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16 mayo 2018

Las criadas contra los dragones


La temporada de los Emmy 2018 arrancó hace un par de semanas, cuando cadenas y plataformas de streaming comenzaron a lanzar sus campañas FYC (For Your Consideration) y sus eventos de visionados, sesiones de preguntas y respuestas y fiestas con los responsables de las series que confían en conseguir algunas nominaciones para esos premios. Netflix hasta ha creado su propio espacio pop up para promocionar a sus posibles candidatos.

Este año, sin embargo, son HBO y Hulu las que generan más debates porque, por primera vez, van a enfrentarse las dos últimas ganadoras del Emmy a mejor drama, sucesoras de "Breaking Bad" en la categoría. "The Handmaid's Tale" se benefició en 2017 de que "Juego de tronos" iba a estrenar su séptima temporada fuera del periodo de elegibilidad (que va del 1 de junio al 31 de mayo del año siguiente), por lo que no podía aspirar a ganar tres premios consecutivos, pero ese duelo directo sí que va a producirse este año. Y la cosa está interesante. La primera está emitiendo actualmente su segunda temporada, que todavía es más relevante culturalmente que la anterior; la segunda terminó su séptima entrega el pasado verano y la octava no se verá hasta el año que viene. ¿Puede ser esto un hándicap demasiado grande para que "Juego de tronos" vuelva a dominar los Emmy de drama?

Han cambiado muchas cosas en ese año que los dragones de HBO se tomaron como sabático. Para empezar, la cadena encontró en "Westworld" a su sucesora en cuanto a número de nominaciones (aunque luego no pudieran transformarlas en premios gordos) y, para continuar, Hulu se destapó como una rival a tener en cuenta gracias a la adaptación del libro de Margaret Atwood. La última temporada de "The Americans", "The Crown", la posibilidad de que "Killing Eve" dé la sorpresa... Hay unas cuantas nuevas variables en la categoría de drama desde que "Juego de tronos" se alzó con el gran triunfo en 2016, y eso que aquí es donde hay más probabilidades de que la serie vencedora repita victoria.

En comedia, la ausencia de "Veep" (forzada por el diagnóstico de cáncer de mama de Julia Louis-Dreyfuss) abre el campo a que la categoría se renueve, que es algo que a los Emmy les está costando bastante en los últimos años. "Barry", la segunda de "Atlanta" o "GLOW" podrían ser algunas de esas renovadoras, o quizás las networks podrán recuperar el terreno que han perdido con, glups, ¿"Roseanne"? "The marvelous Mrs. Maisel" pinta a favorita temprana y a gran (y tal vez única) esperanza de Amazon de llevarse un premio que ni "Transparent" ni "Mozart in the jungle" han podido nunca tocar.

Sin "Big little lies" en el horizonte, las miniseries también van a ser de las categorías que puedan dar más sorpresas. Hay quien apunta como posibles candidatas "The looming tower", "Godless", "The alienist", la segunda temporada de "American Crime Story" (aunque su recibimiento no haya sido como el de la primera) y "Twin Peaks", otra que estrenó su tercera entrega demasiado tarde para entrar en los Emmy 2017 y, quizás, demasiado pronto para los de 2018.

12 junio 2017

Una bola de cristal para los Emmy


Las próximas nominaciones a los Emmy deberían ser muy interesantes. "Deberían" porque, de nuevo, esta temporada 2016/17 ha habido muchos estrenos relevantes y muy destacables, y sin "Juego de tronos" en competición para defender su doble corona en mejor drama (la séptima temporada se estrena fuera del periodo der elegibilidad de los premios), la competencia tendría que abrirse más que nunca. Pero pese a sus cambios en la manera de elegir a los nominados y, sobre todo, a los vencedores, los Emmy continúan siendo los Emmy y siguen padeciendo de inercias que les llevan a ignorar sistemáticamente determinadas series, mientras reconocen una y otra vez a otras que deberían dejar hueco a nuevas candidatas.

Donde se nota más esa reticencia a dejar entrar aire fresco es en las categorías de comedia, que este año podrían renovarse casi por completo. "Veep" va a seguir ahí, dominándolo todo, pero entre estrenos de network como "Speechless" o "The good place", novedades que han conquistado a los críticos (y a los Globos de Oro) como "Atlanta" y temporadas tan compactas como la segunda de "Master of none", podría haber relevo. "Fleabag", "Better things", "Insecure", la última temporada de "Girls" (si los Emmy se ponen nostálgicos)... Después de bastante tiempo en el que las comedias no parecían estar a la altura de los dramas, este año hay más que suficiente variedad para que los votantes de la academia renueven unas nominaciones que llevan también demasiado tiempo atascadas en lo de siempre.

No todo va a ser como la durísima competencia que se adivina en miniserie, pero sería muy decepcionante que, en drama, los Emmy no reconocieran a alguno de esos estrenos que han sido fenómenos de audiencia o de crítica. Sin "Juego de tronos", ¿ocupará "Westworld" su hueco? ¿Podrá mantener "Mr. Robot" el favor de los votantes una vez se pasó su factor sorpresa? ¿Conseguirá "The Americans" traducir las candidaturas del año pasado en algún premio en éste? ¿Será "The Crown" la gran beneficiada de que tampoco esté ya otra perenne nominada como "Downton Abbey"? ¿Harán valer sus condiciones de fenómenos populares "Stranger things" y "This is us"?

