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23 noviembre 2013

El fez del Doctor #semanawhovian

 
Los fez son cool. Y las pajaritas, las gafas de sol con guirnaldas hawaianas en invierno, las chaquetas de cuero gastadas, las bufandas kilométricas de varios colores, los sombreros Stetson y los trajes de rayas con zapatillas Converse. Pero los fez son lo más cool. O eso me dice constantemente el Doctor, aunque yo no termino de creérmelo. River me pegó un tiro en una azotea de Londres, y a pesar de que él siempre se busque una excusa para sacarme otra vez, cada vez que lo hace temo por mi vida. De hecho, ¿cómo se le ocurrió elegirme para llevarme en la cabeza en un momento en el que el Universo y toda la historia del tiempo estaban a punto de colapsar? Se dedicó a viajar a su propio pasado para ir plantando pequeñas semillas que después le ayudaran a resolverlo todo, pero no creo que yo tuviera nada que ver en eso. ¿O sí? Estaría bien pensar que sí lo tuve.

No penséis, de todos modos, que yo soy lo más exótico que el Doctor guarda en la TARDIS. Tiene un vestidor que ni Carrie Bradshaw, y yo no tengo mayor poder que el de ser cool y hacer que cualquiera que me lleve parezca estar en una película de los años 30 ambientada en el norte de África. No soy como el Sombrero Seleccionador, aunque sí es cierto que, cuando el Doctor me lleva en su cabeza, puedo sentir todos sus pensamientos en ebullición, como peleando por salir todos a la vez y ser expresados a través de su boca. Pero, desde luego, su perfil conmigo en la cabeza luce bien, ¿no? Igual le da un toque de profesor chiflado más acusado de lo habitual, pero teniendo en cuenta que Once casi nunca lleva nada en la cabeza, más que ese flequillo loco suyo, no es un mal cambio de look.

Tampoco yo soy lo más peculiar que el Doctor ha lucido como sombrero. Todavía me ha acuerdo de aquella cosa informe que Cuatro llevaba a todas partes, o del sombrerito de Siete. No sé por qué Nueve nunca quiso un sombrero, con esa cabeza afeitada que tenía. Me habría gustado ver más aventuras con el Doctor, pero supongo que pasar el rato en el interior de la TARDIS tampoco está tan mal. Hay una piscina enorme, ¿lo sabíais?, y casi puede decirse que nosotros, la ropa y los sombreros que guarda en su vestidor, somos de algún modo también guardianes de sus secretos. Nosotros lo sabemos todo de sus vidas pasadas, y podemos intuir por dónde van a ir las nuevas en el momento en el que la nueva regeneración elige sus nuevas galas. ¿Le gustarán a Doce los fez? Me han dicho que soy cool.

22 noviembre 2013

El Instituto Torchwood

Con tanta celebración del 50º aniversario de "Doctor Who", era inevitable que se recordaran también los spinoffs que tuvo la serie bajo el mando de Russell T. Davies. Uno fue "The Sarah Jane Adventures", aquél más orientado al público infantil y hecho para Elisabeth Sladen, y el otro era "Torchwood", creado alrededor del capitán Jack Harkness de John Barrowman y con un tono más adulto, como recuerdan hoy en El Diario Vasco. "Torchwood" (cuyo título es un anagrama con las letras de "Doctor Who", y cuyo germen se presentó inicialmente durante la segunda temporada de esa serie) entroncaba con otra de las influencias de Davies a la hora de poner en marcha de nuevo al venerable Doctor, las series de Joss Whedon, y esa influencia camparía a sus anchas en las peripecias de Harkness y el grupo de colaboradores con los que debe proteger a la Tierra de toda la "escoria" extraterrestre que entre a través de la brecha temporal abierta justo en la bahía de Cardiff.

"Torchwood" era, en ese aspecto, una serie más convencional. Entrábamos en ella a la vez que la policía Gwen Cooper se topa con el equipo del capitán, y ella nos sirve de introducción a los personajes y al mundo en el que se mueven. Quienes hubieran visto ya las dos primeras temporadas de "Doctor Who" conocían de sobra a Harkness, pero si el espectador no estaba versado en ellas tampoco pasaba nada, porque desde el principio sabías que Jack era inmortal (y que esa inmortalidad lo había vuelto taciturno y serio), que sabía más cosas de las que dejaba entrever y que guardaba secretos, como esa misteriosa mano conservada en un enorme tarro burbujeante. Y que quería que Gwen fuera la nueva integrante de Torchwood. De hecho, la relación de los dos es una de las cosas mejor conseguidas a lo largo de las cuatro temporadas de la serie, con sus cambios de formato y de escenario.

