08 enero 2009

El jefe de todo esto

Estas Navidades, en mi casa han redescubierto "30 Rock", con lo que yo he vuelto a ver la primera temporada y a convencerme, todavía más, de lo grande que es Jack Donaghy (y lo tremendo y divertidísimo que está Alec Baldwin en su piel). Aunque, como muy bien apuntan en ByTheWay, es el dúo que forma con Liz Lemon el ancla de toda la serie, Jackie-D nunca falla, ya sea huyendo de su madre, probando suerte en Washington, intentando escalar posiciones en General Electric o decidiendo qué regalar a cualquiera de sus poderosas novias (no se puede apuntar más alto que con Condoleeza Rice. ¿O sí?)

Una de las virtudes de la serie es que sus bromas y sus chistes son graciosos por la manera en que los dicen sus actores. La combinación de la presencia de Baldwin, su voz ronca y casi siempre muy baja y su escasa gestualidad con esos one-liners demoledores es lo que salva a Jack de ser otro clon de Michael Scott. Su entusiasmo, su fuerza de voluntad y su inseguridad subyacente le añaden otra capa muy interesante, evitando que sea una mera caricatura. Donaghy nunca es aburrido, porque en cualquier momento puede hacer algo inesperado.

No es novedad que Alec Baldwin se ha redimido por completo en los últimos años de aquellas películas de juventud que explotaban su lado de galán y de un buen montón de equivocaciones en su carrera (rechazar seguir siendo Jack Ryan después de "La caza del Octubre Rojo" es una de ellas), y lo ha hecho, en buena parte, explotando ese sentido del humor peculiar que no sabíamos que tenía. Se ha reciclado a secundario muy eficaz y roba-escenas, y entre esas películas en las que se intuía que había algo más figura una, de hace ya bastante tiempo, con un reparto impresionante y en la que un departamento de ventas colapsa gravitacionalmente sobre sí mismo. "Glengarry Glen Ross" es totalmente demoledora.
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