30 enero 2012

Good God, Lemon!



Por si quedaba alguna duda, ya todos deberíais saber que este blog es muy fan de "30 Rock" y, en concreto, del dúo que forman Liz y Jack. A través de todos sus (supuestos) baches, de sus audiencias mínimas, de los discursos de aceptación de premios de Tina Fey, de las bromas constantes a la NBC y las estrellas invitadas, esa serie se ha mantenido como un momento de total locura, impulsado sólo por su leitmotif de incluir el mayor número posible de chistes en un minuto y, a ser posible, que tengan hasta doble sentido. Es muy cierto que sus personajes se mantienen prácticamente igual que al principio (con la ligera excepción de, por supuesto, Liz y Jack) y que su esquema del gag-gag-gag puede dejar fríos a los espectadores que busquen algo más, pero para mí es más que suficiente. De hecho, homenajeando esos descarados product placement que suelen hacer (hasta de eso se cachondean), voy a intentar ofrecer varias razones para que los que no os hayáis atrevido a verla aún le deis una oportunidad.

Olvidaos de que está en la sexta temporada y de que está en antena, como dice la propia Fey, porque la NBC se olvida de cancelarla. Lo único que necesitáis saber de ella es que sigue a Liz Lemon, jefa de guionistas de un programa de sketches llamado "TGS", que empieza la serie teniendo que responder ante un nuevo jefe, Jack Donaghy, que procede de la sección de microondas de General Electric, entonces dueña de la NBC. Jack contrata para el programa a Tracy Jordan, cómico famoso con el que confía en relanzar la audiencia de "TGS", pero esto causará problemas con la estrella del programa, Jenna Maroney, una actriz egocéntrica y pasada de rosca. Así resumido parece que "30 Rock" tiene sentido y una trama coherente, ¿no? Pues no. Cualquier cosa, literalmente cualquier cosa es susceptible de ser parodiada y satirizada en la serie, empezando por ellos mismos, y sus personajes harían cualquier cosa por conseguir unas risas.

"TGS" está poblado de gente tan peculiar como Grizz y Dotcom, el séquito de Tracy (y los pocos cuerdos del lugar), Kenneth el botones inocente, Pete el productor que siempre quiere escaquearse... En teoría, Liz es la que tiene que poner serenidad en esa jaula de grillos, pero las cosas nunca salen como ella espera. En todo esto, sin embargo, lo único constante es la relación que van forjando Liz y Jack, que va más allá de la mera mentoría o la relación jefe-subordinado para ser una amistad realmente peculiar. Ahí os dejo la que quizás sea la mejor línea de toda la serie.

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