Todo el mundo elogia justamente la tercera, aquella especie de miniserie de cinco capítulos titulada "Children of Earth", y pocos fans consiguieron llegar al final de "Miracle day", la última, co-producida entre BBC y Starz, pero las dos entregas iniciales tampoco hay que despreciarlas porque sí. Llevan un esquema un poco más convencional, cada una con sus trece episodios y sus casos autoconclusivos en cada episodio, y es cierto que "Torchwood" necesita varios capítulos para que pula algunos de sus peores momentos (la pobre cibermujer es el punto crítico). Sobre todo, la serie va ganando enteros conforme Gwen va evolucionando y ganando más peso, y aunque en la primera temporada tiene varios episodios que están realmente bien, en la segunda es donde da un salto adelante que la vuelve mucho más disfrutable, sin perder cierto toque oscuro. Al fin y al cabo, los agentes de Torchwood trabajan con la misma amenaza sobre sus cabezas que los del almacén de "Warehouse 13", y ésa es que tienden a sufrir algún percance, muchas veces mortal, bastante jóvenes.

Hemos estado toda la semana dando listas de los mejores capítulos de "Doctor Who", entre otras cosas, y casi descartando "Torchwood" como nada más que una curiosidad, y tampoco lo merece. Si alguien, por ejemplo, quisiera hacerse una idea de cómo es la serie en cinco episodios de sus dos primeras entregas, podrían recomendarse "Random shoes" y "Out of time" de la primera temporada, y "Adam", "Adrift" y el final doble de la segunda temporada, aunque toda ésta está bastante bien, y tiene a James Marsters haciendo básicamente de una versión de Spike en Agente del Tiempo.

21 noviembre 2013

Las conexiones curiosas del Doctor #semanawhovian



Si alguno lleva hibernando cual Punxsutawney Phil desde hace un mes, y se sorprende de ver de repente tanto artículo y tanto tuit referido a "Doctor Who", debería saber que una serie no cumple, estando en emisión, 50 años desde su estreno todo los días, así que es normal que los fans estén de celebración hasta el sábado, cuando la BBC emitirá el esperado capítulo especial "The day of the Doctor". Es posible que os suene esa Semana Whovian que varios blogs estamos dedicando a ese peculiar Señor del Tiempo y a sus aventuras por el tiempo y el espacio, y entre tanto recordatorio a alguna de sus once encarnaciones hasta la fecha, sus villanos y sus compañeros, no está mal hacer alguna parada en curiosidades asociadas a la serie, sobre todo a través de sus actores y de algunos trabajos peculiares que han hecho fuera de "Doctor Who". Y si hemos empezado con el inicio del concierto dedicado a la serie, ya tradicional, en los Proms de la BBC, lo suyo es seguir con música, pero de otro tipo.



La carrera musical de Billie Piper ya la hemos comentado en otras ocasiones (sobre todo gracias a su éxito "Because we want to"), pero nunca deja de ser curioso acordarse de que, en 1998, fue número uno en las listas de ventas del Reino Unido, siendo lo más parecido que tuvieron allí, por aquel entonces, a Britney Spears. Hasta llegó a grabar una canción para la primera película de "Pokémon", pero su carrera musical no duró demasiado. Sacó otro disco en 2000 y en 2003 decidió pasarse a la interpretación, que ya sabemos hasta dónde la ha llevado.

A veces, lo que propicia "Doctor Who" son cruces de caminos vitales y profesionales que cristalizan en cosas como la versión de "Mucho ruido y pocas nueces" que David Tennant (Diez) y Catherine Tate (Donna) protagonizaron en 2011 en las tablas de Londres, y que trasladaba la acción de la obra de William Shakespeare al Gibraltar de los 80. Su versión es bastante diferente de la que ha hecho Joss Whedon para el cine, por ejemplo, y parecía aprovechar a tope la gran química cómica que tenían ambos en la serie.