Hay bastantes incógnitas de cara a unas nominaciones que, en teoría, podrían ser de las más variadas y novedosas de los últimos tiempos. Si "The Handmaid's Tale" logra alguna candidatura en las categorías de drama, sería un triunfo mayúsculo para Hulu, y también asignaría automáticamente a los Emmy de 2017 la etiqueta de "los más políticos recientes". Porque a los periodistas del show business les encanta encontrar una narrativa para sus piezas durante la temporada de premios.

Si nos fiamos de la "bola de cristal" que son las predicciones de Gold Derby, ahora mismo, a falta de un mes para que se lean las candidaturas, "The Crown", "Veep" y "Feud" son las grandes favoritas.

27 febrero 2017

¿Para qué sirven los Oscar?


Al final, la gala de entrega de los Oscar ha dejado el que, por ahora, es el gran momento televisivo del año: cuando Warren Beatty y Faye Dunaway anuncian que la ganadora del premio a mejor película es "La La Land" sólo para darse cuenta, ya con todo el equipo de la cinta en el escenario, que se han equivocado y que la verdadera vencedora es "Moonlight". No hay nada como la televisión en directo, desde luego. Ese error de principiantes, y la catarata de reacciones que ha suscitado, ha hecho que la ceremonia de los Oscar sea mucho más comentada el día después de lo que habría sido de otro modo (las victorias de Viola Davis, Emma Stone, Mahershala Ali y Casey Affleck fueron de todo menos sorprendentes), y también ha llevado a las inevitables opiniones cuñadiles en Twitter sobre si "Moonlight" ha ganado sólo para fastidiar a Trump o si ya estaba bien de tanto encumbrar a "La La Land".

Lo que las nominaciones a estos Oscar, y la gala, han puesto de manifiesto es que los premios de la academia tenían este año un gran nivel y que cumplen una importante función en el mundo del cine, que es descubrir al gran público películas que, de otro modo, no se animarían a ver nunca. O de las que jamás habrían oído hablar. Sólo entre las nueve candidatas a mejor película, ¿cuàntos habríais dedicado la más mínima atención a la propia "Moonlight" o a "Jackie" si no hubieran estado incluidas ahí? ¿O a "Loving" si Ruth Negga no hubiera estado entre las nominadas a mejor actriz? ¿O a dos documentales tan potentes como "Enmienda 13" u "O.J.: Made in America", aunque éste en realidad sea una serie de ESPN?

Y lo mismo puede aplicarse a "Toni Erdmann" o "El viajante", ganadora del Oscar a mejor película en habla no inglesa. Es muy fácil dejarse enredar por las controversias de baratillo de Twitter, por los "no es para tanto" que pretenden rebajar el hype con el que llegan algunas películas a las carteleras españolas y por los ataques a algunas ganadoras de gente que, probablemente, ni ha visto ni su trailer. Lo mejor que puede decirse de estos y de todos los Oscar es que, de vez en cuando, dan una visibilidad inmejorable a cintas pequeñas, o con riesgos narrativos o temáticos que pueden hacerlas ideales para el circuito festivalero pero más complicadas para el público masivo.

Pueden convivir perfectamente taquillazos más que respetables como "Figuras ocultas" con cartas de amor al musical como la propia "La La Land" y con riesgos formales como el de "Jackie", que juega con el tiempo y con los recuerdos de Jacqueline Kennedy para entregar una poderosa historia. O con ciencia ficción tan emocional como "La llegada", una de las que mejor consigue encajar la parte intelectual y la sentimental. Tan merecidos son los premios a "La La Land" (Emma Stone levanta la película cada vez que aparece en ella, y Damien Chazelle se consagra como un director que sabe lo que hace) como el final a "Moonlight", tan intimista y especial que no es plato de gusto para todo el mundo.

¿Que su victoria es política? Pues un poco también. No sólo es una buena película, sino que su historia de hombres negros homosexuales y, en concreto, de lo realmente difícil y casi traumático que es para su protagonista, es toda una declaración de intenciones en medio del clima político y social instaurado por el presidente Trump. Las nominaciones de "Figuras ocultas" y "Loving" también tienen un componente político. Por mucho que se crea lo contrario, el cine no se hace en una burbuja.

Música de la semana: Para la elección de canción semanal vamos a volver a la tele y a "Riverdale", que sigue demostrando buen ojo para ellas. En el cuarto episodio utiliza "Muddy water", de Nick Cave and The Bad Seeds, para cerrarlo.

09 enero 2017

Los Globos de Oro y el vacío de poder en los Emmy


Las series de estreno son, generalmente, un imán demasiado poderoso para que los Globos de Oro se resistan a su atracción. Les tienta mucho ser los primeros en reconocer novedades del otoño, y si esas novedades, además, tienen una pátina de prestigio y respetabilidad como "The Crown", todavía mejor. Los premios de la HFPA (que podéis consultar en su totalidad aquí) eligieron este año, para suceder a "Mr. Robot" y "Mozart in the jungle", a la ya mencionada "The Crown" y a "Atlanta", siguiendo con su separación de los ganadores de los Emmy. Y aunque al final no optaron por el premio más "globero", que habría sido el de Winona Ryder por "Stranger things", es probable que hayan marcado el camino a seguir por los próximos Emmy, incluso sin pretenderlo. "Juego de tronos" estaba nominada, sí, pero la prensa extranjera de Hollywood siempre encuentra otra serie más nueva y brillante que premiar. Y, esta vez, esa serie puede ser la que suceda al título de HBO en el Emmy a mejor serie de drama.

