30 octubre 2008

Poder y control

Cada una de las cuatro temporadas de "The Closer" está articulada alrededor de un tema común que da más o menos unidad a cada uno de sus capítulos. Si el año pasado era la familia, éste es el poder y, de este modo, se han explorado diversas manifestaciones de ese poder y del afán de control de los poderosos, desde pirómanos a maridos maltratadores, pandilleros que se creen con derecho a decidir quién vive y quién muere, periodistas, la jerarquía de mando de la policía de Los Ángeles, las relaciones paterno-filiales y, por supuesto, la corrupción del poder. Lógicamente, el poder y el control, y la manipulación de la persona que tiene enfrente, son dos de las armas de Brenda Johnson para enfrentarse a los sospechosos, y esta temporada la hemos visto perderlos, y luchar por recuperarlos, varias veces.

Tal vez, como decía Crítico, estos primeros 10 episodios no han sido tan graciosos como la tercera entrega, pero es que han lidiado con unos asuntos que se prestan a pocas bromas. La trama del último, con esos aprendices de terroristas adolescentes, ya es bastante intensa, aunque todo el principio con el robot Babs y la desobediencia de Brenda de las órdenes de los artificeros deja unos grandes momentos. Como viene siendo habitual, las sutilezas entre los personajes siguen siendo uno de los fuertes para qué veamos cómo están mientras sueltan su rollo sobre las cuentas de tal tipo en las islas Caimán. El trabajo policial de la brigada de Brenda es el clásico de los interrogatorios, el papeleo y las horas con el teléfono pegado a la oreja.

Y, por fin, esta temporada hemos tenido el show de Provenza desatado en todo su potencial con aquel estupendo "Dial M for Provenza", al que se le pasan todas las inconsistencias por ver las confesiones paralelas que intentan sacar él y Brenda de dos detenidos diferentes. Hasta enero no hay más capítulos (la huelga de guionistas obligó a emitir 10 episodios en verano y los últimos cinco, después de Navidades), así que nos quedamos un poco en el aire con ese pequeño cliffhanger que se marcan para terminar. Me reafirmo en que "The Closer" es una de las mejores series de policías actuales, sobre todo porque es en los detalles donde está la diferencia.
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