Para cruce curioso, el que se produjo en la quinta y sexta temporadas de "Law & Order UK", el remake de la venerable franquicia de la NBC en ITV. En el lado de los fiscales nos encontramos de repente no sólo con Freema Agyeman, que había sido Martha Jones, sino también Peter Davison, el Quinto Doctor, haciendo de su jefe. Que yo recuerde, no hubo ningún guiño simpático al respecto, pero bien que podrían haberlo hecho. Ahora, evidentemente, en la quinta temporada la cosa era aún más divertida cuando todavía andaba por ahí Jamie Bamber, el capitán Lee "Apollo" Adama de "Battlestar Galactica", como uno de los policías.

Si entramos ya en el que será 12º Doctor, Peter Capaldi, es un actor con una carrera muy larga a sus espaldas, y para el público británico no es ningún desconocido gracias a su malhablado Malcolm Tucker de "The thick of it". No obstante, en su etapa de "casi famoso", hay trabajos por ahí realmente curiosos como el de la foto, correspondiente a la tercera temporada de "Principal sospechoso". Capaldi era Vera Reynolds, una drag queen que se veía en medio de una de las investigaciones de Jane Tennison, y desde luego no tiene mucho que ver con otros papeles que hizo dentro del universo whovian, como el de aquel patricio romano en la cuarta temporada de "Doctor Who" o el del trágico burócrata de "Torchwood: Children of Earth".

Para finalizar, vamos a volver a Billie Piper, con la que empezamos este brevísimo repaso, y a uno de sus primeros trabajos post-"Doctor Who", una adaptación para televisión de "The ruby in the smoke". Es una de las aventuras protagonizadas por Sally Lockhart escritas por Philip Pullman, el autor de la trilogía de "La materia oscura", y lo realmente curioso es el encuentro entre Piper y el que acabaría siendo después el 11º Doctor, Matt Smith (también se pasea por allí gente como Hayley Atwell y David Harewood). Smith y Piper volverían a trabajar juntos de nuevo en un capítulo de la primera temporada de "Secret diary of a call girl".

16 noviembre 2013

Mis villanos de "Doctor Who": los androides mecánicos #semanawhovian

A lo largo de los 50 años de historia de "Doctor Who" ha habido multitud de villanos, literalmente de todas clases y colores. Nuestra siguienda parada en la Semana Whovian es, evidentemente, en los enemigos del Doctor, en los malos a los que tiene que vencer en cada episodio. Los ha habido recurrentes y también ha habido otros que sólo han aparecido en un capítulo y que, sin embargo, han dejado una honda impresión en los espectadores, que los recuerdan años después de verlos por primera vez. Desde 1963, estos monstruos han adoptado todo tipo de formas, pero es cierto que, a partir de 2005, uno de los guionistas contratados por Russell T. Davies para la nueva época de la serie, Steven Moffat, se especializó en crear algunos de los villanos más aterradores e imaginativos que se han visto en la televisión reciente.

Los capítulos de Moffat durante aquellas cuatro primeras temporadas estaban marcados habitualmente por algún tipo de viaje temporal, o de enigma que implicaba un desplazamiento temporal, y por un villano original que casi siempre entroncaba con alguno de nuestros miedos más primarios. En la primera temporada se destapó con aquellos niños con una máscara antigás fusionada en su cara, y en la segunda alcanzó uno de sus mejores momentos con los androides extraterrestres mecánicos que vigilaban a madame de Pompadour con aviesas intenciones en "The girl in the fireplace", uno de los mejores capítulos de "Doctor Who".

El punto de partida

Es realmente curioso ver cómo surgió la idea del episodio. Al parecer, Davies estaba interesado en hacer algo con Jeanne-Antoinette Poisson, Reinette o madame de Pompadour, amante de Luis XV, desde la serie "Casanova", y se llevó esa idea con él a "Doctor Who". Al mismo tiempo, también le interesaba un autómata del siglo XVIII llamado El Turco, contra el que se podía jugar al ajedrez y que, en teoría, podía adoptar la mente de un humano. No era más que un truco de feria, pero Davies le sugirió estas dos ideas a Moffat para su episodio de la segunda temporada, pidiéndole que le otorgara al Turco una vuelta de tuerca siniestra. Y Moffat se la dio a conciencia, inspirado además por el libro "La mujer del viajero en el tiempo".



Aquellos androides alienígenas movidos por un mecanismo de relojería eran un poco del estilo de los autones, en el sentido de ser entes con los que no se podía hablar ni comunicarse, que no se detenían ante nada y tenían un propósito realmente inquietante. Desde luego, el giro que adopta la historia de madame de Pompadour, y la razón por la que los androides la vigilan durante toda su vida, le da al capítulo un toque realmente inquietante, aunque también es verdad que, si por algo se recuerda "The girl in the fireplace", es justo por la relación entre el Doctor y Reinette, una relación que Moffat recuperó en parte después para Amy Pond y su historia de ser "la chica que esperó", pero sin ese componente romántico.