Porque recordemos que, en los próximos premios de la academia de televisión, la ganadora de ese galardón en las últimas dos ediciones no podrá competir. Su séptima temporada se va a estrenar en verano, fuera del periodo de elegibilidad, por lo que el campo se queda abierto para que haya un cambio de guardia. Y no parece que se cambio vaya a protagonizarlo "The Americans", por mucho que los Emmy se acordaran este año de su existencia. Netflix tiene en "The Crown" su mejor baza para asaltar el trono más preciado de la televisión, o mucho se tienen que torcer las cosas de aquí a septiembre, que todo puede pasar.

Nueve meses son muy largos, ¿pero lograrán resistirse los votantes de los Emmy a una serie tan bien hecha como "Downton Abbey" (y con más dinero), con la familia real británica como protagonista, con una interpretación tan awards friendly como la de John Lithgow como Winston Churchill, con nombres importantes detrás (los de Peter Morgan y Stephen Daldry) y que cuenta una historia importante? La única manera de que "The Crown" no convenza en los Emmy es que se la considere poco innovadora, demasiado perfecta. Si la cae la maldición de "Boardwalk Empire", que conseguía nominaciones importantes pero no las traducía en premios (excepto aquel Emmy a mejor secundario para Bobby Cannavale), Netflix volverá a llevarse la misma decepción que, en los Emmy, ha supuesto "House of cards". Porque no siempre las series que parecen diseñadas para atraer a los académicos lo consiguen, y el caso de Starz con "Boss" bien lo prueba.

De momento, sin "Juego de tronos" en el horizonte, y a falta de ver cómo son las nuevas temporadas de las series nominadas a mejor drama el año pasado ("The Americans", "Mr. Robot", "House of cards", "Better call Saul" y "Homeland"), "The Crown" parece la gran favorita para arrasar. La baza de HBO es "Westworld", y no es fácil aventurar si los Emmy creerán en otra serie de ciencia ficción. Pero con los cambios que ha habido en la elección de los nominados y en las votaciones para elegir a los ganadores, es un poco más complicado leer la mente colectiva de la academia.

12 diciembre 2016

Las extrañas cosas de los Globos de Oro


¿Cómo no iban a los Globos de Oro a nominar a Winona Ryder por "Stranger things"? No podían resistirse. El fenómeno del año tenía en su centro el regreso a primer plano de toda una estrella del Hollywood de los 90, así que su inclusión tenía que ser la candidatura más "globera" de todas sus nominaciones de 2017 (más la de Nick Nolte, en actor de comedia, por "Graves"). Es, desde luego, la que se va a llevar más titulares, pero lo interesante de ellas es que han seguido a rajatabla la tradición de incluir todas las novedades posibles, que se han extendido bastante más allá de esa serie política de EPIX o del drama fantástico y nostálgico de Netflix.

Esa plataforma, por ejemplo, puede estar muy contenta con la buena acogida de "The Crown"; además de que John Lithgow ganara un Critics' Choice al mejor secundario por ser Winston Churchill, ha logrado nominaciones para él, Claire Foy y para la serie en mejor drama, y así salva un poco los muebles ante una Amazon que en los Globos televisivos ya está más que asentada. Entre "Transparent" y "Mozart in the jungle" ha conseguido que hasta Billy Bob Thornton esté nominado por el drama legal "Goliath", lo que puede ayudar a que más gente decida verla (especialmente si su servicio de vídeo desembarca en España, como se afirmaba).

Ser un estreno siempre es una buena carta de presentación ante la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood. Que se lo digan a "This is us", que cubre el hueco de novedad, fuera del cable premium, del otoño que en otras ediciones tuvieron "Glee" o "Mr. Robot". Ahí ha ayudado ser el fenómeno de audiencia de estos últimos meses y, probablemente, emitirse en NBC, la misma cadena que retransmite la gala de entrega de los premios, el próximo 8 de enero. Ésa ha sido, quizás, una de las principales sorpresas de las candidaturas, porque que "Westworld" entrara no lo era tanto (menos aún tras las victorias de Evan Rachel Wood y Thandie Newton en esos Critics' Choice Awards que se dieron anoche). Sí lo ha sido encontrarse una categoría de actriz de comedia repartida entre series de HBO y The CW, que aprovecha que a los Globos sí les gustan "Crazy ex-girlfriend" y "Jane the virgin". La genuina renovación ahí es la nominación de Issa Rae como protagonista de "Insecure", y la que hereda el "puesto" de chica joven con talento que tanto le gusta a la HFPA.

El listado completo de las nominaciones (también las cinematográficas, dominadas por "La La Land") podéis encontrarlo aquí, pero lo cierto es que no se han separado de lo que se esperaba de ellas. Las categorías de miniserie son las más previsibles, con "The people vs O.J. Simpson" y "El infiltrado" repartiéndoselo casi todo, y donde todo el mundo tendrá otra vez puestos los ojos en drama, intentando buscar signos de trifulca entre Netflix y HBO. Aunque ésta puede presumir de haber colado su buque insignia actual y su sucesora. Ha sido un buen año para la cadena.

19 septiembre 2016

El juego de tronos de O.J. Simpson


Que los académicos de los Emmy hayan pasado a votar sólo por el candidato que quieren que gane, en lugar de ordenarlos por orden de preferencia, ha permitido que la gala de entrega de su 68ª edición haya estado dominada por las sorpresas. Sí, es verdad que en las tres categorías "gordas" de la noche, drama, comedia y mejor miniserie, ganaron las tres favoritas ("Juego de tronos", "Veep" y "The people vs O.J. Simpson"), y que la serie de antología de FX arrasó con todo lo que se le puso por delante (mucho más que "Juego de tronos", que se fue de vacío en los apartados actorales), pero fueron los ganadores inesperados los que terminaron sobresaliendo más.

