15 enero 2012

Los trucos de Sherlock Holmes

La segunda temporada de "Sherlock" parece que está siendo la de las quejas por parte de los espectadores. En el primer capítulo, "A scandal in Belgravia", dichas quejas vinieron por incluir un desnudo femenino antes de las 9 (hora en la que termina la "protección infantil", como si dijéramos), y en el segundo, "The hounds of Baskerville", dichas protestas vinieron porque los críticos, en realidad, pensaban que las tramas de la serie eran demasiado retorcidas. No hay más que leer "El valle del terror" para darse cuenta de que a Arthur Conan Doyle le iban mucho las tramas retorcidas y, más que retorcidas, las soluciones a los casos venidas de ninguna parte. De repente, en determinado momento, Holmes se marcha nadie sabie dónde, y sin que él explique por qué, y cuando regresa, da la casualidad de que ha resuelto el caso tras ir a Estados Unidos y descubrir allí que su cliente tenía antiguos enemigos que lo han seguido hasta Inglaterra.

La vuelta de tuerca que Steven Moffat y Mark Gatiss dan a las historias de Conan Doyle no simplifica esas tramas y respeta el hecho de que, muchas veces, Holmes las soluciona porque sabe algo que no nos dice. Consiguen presentar historias que pueden ser muy conocidas, como la de "El sabueso de los Baskerville"" (mi favorita de todas las de Holmes, por cierto), bajo una luz que las hace parecer nuevas, retocando un par de cosas por aquí, cambiando otras por allá y respetando otras, y basando toda la serie en la relación entre Sherlock y Watson, aquí bastante más de iguales que en las películas que protagonizaba Basil Rathbone, por ejemplo. Es muy cierto que su Holmes es más claramente un sociópata, un tipo tan inteligente, que casi ha cortado cualquier relación con el resto de la humanidad, pero también es interesante ver cómo su amistad con John le humaniza poco a poco (en ese aspecto, y si me perdonáis la comparación, Sherlock es un poco Temperance Brennan).

Conan Doyle publicó sus "aventuras" de este detective por entregas, en la revista "The Strand", y llegó a adquirir tal fama, que él decidió matarlo. Estaba harto de que un trabajo que consideraba menor le hiciera sombra a otras obras que, para él, sí eran importantes, como sus novelas históricas. Pero ya sabemos que, para entonces, Holmes había adquirido vida propia, y hasta otros autores han terminado escribiendo historias sobre él ("Las hazañas de Sherlock Holmes", de John Dickson Carr y Adrian Conan Doyle, es muy recomendable). Su personaje ya estaba indisolublemente unido a él, y ni su interés por el espiritismo podía evitar que siguiera escribiendo historias sobre su excepcional mente y su capacidad de observación y deducción.

Moffat y Gatiss disfrutan con este personaje, y Benedict Cumberbatch tiene que disfrutar con esas parrafadas, dichas más rápido de lo que Matt Smith habla a veces en "Doctor Who", y se nota. En "Sherlock", se nota que todos los implicados la hacen porque se lo pasan bien con ella, y que todos conocen el mundo que creó Conan Doyle y aplican esa máxima de que una vez se elimina lo imposible, lo que queda, por muy improbable que parezca, tiene que ser la verdad.

Música de la semana: Los fans de "Mad Men" ya están salivando con la perspectiva de que el 25 de marzo, muy posiblemente, regrese la serie a AMC. Para celebrarlo, vamos a quedarnos con una peculiar elección que usan para cerrar uno de sus episodios de la primera temporada, y es peculiar porque The Cardigans no es un grupo de los 60. No obstante, "The great divide" ilustraba bien el cierre de ese capítulo en cuestión.
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