11 enero 2012

El caso de los vestidos omnipresentes

Los anglos tienen una expresión muy interesante para definir a las series de época: "costume drama".  Añadir esa expresión, el "drama de trajes" (o de disfraces, que costume también puede significar eso), a una serie ya está indicándonos varias cosas fundamentales sobre ella, como que la ambientación y el vestuario van a jugar un importante papel para trasladarnos el sentir de la época histórica en la que transcurren. Por supuesto, también ayudan a contar otras cosas sobre los personajes que, tal vez, ellos no expresan a través de sus palabras o de sus actos. Que los vestidos de Brenda y las corbatas del sargento Gabriel sean de colores conjuntados en "The Closer" ya nos da pistas sobre su relación sin necesidad de que nadie nos lo cuente, y en las series de época, además, el vestuario tiene que contribuir a "vendernos" la recreación de esa era, o ayudar a crear una cierta atmósfera, además de ser otra capa más en la caracterización de los personajes.

Evidentemente, un costume drama no es barato de producir. No hace falta que se acerquen al millón de libras que, al parecer, cuesta cada episodio de "Downton Abbey", pero está claro que su presupuesto es más elevado que el de un capítulo de "Law & Order UK". Gran parte de ese dinero se va en el diseño de producción y en el vestuario, así que no es nada extraño saber que es muy habitual que los trajes se reutilicen de una película a otra y de una serie a la siguiente.Los estadounidenses parecen que acaban de descubrir eso ahora, con el fenómeno en el que precisamente "Downton Abbey" se ha convertido allí (su estreno de la segunda temporada en PBS tuvo cuatro millones de espectadores), pero es una práctica muy común hasta en aquel lado del Atlántico. Sin ir más lejos, el vestuario de los soldados de la Alianza de "Firefly" era todo reciclado de "Starship Troopers". En esta web explican que la mayoría del vestuario de época en una producción televisiva es alquilado por cuestiones presupuestarias (en todas partes se hace, hasta en España. Echad un ojo a todo lo que han hecho en Cornejo), así que no es nada extraño que determinados trajes vayan apareciendo periódicamente en las pantallas.

De hecho, hay una web entera dedicada a recopilar estos casos de vestuarios que parecen estar por todas partes, "Recycled Movie Costumes", que se alimenta de las selecciones que los lectores van descubriendo y enviándoles. Y hay gente con vista de águila que descubre algunas cosas realmente curiosas, como que el abrigo que Kate Winslet lleva en "Titanic" luego lo vistió Alexis Bledel en "El manantial de la eterna juventud", o que Uma Thurman en "La copa dorada" y Maggie Smith en "Downton Abbey" lleven el mismo traje, o que se vea la misma blusa en "Firefly" y en "Olvídate de mí". Podéis pasar horas y horas buceando por esa web, y viendo cómo hay vestidos que han tenido una vida realmente larga, pasando por "Norte y Sur", "Bleak House" y "Cranford" o empezando por "La locura del rey Jorge" y deambulando por otras cinco producciones hasta llegar a "Doctor Who", que es una de las series que más vestuario recicla. Si yo no recuerdo mal, la BBC tiene algo así como un "banco" de trajes de época del que van tirando las series que produce.

Y no penséis que esta "regla de las tres erres" aplicada al cine y la televisión se queda en los vestidos, porque los accesorios entran igualmente en la rueda, que tampoco son baratos de hacer. Desde coronas y sombreros a collares, el reciclaje alcanza incluso al collar de la célebre perla "La Peregrina", que Elizabeth Taylor lució en tres películas. Lo que no es tan raro porque Richard Burton la compró para ella en una subasta de Sotheby's cuando todavía estaban casados.
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