05 enero 2012

El último no es el final

El capítulo final es utilizado por algunos fans como la vara de medir su satisfacción con el resto de la serie, siendo "Perdidos" el paradigma en este caso. Las conversaciones sobre los peores o los mejores finales de una serie se pusieron de moda, como si dijéramos, después de que los náufragos de la ABC echaran el cierre y después de que los seguidores de "Los Soprano" se quedaran boquiabiertos, literalmente, con el modo en el que David Chase decidió terminar las andanzas de Tony Soprano en la HBO. La revista "Cinemanía" ha estado preguntando por Twitter cuáles creíamos que eran los peores finales que habíamos visto de una serie, y entre las opciones habituales que da todo el mundo (y en cuyo comentario no vamos a entrar, porque no viene aquí al caso), había quien apuntaba también los finales de series que habían sido canceladas y que, por tanto, o no habían podido tener un final como tal, entendido como cierre de las historias que se habían contado hasta ese momento, o habían tenido que sacarse uno de la manga deprisa y corriendo, para dar a los fans algún tipo de sensación de cierre y no dejarlos colgados.

Aunque quienes defendían esa opción señalaban que la ausencia de final era igual que un mal final,  no puede compararse en igualdad condiciones el último capítulo de "Perdidos", por ejemplo, concebido como el punto y final de la historia, con el último de "Veronica Mars", que no estaba pensado como cierre de la serie y, por tanto, es final sólo porque The CW ordenó no producir más capítulos ni continuar la historia. La serie quedó inacabada. Podríamos debatir eternamente si ese final forzado por las circunstancias acabó siendo bueno o malo para la serie, pero no podemos colocarlo en la misma situación que, por ejemplo, el final de la versión británica de "Life on Mars". Uno se pensó y se construyó como el cierre de esa historia determinada; el otro sólo era, originalmente, un punto y seguido. Por eso creo que las series canceladas no pueden incluirse en ninguna clasificación de peores finales, incluso aunque sus guionistas pudieran reaccionar más o menos a tiempo y contarnos, a grandes rasgos, cómo podía terminar todo si la serie hubiera aguantado su ciclo vital normal en pantalla.

Por supuesto, los finales de "Popular", o "Firefly", o "Freaks & Geeks" pueden ser frustrantes porque son últimos episodios que no representan ningún final (más que en el hecho material de que, después de ése, ya no hubo más capítulos), pero se puede ir poco más allá. A Bryan Fuller le dio apenas tiempo a cerrar el postrer episodio de "Pushing daisies" con algo parecido a un término, y puede también frustrarnos porque, lógicamente, se nota precipitado, pero al menos tuvimos una semejanza de final (y con la mejor última frase de la televisión reciente) y supimos cómo habrían acabado Ned, Chuck, Emerson, Olive y hasta las tías de Chuck. Como decía esa última sentencia del narrador de "Pushing daisies", esos eventos no pueden, no deben y no serán considerados un final porque, como todos sabemos, en los finales donde empezamos.

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