Y eso que los Emmy de Sarah Paulson, Sterling K. Brown y Courtney B. Vance están más que merecidos, y aunque "Fargo" merecía igualmente haberse llevado algún reconocimiento, el incontestable triunfo de "American Crime Story" responde al hecho no sólo de que ha sido una de las series del año, sino de que ha sido, al mismo tiempo, una de las mejores series de este 2016. La victoria de Paulson, además, era un poco un acto de justicia que los Emmy le debían hace tiempo (se le escapó el premio por su trabajo de las gemelas de "American Horror Story: Freak Show"), y que ella transformó, a su vez, en uno de contricción por todas las humillaciones que sufrió la Marcia Clark real durante el juicio de O.J.

El dominio de "The people vs O.J. Simpson" representa otros dos aspectos muy notables de estos Emmy. Por un lado, la diversidad de sus ganadores y una mayor voluntad de premiar a caras nuevas que cuando "Mad Men" y "Breaking bad" acaparaban la categoría de drama (y "Modern family" la de comedia), y por otro, el ascenso, un poco a la chita callando, de FX. Hace unos días, HitFix dedicaba un reportaje a la buena marcha de la cadena bajo el mandato de John Landgraff y cómo había ido posicionándose como una de las cadenas más consistentes en la última década. Desde luego, la categoría de miniseries era totalmente suya, entre las nominaciones de "American Crime Story" y las de "Fargo", y con el premio a Louie Anderson por la comedia "Baskets" y las candidaturas de "The Americans", aunque no ganaran nada más que el ya tradicional premio a Margo Martindale, ha sido FX la cadena que más se ha aproximado al reinado de HBO. De hecho, es curioso que "Veep", por ejemplo, perdiera los Emmy de guión y dirección de comedia (que se fueron uno para "Master of none" y otro para "Transparent") y que ningún actor de "Juego de tronos" pudiera recoger una estatuilla.

Como decíamos, pese a esas victorias finales de las grandes favoritas, la gala dejó espacio para que hubiera sorpresas tan agradables como las estatuillas para Tatiana Maslany en actriz de drama y Kate McKinnon en secundaria de comedia, y para otras un poco más extrañas como premiar a Ben Mendelsohn por una segunda temporada de "Bloodline" en la que apenas aparece. El Emmy en actor de drama para Rami Malek era una sorpresa a medias, porque su trabajo en "Mr. Robot" era los suficientemente potente, y la serie lo suficientemente fenómeno, como para llevarse una categoría tirando a aburrida (Kevin Spacey y Liev Schreiber no van a ganar nunca, pero ahí siguen), pero su visión en el escenario no dejó de ser una nota diferente para la academia. Que dos títulos como "Orphan Black" y "Mr. Robot", escorados hacia el género (la ciencia ficción y el thriller), y de cadenas poco consideradas en los Emmy como BBC America y USA, encumbraran a sus dos protagonistas fue un signo de que, quizás, los tiempos sí están cambiando definitivamente en estos premios.

Y el año que viene, "Juego de tronos" no puede competir por el retraso del estreno de la séptima temporada para el verano. La cosa se presenta aún más interesante.

06 septiembre 2016

Un concurso de popularidad


La cercanía de la entrega de los premios Emmy ya puede sentirse sobrevolando el ambiente seriéfilo. Empiezan a aparecer entradas que analizan cada categoría de los galardones, preparando el terreno para esa ceremonia del día 18. Los comentarios que aparecieron cuando se conocieron las nominaciones se repiten ahora, intentando discernir hasta qué punto siguen teniendo importancia los capítulos enviados por los candidatos cuando el sistema de votación ha pasado a ser mucho más popular entre la academia, y sólo requiere que sus miembros voten al nominado que más les gusta, a su favorito, a quien creen que debe ganar, o como quieran elegir a los ganadores finales. Esta nueva modalidad de voto parece favorecer, a priori, a "Juego de tronos", de nuevo, pero luego nunca se sabe quién puede ser el "niño bonito" de los Emmy en determinadas categorías.

No obstante, lo interesante de esa modificación en las votaciones es que ha vuelto a traer a colación esa expresión con la que suele hacerse de menos no sólo a los Emmy, sino a los Oscar y a cualquier otro premio cuyos vencedores nos parezcan "menores": no es más que un concurso de popularidad. Cuando "Mad Men" ganaba estatuillas a manos llenas también era un concurso de popularidad, pero este comentario sólo aflora cuando quienes se llevan el Emmy son "Homeland", Jim Parsons o, mismamente, "Juego de tronos", a la que llevarse finalmente el premio a mejor drama el año pasado la ha hecho perder varios puestos en la escala de la respetabilidad ante los ojos de algunos aficionados.

Es muy cierto que algunos ganadores de Emmy son muy difíciles de comprender y de asumir. ¿James Spader por encima de James Gandolfini en la última temporada de "Los Soprano"? ¿Jon Cryer lo merecía más en 2012 que Larry David o Louis CK? ¿Realmente "The Wire" era merecedora del olvido sistemático que recibió de estos premios durante toda su emisión? Podemos reaccionar de manera más o menos de fan fatal, pero para analizar cualquier galardón de una manera medianamente seria, hay que dejar esos sentimientos de lado y hacerlo sabiendo cómo funcionan. En los Emmy gustan mucho determinadas cosas (que las comedias sean comedias de verdad y hagan reír, que los dramas tengan cierto factor cool, de estar hablando de temas importantes), y si incluyen entre sus nominaciones a series que han sido de las más comentadas del año, de las que más se han visto en la industria, lo más habitual es que vayan a ganar.