Quizás estos androides sean menos recordados que los Ángeles Llorones o el Silencio, si hablamos de monstruos creados por Moffat, pero resultan tremendamente efectivos y aterradores, y la historia en la que aparecen tiene un componente trágico que la sitúa entre algunas de las más emotivas hechas por la etapa moderna de "Doctor Who" (probablemente, su final esté, en ese aspecto, a la altura de "Vincent and the Doctor"). "The girl in the fireplace" se llevó el premio Hugo a presentación dramática corta, y estuvo nominado a otro prestigioso galardón de ciencia ficción como el Nebula.

El repaso por la historia de la serie, y por los villanos, continuará mañana. Crucigramas y café hablará sobre los daleks y Los Lunes Seriéfilos, sobre los Vashta Nerada. Fantastic!

"Doctor Who": el Tercer Doctor #semanawhovian

Supongo que, a estas alturas, ya sabés que unos 16 blogs nos hemos unido para celebrar el 50º aniversario de "Doctor Who" bajo el epígrafe común de la Semana Whovian. Lo haremos con una serie de entradas, inicialmente sobre cada uno de los Doctores y los villanos, que ayer arrancaron El blog de Mon y Series de bolsillo, y ahora nos detenemos en la tercera regeneración del Doctor, la que adoptó la cara y el cuerpo de Jon Pertwee, y que lo vio en una posición bastante diferente a la de los dos primeros Doctores; exiliado y atrapado en la Tierra. Pertwee, que había sido oficial de la División de Inteligencia Naval de la Marina británica durante la Segunda Guerra Mundial, llegó a la serie cuando ésta se encontraba en su séptima temporada, en 1970, y lo hacía contando a sus espaldas con una gran experiencia en teatro y, principalmente, en televisión, y curiosamente se había labrado un hueco como actor cómico.

Y decimos curiosamente porque, una vez se enfundó el muy setentero traje de su Doctor (que parece la inspiración del vestuario de Austin Powers a veces), se convirtió en alguien a quien Steven Moffat describía en un especial de BBC America como un Doctor con la calma de James Bond, y a veces también con cierto lado impaciente y mal genio. Y que se metía en las mismas aventuras imposibles que Bond. Al estar obligado a quedarse en la Tierra, el Doctor empieza a trabajar más asiduamente con UNIT y con el Brigadier Lethbridge-Stewart, y las cinco temporadas en las que Pertwee (que no era la primera opción para el papel) estuvo en la serie ayudaron a reforzar su popularidad. También es cierto que, en aquellos años, "Doctor Who" presentó a la audiencia a no pocos villanos que luego se convirtieron en clásicos, desde los silurianos a los autones (recuperados por Russell T. Davies para el primer episodio de su nueva etapa; sí, eran aquellos maniquíes asesinos), pero entre todos acabó sobresaliendo uno muy especial: The Master.

Villanos y companions

The Master (o el Maestro, si queréis) también ha sido la némesis del Doctor más recordada de la era moderna, gracias al trabajo de John Simm, pero para los fans de siempre de la serie es difícil que alguien supere al actor Roger Delgado. Él le dio a esa especie de reverso tenebroso del Doctor el aire de imprevisibilidad, de maquiavelismo, de engaño y de maldad que lo convirtió en uno de los enemigos más formidables de la serie (más todavía por ser otro Señor del Tiempo). Y eso que la época del tercer Doctor está llena, como hemos visto, de enemigos bien recordados por los fans, y las aventuras al lado de UNIT y el Brigadier (y Bessie, el coche amarillo) en la Tierra permitieron a los guionistas buscar ideas nuevas, que no repitieran el esquema de "la TARDIS aterriza en algún sitio exótico del Universo y una raza alienígena la toma con nosotros".

