23 octubre 2008

El síndrome de la estrella invitada

Hay que ver lo que da de sí la carrera post-Biff Tannen de Tom Wilson. Él nos sirve para ejemplificar uno de los elementos más formulaicos y predecibles de las series de policías, sobre todo, y especialmente en su vertiente procedimental, lo que algunos críticos llaman "el síndrome de la estrella invitada". Pongamos por caso un capítulo de "CSI". Supongamos que los chicos de Grissom encuentran un cadáver en el aparcamiento de un casino (el pan nuestro de cada día para esa serie), lo identifican y empiezan a interrogar a los diferentes sospechosos. Uno de ellos es, por ejemplo, el mismo Tom Wilson, al que reconocemos nada más verlo, y del que enseguida sabemos que será el asesino. ¿Por qué? Porque no vas a contratar a una "special guest star" para que salga sólo dos minutos al principio del episodio, que no todos son como Alfred Hitchcock y su uso de Janet Leigh (que entonces era una estrella) en "Psicosis". Así que, cara conocida que ves en una de estas series, tipo que sabes que va a ser el malo.

Esto se cumple incluso con actores que no se han hecho conocidos por interpretar a los villanos. Pero si Brian Krause (Leo en "Embrujadas") asoma el careto por el primer capítulo de la cuarta temporada de "The Closer"... Y eso que ésta es de esas series de policías que no suelen telegrafiarte quién es el culpable desde el primer fotograma, y cuando lo hacen, se las arreglan para darle un pequeño giro. El episodio centrado en las dotes actorales de Provenza de esta cuarta temporada bien lo prueba (y fue un festival para G.W. Bailey, tremendamente divertido).

Porque yo soy fan de estas series, pero es muy cierto que su estructura es, a veces, demasiado transparente. Generalmente, el primer detenido no suele ser el culpable, excepto en contadas ocasiones, pero sí es probable que guarde cierta información que en esa primera entrevista no se consiga, y los policías tienen que volver a interrogarlo. Que pillen al malo a última hora y sin saber nada más de él a priori resulta, en la mayoría de los casos, un verdadero bajón. O es un malo lo suficientemente inquietante (Gormogón fue un bajonazo, aparte de un what the frak?, por ejemplo, pero el Asesino de las Miniaturas resultó un acierto).

P.D.: Lady Heather no entra en este síndrome porque, desde su primera aparición en "CSI", todos sabíamos de qué iba. Lo que no está tan claro es su relación con Grissom, que reaparecerá en el último capítulo de William Petersen en la serie (esto no es un spoiler, chicos, que está por todas partes). Además, su participación en la sexta temporada dejó uno de los episodios más inquietantes del programa, "Piratas del Tercer Reich".
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