El último podcast de la temporada de Lo que yo te diga se dedica, precisamente, a analizar lo que pueden dar de sí los próximos Emmy del día 18. Aventurar quiénes son los favoritos no es fácil, y se acaba haciendo más por el runrún que hacen en los medios, por las menciones que reciben cuando se entrevista a otros actores, directores, guionistas o productores, por su capacidad para mantenerse en la conversación, en el zeitegeist, durante los largos meses de la temporada, y por lo que webs como Gold Derby y similares puedan predecir. Esa es la parte del concurso de popularidad, el hecho de que gente que no tiene tiempo habitualmente para ver la tele haya visto las series en cuestión, que les suenen los nombres de sus actores, que amigos suyos les hayan hablado de ellas. Por supuesto que los Emmy son un concurso de popularidad. ¿Cómo vas a votar por "The Americans" si ni siquiera te suena su nombre de nada?

15 julio 2016

Emmys cantores

Las nominaciones a los Emmy siempre dejan comentarios, discusiones y curiosidades para todos los públicos, y algunas de las más interesantes suelen estar escondidas en las categorías denominadas técnicas. Por ejemplo, la de mejor canción original presenta este año una mezcla realmente curiosa, que viene además muy bien para pasar la tarde del viernes.

"Crazy ex-girlfriend"



La variedad musical de la comedia de The CW es realmente notable. Lo mismo incluyen canciones que parodian éxitos del R&B que optan por otras del estilo de los estándares de los 30 y los 40, hasta homenajeando las películas de Fred Astaire y Ginger Rogers. Pero, por supuesto, con una letra llena de chistes. De esta "Settle for me" comentaron más cosas la propia Rachel Bloom y Adam Schlesinger, otro de los compositores de la serie, en Vulture.

"Empire"



La nominación en esta categoría de la serie de FOX se va para una balada, "Good people", pero no romántica, sino para superar un momento duro para la familia.

"Galavant"



Llena de metarreferencias (muchísimas), bromas tontorronas y con esa cualidad pegadiza de las canciones de Alan Menken, "A new season" tiene todas las papeletas para darle al compositor su EGOT.

"Garfunkel and Oates: Trying to be special"



"Frozen lullaby" no es lo que parece. En realidad, es una canción sobre reproducción asistida. Y muy divertida. Este dúo cómico, formado por las actrices Kate Micucci y Riki Lindhome, da el salto a las grandes ligas de verdad.

"The hunting ground"



Es verdad que este "'Til it happens to you", cantado por Lady Gaga, estuvo nominado al Oscar, pero el documental en el que suena se vio en CNN, así que entra en los Emmy. Y, curiosamente, es la nominada que más desentona en esta categoría justo por su seriedad.

14 julio 2016

Los Emmy tienen de todo



A los Emmy siempre les ha costado reconocer series nuevas, o títulos que se salen del sota, caballo y rey al que están acostumbrados. Hay tantos candidatos para elegir en esa primera ronda de votaciones (en unas papeletas que parecen un periódico, de lo grandes que son), que los académicos se van a lo que ya les suena, a lo seguro. Se dice que la forma más fácil de que te nominen a un Emmy es que ya hayas sido nominado antes, y eso explica muchas de las candidaturas de la edición de 2016, que podéis consultar completas aquí. Al mismo tiempo, sin embargo, los premios intentan todos los años cambiar sus métodos de votación para dar entrada a series con muy buena prensa entre los críticos que la academia ignora sistemáticamente, algo que suele funcionar muy de vez en cuando.

Pero cuando funciona, la sensación que dejan las nominaciones es muy satisfactoria. Este año, los galardones ampliaron el número de candidatos en las categorías importantes a un máximo de ocho, y eso ha permitido que entrara una novedad que ha hecho mucho ruido mediático, como "Mr. Robot", y una de esas joyas críticas con poca audiencia, que aguanta en el aire por tozudez de su cadena: "The Americans". Hasta este año, sólo Margo Martindale, como actriz invitada, había conseguido colarse, pero FX se ha marcado esta vez un "Friday Night Lights", que siempre pasaba desapercibida en los premios hasta su última temporada, cuando Kyle Chandler dio la gran sorpresa y ganó como mejor actor de drama.

"The Americans" ha podido entrar, con su cuarta temporada, en mejor drama, actriz (Keri Russell) y actor (Matthew Rhys), y se ha sumado a otra serie de candidaturas relativamente sorprendentes, pero igualmente muy merecidas, como la de Maisie Williams en secundaria de drama por "Juego de tronos", Olivia Colman también como secundaria, pero de miniserie por "El infiltrado" o el absoluto dominio de "The people v O.J. Simpson" en esa categoría. Al final, ni Lifetime ni Starz han conseguido que sus campañas de "UnReal" y "Outlander" tuvieran éxito, y tampoco ha llamado la atención de los votantes "The girlfriend experience". Ya habían cubierto su cupo de novedades con las antes citadas, y con "Black-ish".

