27 enero 2009

A hombros de gigantes

Si mis neuronas hacen algo más que eco dentro de mi cabeza y lo recuerdo bien, en la tertulia sanvicentera de la semana pasada recordamos esas series que pusieron en su momento los ladrillos para que se viviera la explosión de 2004 y la onda expansiva posterior, que ha ido perdiendo empuje con el tiempo. Muchas de las series de las que hablamos sin parar ahora han hecho suyos logros que otras empezaron a utilizar algunos años antes, haciendo buena una famosa frase de Isaac Newton que decía que "si puedo ver más lejos que cualquiera, es porque estoy subido a hombros de gigantes".

No es que la ficción televisiva sea una ciencia, pero los nuevos creadores no pueden evitar insuflar en sus productos la influencia de lo que les gustaba cuando eran jóvenes, o de los proyectos que consideran obras maestras y guías en su trabajo. Por ejemplo, "Canción triste de Hill Street" fue una de las pioneras en el tratamiento realista de sus historias y en tratar a los personajes de manera más real, haciendo que se movieran en una zona moralmente gris bastante novedosa en la tele americana de los 80. "Luz de luna" trasladó a la pequeña pantalla y perfeccionó la tensión sexual no resuelta, salpicada por diálogos ingeniosos, de las comedias del Hollywood clásico, y si "Expediente X" puso de moda la fotografía oscura y muy contrastada para los thrillers (y las tramas serializadas interrelacionadas con los episodios autoconclusivos), "Murder One" innovó contando una única trama a lo largo de toda una temporada, algo que luego retomaría "24" añadiendo un endiablado ritmo narrativo.

El misterio y lo inexplicable se pusieron de moda gracias a "Twin Peaks", y las series con repartos corales multirraciales experimentaron un auge gracias a "Urgencias", que además apostó por un tratamiento muy realista de los espacios por donde se movían los personajes. Los diálogos sesudos dichos mientras se atraviesa todo un edificio (el célebre walking and talking) fueron unos de los legados de "El ala oeste de la Casa Blanca", igual que "Los Soprano" hizo que nos acostumbráramos a que los "buenos" no fueran los protagonistas.

"Buffy, la cazavampiros" inspiró a un montón de guionistas por el desarrollo y la evolución de sus personajes, y la comedia de "Friends" ha intentado muchas veces ser copiada, igual que la sátira despiadada de "Los Simpson" y "South Park", el absurdo de "Arrested Development", las excentricidades cotidianas de "Seinfeld" o el desapasionamiento de las tramas, y su estilizada presentación, en "CSI". Por supuesto, "Perdidos" va a ser copiada, homenajeada y tomada cmo inspiración a lo largo de los próximos años, y no sólo por casos tan claros como el de "El internado". Pero todos los guionistas han tenido siempre unos gigantes sobre cuyos hombros apoyarse para seguir avanzando.
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