Pertwee, por supuesto, no viajaba solo. Ni siquiera estuvo solo en su exilio en nuestro planeta, pero su primera acompañante, Liz Shaw, no duró demasiado. Las dos siguientes, sin embargo, sí que lo hicieron lo suficiente para ganarse el cariño de los fans. Jo Grant, por ejemplo, fue la primera con la que el Doctor mantenía una relación de amistad repleta de puyas y en la que ella contribuía a calmar también los ramalazos de mal humor que el Doctor solía tener. Su marcha fue un golpe para él, pero introdujo a una de las companion más populares de la historia de la serie, Sara Jane Smith. Cuando se encuentra con el Doctor, es una periodista con gran interés por saber y que se permite investigar algunas cosas por su cuenta y funcionar de manera más o menos independiente del Doctor en ciertos momentos. Los fans siempre se quejan de que los guionistas se "cargaron" el personaje cuando pasó a acompañar al cuarto Doctor, pero aun así es una de sus acompañantes favoritas, y de las que más han aparecido después en la serie. Estuvo en el especial de "The five Doctors" y reapareció con Diez, para acabar teniendo su propia serie, "The Sarah Jane Adventures".

El legado

Jon Pertwee se mantuvo como el Doctor hasta 1974, cuando cedería la antorcha al que, quizás, sea el actor más popular en este papel de la era clásica, Tom Baker, y para cuando lo hizo, había introducido bastantes cosas que "Doctor Who" mantendría y refinaría para más adelante. Pertwee aportó, por ejemplo, ese cierto mal genio en algunos momentos, aunque también era capaz de mantenerse muy tranquilo en situaciones complicadas, y algunas de sus acompañantes pusieron las primeras piedras para que acabaran aparaciendo más adelante companions como Rose Tyler. Fue el primer contacto del público con Sarah Jane Smith y con The Master, y también representó el inicio de las emisiones en color de la serie. Los decorados, vistos ahora, dan mucha sensación de título para niños (o, como mucho, para toda la familia), pero se notaban más los vivos colores del vestuario del Doctor y se daba un salto hacia adelante importante. Si "Doctor Who" se hubiera quedado atascada en el blanco y negro durante buena parte de los 70, tal vez no hubiera aguantado tanto.

Si queréis seguir leyendo más entradas de la #semanawhovian, Yo no me aburro habla sobre el Cuarto Doctor y, en unos horas, continuaremos con el especial hablando sobre unos villanos muy especiales, los androides mecánicos que perseguían a madame de Pompadour en "The girl in the fireplace". Además, mañana será el turno de Crucigramas y café, sobre el Quinto Doctor, y de Los Lunes Seriéfilos, que os hablará sobre el Sexto. Y no os perdáis el concurso de una marioneta de un Cyberman a cargo de Twee Draken, y cuyas bases explican en En tu serie o en la mía.

12 noviembre 2013

La Semana Whovian



Queda muy poco para el cumpleaños más esperado de la ficción televisiva. El día 23 de noviembre se celebrará el 50 aniversario de Doctor Who. Para conmemorarlo, en “La Semana Whovian“ (#SemanaWhovian) dieciséis blogs especializados en series haremos una macro-guía de Doctor Who.

Desde el día 15 de noviembre hasta el mismo día del aniversario postearemos artículos sobre la serie y hablaremos de los once doctores que pasaron por ella y de múltiples villanos en diferentes blogs. Además, todos colgaremos un post sobre algo característico de la serie el día 23 de noviembre. Pero eso es una sorpresa que descubriréis por vosotros mismos.

¡Ojo! También tenemos concurso. Nuestros amigos de TweeDraken Creatures obsequiarán con una marioneta exclusiva de un cybermen al tuit más original que tenga nuestro hashtag #SemanaWhovian. El ganador se publicará el mismo día del aniversario.

Os dejo la lista y las fechas de salida de los artículos en los blogs implicados en esta locura. Recordad que el día 23 de este mes todos los blogs publicarán un artículo especial. ¡No os perdáis la Semana Whovian!
 
15 de noviembre:
Series de Bolsillo (http://www.seriesdebolsillo.com/)
16 de noviembre:
El Diario de Mr. McGuffin (http://mrmacguffin.blogspot.com.es/)
17 de noviembre:
Crucigramas y Café (http://www.crucigramasycafe.com/)
Los Lunes Seriéfilos (http://www.loslunesseriefilos.com/)
18 de noviembre:
19 de noviembre:
20 de noviembre:
TV Spoiler Alert (http://www.tvspoileralert.com/)
21 de noviembre:
En tu serie o en la mía (http://entuserieoenlamia.wordpress.com/)
22 de noviembre:
23 de noviembre:
Día del Doctor ¡Todos publicaremos!