A los Emmy no se les puede pedir una revolución total en sus nominaciones porque no funcionan así. Lo suyo es intercalar los candidatos de piloto automático ("Downton Abbey" y "Modern family", por ejemplo), con opciones que llevaban tiempo mereciendo un reconocimiento ("The Americans") y los fenómenos mediáticos del año ("Mr. Robot" y "The people v O.J. Simpson"). Es mucho pedirles que, de repente, le dediquen medio pensamiento a The CW (y a "Crazy ex-girlfriend") o "Penny Dreadful", y su modus operandi es, por ejemplo, volver a nominar todo lo nominable de "Juego de tronos" y "Veep", las vencedoras el año pasado. ¿Repetirán victoria en septiembre? ¿Será todo tan obvio?

12 julio 2016

El negocio de los Emmy


Hace cuatro años, TV Guide y The Daily Beast publicaron sendos reportajes sobre lo que costaba ganar un Emmy que ayudaban a que entendiéramos mejor cómo funcionan estos premios. Por ejemplo, los estudios pagan 150 dólares por cada episodio enviado a cada grupo profesional de la academia (175 dólares si es en streaming), y luego cuesta 1.500 dólares por capítulo mandar los DVDs correspondientes a los votantes. Ambos medios calculaban que, sólo en este apartado, estudios y cadenas podían gastarse casi medio millón de dólares, y eso sin tener en cuenta que, en 2012, aún no habíamos entrado de verdad en esa época del Peak TV en la que hasta PlayStation quiere tener una serie de producción propia.

Por eso, las campañas "For your Consideration" de cara a esta edición de los Emmy arrancaron a mediados de marzo, en cuando Hollywood dejó atrás los Oscar. Lifetime, de hecho, se adelantó todavía más y empezó a mandar DVDs de "UnReal" en enero. Pero teniendo en cuenta que el número de ficciones que podrían intentar conseguir una nominación supera las 400, no es extraño que cadenas con series con buena prensa intenten llamar la atención de los académicos antes de que HBO, por ejemplo, los abrume con su caja de screeners. En eso se incluyen los diferentes eventos de pases de episodios, fiestas y Q+A (de los que Indiewire ha resumido algunos de los más peculiares); no se puede descartar nada si se quiere ser tomado en consideración. Nada de esto garantinza la nominación, pero los estudios no pueden "pasar" del circo. Nunca saben cuándo algunos de estos eventos FYC darán resultado.

Da la sensación, además, de que los Emmy han ido ganando mayor relevancia con el paso de los años. Antes, podían interesarles a los críticos y a los fans muy entregados, pero cada vez hay más gente pendiente de quiénes son los nominados, y de si éstos lo merecen o no. Y las cadenas cada vez aprecian más el valor promocional que pueden tener en series que, a lo mejor, han sido poco vistas hasta ese momento, o que van a vender en el mercado internacional. La coletilla "Emmy nominated" o "Emmy winner" ayuda, desde luego, a destacar.

05 julio 2016

La clásica discusión de los Emmy


El próximo jueves 14, Anthony Anderson y Lauren Graham leerán las nominaciones a los 68º premios Emmy, unos premios cuya campaña está alcanzando las mismas cotas de gastos y circuitos de eventos, proyecciones con preguntas y respuestas y mesas redondas que la de los Oscar. Se nota también porque The Hollywood Reporter lleva ya un par de años cubriéndola casi al mismo nivel, con la diferencia de que, en la temporada de los Emmy, no hay sucesión de galardones menores que intentan aprovechar la sombra en el horizonte de los Oscar para conseguir algo de relevancia. Aquí están los premios de la TCA (la Asociación de Críticos de Televisión, que se entregan en agosto), y ésos nunca han intentado predecir lo que puede gustar a los académicos, sino justo reconocer lo que ellos suelen olvidar.

Lo que sí es común a ambas campañas son las listas de los críticos y los periodistas especializados intentando adelantarse a lo que la academia puede nominar, lo que tiene más probabilidades de ganar y lo que debería ser candidato en su lugar (y llevarse la estatuilla, claro). Con las series puede ser más fácil acertar, incluso aunque no haya esa retahíla de círculos de críticos dando sus premios, porque los Emmy llevan una inercia que cuesta más virar que al Titanic frente al iceberg. Si el año pasado arrasaron "Juego de tronos" y "Veep", lo más probable es que vuelvan a dominar, como mínimo, las nominaciones, y tal vez hasta repitan sus victorias a mejor drama y mejor comedia porque no parece haber surgido esta temporada ningún rival que de verdad pueda hacerles sombra.

Así que lo divertido está, otra vez, en especular con qué novedades puede haber entre los candidatos. Y novedades reales, no que "Supergirl", por ejemplo, se cuele entre las nominadas a mejores efectos especiales. Desde el estreno de la segunda temporada, a principios de abril, Starz está empujando con fuerza "Outlander" para que, al menos, Caitriona Balfe y el impresionante vestuario de Terry Dresbach estén en la gala de septiembre, y Lifetime está promocionando "UnREAL" todo lo que puede, enfatizando especialmente a Constance Zimmer. Si, además, USA logra que el Globo de Oro a mejor drama que se llevó "Mr. Robot" cristalice en una candidatura al Emmy, ya veremos unas nominaciones un poco más entretenidas de lo habitual.

Cada año hay más aspirantes intentando llamar la atención de los votantes, que tienen que estar atentos a networks, cable y plataformas de streaming, y que ya no tienen que justificar haber visto los episodios elegidos por los nominados para decidir quiénes se llevan las estatuillas aladas.  La competición se está volviendo tan despiadada como la de los Oscar, aunque la gala no llegue todavía a esas cotas de espectacularidad, y donde los Emmy sí pueden sacar pecho, si continúan animándose a ello, es en la diversidad de sus candidatos. Muy mal tienen que dársele las cosas a Viola Davis para que no repita nominación en protagonista de drama.

