09 octubre 2008

Carácter

No hace falta que tengamos un spin-off de "Will & Grace" para que volvamos a ver a Jack y Karen, los mejores de aquella serie con mucha diferencia. La razón es muy simple; ya están Marc y Amanda en "Ugly Betty". En una serie que se dedica a jugar con los códigos del culebrón, la comedia y el drama familiar, todo a la vez, tener unos buenos malos es imprescindible. Superar a la "peliteñida" de "Betty, la fea"era complicado, pero no imposible, y entre estos dos se han dedicado a llenar la vida de Betty Suárez de mala leche, ironía y, aunque no lo parezca, mucha humanidad. Es una de las virtudes de la adaptación estadounidense de la telenovela colombiana, que ninguno de sus personajes es una caricatura (y eso que siempre están rozándola).

Los problemas técnicos que sufrí este verano me impidieron terminar la primera temporada de esta serie, pero no me hizo falta mucho más para hacerme fan de Becki Newton (que, físicamente, hay veces que me recuerda mucho a Jennifer Morrison) y Michael Urie. Despliegan una química y un timing cómico sensacional, y en esos primeros episodios, además, formaron de vez en cuando un trío demoledor con America Ferrera. En "Ugly Betty" se tiraba bastante (al principio, al menos) de gags visuales y de comedia física, y el lenguaje corporal de los tres era de premio.

No son los únicos secundarios con carácter que se merecen un "póngame a los pies de su señora", porque sigo siendo hooligan total de Emerson Cod, el detective privado que Chi McBride interpreta en "Pushing daisies". En la primera temporada de "House" ya había dejado claro que su presencia física es realmente imponente, pero aquí se las apaña para desmontar completamente el estereotipo que pudiéramos tener entre su profesión y su apariencia, y no sólo por esas camisas estampadísimas, su afición a los libros pop up o a tejer chalecos (y fundas para pistolas). Gran parte de las mejores frases de la serie son suyas, y siempre se las arregla para darles una entonación o acompañarlas con una cara que son ya la guinda del pastel. Él, además, es el que pone la nota más mordaz en medio del romanticismo de Chuck y Ned; bueno, él y, últimamente, Olive Snook (Kristin Chenoweth puede hacer más cosas aparte de cantar).
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