04 enero 2009

Por una vidriera

Seguro que estáis hartos de leer por todas partes opiniones hiperbolizadas sobre si tal serie es la mejor de la historia, o ésta otra tiene los mejores personajes, o si ésa es la más divertida. Decir que "Los Soprano" es la mejor serie de la historia es como colocar "Ciudadano Kane" en lo más alto de las mejores películas de la historia del cine, y estas listas lo único que hacen muchas veces es imprimir a esos títulos un aura de "clásico imprescindible" que directamente los aleja del público, que asocia esa etiqueta con los tostones obligatorios del colegio.

Aunque nunca ha gozado del favor de los grandes premios de la industria (sí tiene un Peabody), "The Wire" siempre ha disfrutado de las alabanzas de los críticos y ha estado incluida en muchas ocasiones en sus listas de lo mejor del año. Sin embargo, tampoco fue nunca una serie que destacara por su audiencia (incluso estuvo en la cuerda floja durante la tercera temporada), por lo que ha quedado más como un título de culto. En "The Wire" se apuesta por el realismo y el retrato social, y por una forma de contar las historias que está reñida con la aceptación masiva.

Ya hemos comentado con anterioridad que cada temporada es temática. Si la primera se centra en el narcotráfico en las viviendas sociales del oeste de Baltimore, en la segunda se añade otra capa más, el puerto, con la que entran en escena trabajadores que ven su medio de vida amenazado y empiezan a dedicarse a actividades delictivas, en principio de poca monta, para intentar mejorar su situación. Por supuesto, aquí todo está conectado, pero primero te presentan a los nuevos personajes y la nueva situación de los que ya conocemos antes de que esas conexiones se vayan mostrando. Hay que conocer a los Sobotka, la banda del Griego y la forma en que funciona el puerto para poder comprender los derroteros que toma todo, derroteros que muchas veces se inician por algo tan banal en apariencia como las envidias y los celos por una nueva vidriera para la parroquia católica de la zona.

La visión se hace un poco más amplia en esta temporada, y también hay personajes cuyo retrato se va haciendo más fascinante. Como Stringer Bell, la "mano derecha" de Avon Barksdale, que maneja el negocio de la droga viéndolo como cualquier otro negocio en el que tienes un producto que posicionar y vender en un mercado abierto, con competidores y compradores potenciales a los que hay que alcanzar y fidelizar. O como Omar, un ladrón y un asesino con unos principios propios muy claros y que nunca va a traicionar. También se añaden nuevos personajes realmente curiosos, como Hermano Mouzone, ese despiadado asesino a sueldo que, por la pinta, se parece más a Malcolm X.

El tapiz que presenta "The Wire" es tan complejo y su tratamiento opta por un enfoque tan realista, que es normal que las temporadas tarden un poco en arrancar. Pero en cuanto empiezas a vislumbrar el patrón, no hay manera de parar.

P.D.: "Star Wars. The exhibition", que puede verse hasta el mes de marzo en el Centro de Arte y Exposiciones del Canal de Isabel II en Madrid, es un interesante recorrido por las seis películas de la saga de George Lucas a través de maquetas, trajes, dibujos conceptuales y storyboards empleados en los rodajes de cada una de las cintas. Se echan en falta algunas cosas, pero sólo por ver a Darth Vader, el bikini de Leia, Chewbacca y el uniforme de los Guardias Imperiales merece la pena. Y si eres fan de "La guerra de las galaxias", claro. Si lo sois, podéis llevaron un regalito de Reyes alusivo directamente de la tienda de la exposición, y que sortearemos por este blog en unos días, entre los que acierten correctamente algunas preguntillas. No sé si serán alusivas a "La guerra de las galaxias", pero ya os informaré en su momento. El regalo, por cierto, es una figura de Darth Vader para colocar encima de la pantalla del ordenador. Es muy friki, efectivamente.

Música de la semana: Entre los discos más esperados de 2009 figura el nuevo trabajo de Antony & The Johnsons, ese peculiar cantante que se ha convertido en una figura de culto en toda regla. Su música se puede escuchar en películas, series y anuncios de televisión, y si "La vida secreta de las palabras" empezó a hacerlo conocido en España, en la cuarta temporada de "Bones" decidieron utilizar "River of sorrow" al final de "The he in the she".
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