07 mayo 2010

Te lo mereces

A veces, hay algunos giros o desarrollos en la trama de una serie que no pueden venir así como así. Hay que ganárselos. Que un personaje muera de repente puede ser una gran sorpresa, pero también puede verse como un truco barato para deshacerse de él si consideramos que esa muerte no se nos ha justificado, o que la historia no llevaba hasta ahí, o que, simplemente, no se merecía llegar hasta ahí. No es fácil de explicar. Es como leer algo y darte cuenta de que está bien escrito, fluido, con las ideas bien hiladas yendo de un punto a otro, pero es complicado explicar por qué sabes que está bien escrito. Es más una sensación que otra cosa.

Por ejemplo, si habéis leído, aunque sea por encima, algo sobre el final de la segunda temporada de "Castle" (y no sé si esto puede considerarse spoiler o no, la verdad), sus responsables se han dedicado a insinuar que algo va a pasar entre Castle y Beckett, que de algún modo, van a reconocer lo que sienten el uno por el otro. No me creo que esto vaya a ser así en el final de la segunda temporada, pero si de verdad ocurre, ¿de verdad se lo han ganado? ¿Piensan que sólo con introducir al personaje de Michael Trucco para que Castle se ponga celosillo es suficiente? ¡Pero si Demming y Beckett ni siquiera han ido juntos a cenar fuera! De todos modos, sigo sin ver química ni nada entre Nathan Fillion y Stana Katic (excepto algunos momentos cómicos simpáticos), con lo que mi visión sobre ese particular puede estar sesgada.

Y si hablamos no de parejas de las del "will-they-won't-they", sino de muertes, el tema puede ponerse mucho más espinoso. En algunos seriales que se acercan a su final, resulta casi inevitable que no vaya a morir algún que otro personaje principal. Sin embargo, a veces nos quedamos con la sensación de que la historia no "merecía" esa muerte, que no se la había ganado (en la última de "Perdidos" hay un par de ésas, que parecen servir más al factor sorpresa que a otra cosa). Es como si los guionistas hubieran querido tomar un atajo y, aunque en su cabeza todo encaja a la perfección, no nos cuentan lo suficiente para que nos preocupemos por esa muerte, o por esa pareja que llevan siete años "que sí-que no". Igual el giro queda muy aparente, pero a nosotros nos da la impresión de que han hecho trampas y no se lo han ganado.
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