuddy y House sienten algo el uno por el otro está claro desde hace hace bastantes temporadas, y en esta sexta entrega por fin nos confirmaron que tuvieron algo en la universidad (interrumpido porque expulsaron a House de la facultad). Casi todos los problemas de House esta temporada han venido por su incapacidad de conseguir a Cuddy, que opta por alguien más apropiado como Lucas. El reconocimiento final de ella de que, aunque no debería, siempre lo ha querido abre la puerta a algo que puede ser interesante en otoño si, como digo, los guionistas de la serie no nos hubieran demostrado más veces que los únicos cambios que ellos contemplan son aquellos que les permiten mantenerlo todo igual.

De todos modos, este último episodio ha mantenido el nivel por el buen trabajo de Hugh Laurie (que está pidiendo a gritos un Emmy) y Lisa Edelstein, y porque, en realidad, esto iba a acabar pasando tarde o temprano. Todos los elementos del show giran alrededor de House, los pacientes siempre tienen algún paralelismo con él (la evolución de Cameron iba paralela, por contraste casi siempre, con la falta de cambio en él), por lo que los finales de temporada cada vez lo afectan más a un nivel emocional. Veremos cómo se desarrolla esa relación entre Cuddy y House en la séptima temporada. Y nunca pensé que diría esto, pero Trece va a tomarse un descanso justo cuando empezaba a ser más divertida y soportable. Si es que la culpa de todo la tiene Foreman.
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