29 febrero 2016

Pedrea de Oscars

Una foto publicada por Mark Ruffalo (@markruffalo) el

Pues sí, Chris Rock no se cortó esta vez y tomó por los cuernos el toro de #OscarsSoWhite en su segunda vez presentando los Oscar. Las críticas a la falta de diversidad de la Academia de Hollywood fueron comentadas por Rock con la honestidad por la que son famosos sus monólogos, afirmando en un momento que Hollywood era racista pero de la modalidad hermandad universitaria: "Nos caes bien, Rhonda, pero no eres una Kappa". Hasta salió al escenario acompañado de los primeros sones de "Fight the power", de Public Enemy. Fue una gala que tuvo unos cuantos momentos reivindicativos, desde las víctimas de violación que acompañaron a Lady Gaga en su interpretación de "Til it happens to you", la canción nominada del documental "The hunting ground", al discurso de Leonardo Di Caprio pidiendo más acción contra el cambio climático o la petición de los productores de "Spotlight" de que el Vaticano persiga de verdad los casos de abusos sexuales.

La victoria de esa película en la categoría reina pilló por sorpresa a más de uno. La inercia parecía estar del lado de "El renacido". Leonardo Di Caprio había ganado su Oscar, Alejandro González Iñárritu había hecho historia al ser el primer director en 65 años que repite premio en dos ediciones consecutivas, Emmanuel Lubezki habñia coleccionado otro galardón y las victorias en los BAFTA y el DGA parecían situar la cinta como favorita. Pero menos los Oscar de Di Caprio y Brie Larson como mejor actriz, todo estaba muy en el aire en el resto de categorías principales, y podía ocurrir que "Spotlight" fue la triunfadora cualitativa, con sólo dos estatuillas (guión original y película), mientras "Mad Max: Furia en la carretera" era la ganadora cuantitativa (seis premios técnicos, incluido montaje).

Es muy probable que su tema y su aire a clásico a lo "Todos los hombres del presidente" decantara el Oscar a mejor película para "Spotlight", pero sigue siendo un premio muy merecido. Como lo fue el de Mark Rylance en mejor secundario, otra sorpresa porque parecía que Sylvester Stallone se había erigido en el favorito sentimental, el que se lleva el premio más como reconocimiento a su trayectoria que por su trabajo en la película nominada. Pero ese hueco, este año, estaba reservado para Ennio Morricone, y a Stallone le pasó como a Lauren Bacall por "El amor tiene dos caras". Quienes han visto "Creed" opinan que era Michael B. Jordan quien debería haber estado nominado, pero probablemente sólo lo hubiera logrado si fuera Will Smith.

En resumen, la 88ª edición de los Oscar se ha dedicado a repartir pedreas. No había una clara favorita en esa carrera que empieza ya en septiembre, y se ha permitido el lujo de dar sorpresas y de encumbrar a Jacob Tremblay como la nueva estrella de internet (le debió hacer más ilusión ver a los droides de "Star Wars" y a Daisy Ridley que cualquier otra cosa en la ceremonia). Ahora llegará el inevitable backlash contra los ganadores, como esa corriente tuitera que parece que quería que "Spotlight" fuera "La gran apuesta" de los abusos sexuales en la iglesia para tomársela en serio, y la obsesión por todos los momentos en los que Di Caprio y Kate Winslet coincidieron durante la ceremonia. Al menos, estos Oscar han dado cierta emoción (y polémica) a una temporada de premios que se ha vuelto tan previsible como los San Antonio Spurs a final de temporada. Y si queréis ver todos los ganadores, están en la web oficial de la Academia.

21 enero 2016

El color de los premios

 El año pasado, la conversación alrededor de los Oscar casi giró más alrededor de la falta de diversidad racial de sus nominados que de los méritos de los candidatos. La ausencia de "Selma", en la que había puestas grandes esperanzas en su directora, Ava DuVernay, y su actor protagonista, David Oyelowo, fue vista como un ejemplo muy claro de cómo la Academia de Hollywood todavía está dominada por votantes de gustos bastante conservadores, por hombres blancos heterosexuales de edad ya provecta que apenas prestan atención a películas que no hablen de ellos. La victoria de "12 años de esclavitud" en la edición anterior había sido una excepción, como volverían a demostrar las nominaciones de este año.

Había varias cintas con protagonistas negros que sonaban, al principio de la carrera, para conseguir alguna candidatura a estos premios. Estaba "Concussion" (o "La verdad duele") , en la que Will Smith interpreta a un médico que se enfrentó a la NFL por las lesiones cerebrales que la práctica del fútbol americano causa a algunos jugadores; estaba "Beasts of no nation", la película de Netflix sobre los niños de la guerra africanos por la que Idris Elba ha recibido, por ejemplo, una nominación al SAG a mejor secundario; estaba "Straight outta Compton", la cinta sobre el grupo NWA que fue un sorprendente éxito de taquilla en septiembre, y estaba "Creed", la nueva entrega en la saga de Rocky Balboa centrada, esta vez, en el hijo de Apollo Creed, al que da vida Michael B. Jordan. De todas ellas, "Straight outta Compton" logró una nominación al mejor guión y "Creed", al mejor secundario, para Sylvester Stallone.

