31 enero 2009

Soy tu fan número 1

Los diarios impresos han terminado haciéndose eco del enorme revuelo que se organizó en Internet el jueves, a la mañana siguiente del estreno de "Acusados" en Telecinco (y que, en parte, empezó aquí). El sospechoso parecido de la serie de la cadena de Fuencarral con "Daños y perjuicios" se ha comentado sin parar, analizando las similitudes en personajes, tramas y escenas concretas. Yo no puedo emitir un veredicto porque la TDT es tan estupenda, que he estado casi toda la semana sin señal, así que me perdí el espectáculo de Blanca Portillo y José Coronado emulando a Glenn Close y Ted Danson (Rosa Belmonte lo explica mucho mejor que yo).

Si es plagio o no, tendrá que decidirlo un juez si Sony Pictures termina demandando a la productora Ida y Vuelta (los mismos de "Motivos personales". ¿Para cuándo en "Acusados" el psicópata que dejaba mensajes en latín? ¿Era un Otro?). Los parecidos entre ambas series se han resaltado ya en un montón de sitios, igual que las opiniones de quienes prefieren esperar a siguientes episodios de "Acusados" para ver si la "intertextualización" se relaja o sigue igual de evidente.

Es muy cierto que los homenajes, referencias e influencias son una parte importante de las obras audiovisuales. Pero pueden hacerse de manera elegante, como el homenaje que el final de "Misterioso asesinato en Manhattan" hace al laberinto de espejos de "La dama de Shanghai", o realmente simpática, como ese sketch de "Muchachada Nui" con Barry Gibb atrapado en "Misery". Punto y aparte son esos remakes que, en realidad, copian plano a plano la película anterior, como el que Gus Van Sant hizo de "Psicosis" y el que Michael Haneke realizó de su propia "Funny games". En todos ellos, la inspiración queda clara y se explicita. Las quejas vienen cuando la mención de dicha inspiración es sorprendentemente evitada por los responsables.

P.D.: Dejemos que "Amanece que no es poco" nos ilustre sobre el arte del fusilamiento. "¿No podía usted haber plagiado a otro?"

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