De varias de estas películas, podría argumentarse que no tenían lo suficiente para conseguir llamar la atención de la Academia. Las críticas de "Concussion" han sido tibias, "Beasts of no nation" no parece haber hecho el ruido mediático que debería, y es posible que NWA todavía sea visto como un grupo "peligroso" cuya película, además, recuerda a los votantes cosas como las revueltas en Los Ángeles que siguieron a la paliza que la policía propinó a Rodney King cuando lo arrestaba por conducir ebrio. Y nos queda "Creed", que vuelve a la historia de Rocky justo 40 años después del éxito de la primera película en los Oscar de 1976 y cuyo protagonista es uno de los actores jóvenes más al alza de Hollywood, y que ya estuvo cerca de lograr una nominación con "Fruitvale Station".

Ha sido, al final, la narrativa del comeback de Stallone (como si no hubiera tenido un gran éxito con las películas de "Los mercenarios") la que ha prevalecido para los Oscar, y ha hecho que los nominados principales vuelvan a verse uniformemente blancos y heteros ("Carol", la historia de amor lésbico de Todd Haynes, no consiguió entrar en mejor película y director, aunque sí tiene candidaturas para sus actrices, por ejemplo). Esto ha propiciado toda una cascada de reacciones, otra vez alrededor del hashtag #OscarsSoWhite, e impulsada en parte por la decisión de Spike Lee, que recibió en noviembre un Oscar honorífico, de no ir a la gala en protesta por esa falta de diversidad. Y aunque es muy criticable que, por segundo año consecutivo, no haya actores no blancos nominados, lo que parece que se está perdiendo es la discusión del problema estructural.

Viola Davis afirmó, cuando recibió el Emmy a mejor actriz de drama por "How to get away with murder", que era imposible ganar premios por papeles que no estaban ahí, y ese discurso se ha mencionado cada vez que se trata el tema de la diversidad en Hollywood. La presidenta de la Academia, Cheryl Boone Isaacs (curiosamente, una mujer negra), respondió a esta controversia con una carta en la que afirmaba que la solución a este tema estaba en invitar a la Academia a miembros más diversos, en heterogeneizar la composición de los votantes para que sus nominaciones se fueran saliendo de la norma. Y, por otro lado, en los estudios tiene que haber también más diversidad entre los ejecutivos que deciden qué películas se hacen y cuáles no. Si todos son hombres blancos cincuentones, por ejemplo, es más fácil que hagan una película de "Los Soprano" que de "Empire".

14 enero 2016

Los Oscar de los taquillazos


Cuando los Oscar ampliaron las nominadas a mejor película a un máximo de diez, lo hicieron para dar opción a que entraran títulos muy comerciales que, de otro modo, no podrían optar a esa categoría. La culpa la tuvo "El caballero oscuro" (aunque era una táctica que ya se había usado durante los años 30), y ha sido este año cuando se ha visto muy claramente el razonamiento detrás de ello. Que los académicos puedan elegir entre cinco y diez películas para la categoría reina permite, por un lado, que entren títulos pequeños que, de este modo, reciben un importante espaldarazo promocional (como "La habitación" este año), y grandes blockbusters con buenas críticas que, de otro modo, se quedarían fuera, caso de "Mad Max: Furia en la carretera", y que así pueden salir del "gueto" de los premios técnicos.

De hecho, en estas nominaciones de la 88ª edición de los Oscar hay unas cuantas cintas que pueden considerarse blockbusters entre las que acumulan más candidaturas. En mejor película también esta "Marte (The Martian)", por ejemplo, y luego hay cintas clásicas y de toda la vida como "El puente de los espías" y "Brooklyn", e historias que cuentan algo importante y relevante, caso de "Spotlight" y "La gran apuesta". "El renacido" encaja también en esta dinámica, además de que los Oscar se dejan llevar también por su amor por Alejandro González Iñárritu, que aparte de haber ganado el año pasado con "Birdman", siempre ha conseguido que sus filmes rasquen algo en los premios de la Academia de Hollywood. Eso sí, no tomemos ahora sus victorias en los Globos de Oro como oráculo de nada. Los favoritos a los Oscar siguen estando muy en el aire.

Si queréis ver la lista completa de nominaciones, podéis hacerlo en su web oficial, y así podéis volver a subiros al carro de Twitter de pedir el galardón a mejor actor para Leonardo Di Caprio, o podéis discutir que Rooney Mara, nominada en secundaria, es tan protagonista como Cate Blanchett en "Carol" (casi más), candidata en principal. O podéis apostar si Hollywood podrá resistirse al comeback de Sylvester Stallone, nominado en secundario por "Creed" cuarenta años después de la victoria de "Rocky", o si se dejará llevar por la clase y la veteranía teatral de Mark Rylance. Por cierto, que la ausencia de Michael B. Jordan entre los actores principales (y la de Idris Elba por "Beasts of no nation") ha desempolvado aquel #OscarsSoWhite del año pasado, así que veremos de nuevo los artículos comparando la situación de las minorías raciales en cine y televisión.

Probablemente, hablaremos mucho más de los Oscar en estas semanas hasta el 28 de febrero. Al final, las nominadas han sido, más o menos, las que más sonaban desde finales del año pasado, Rachel McAddams por "Spotlight" incluida. La actriz, por cierto, cierra así un buen año, en el que fue la única que se salvó de la lapidación a la segunda temporada de "True Detective", y también puede decirse que Netflix ha tenido un buen año, relativamente. No ha podido colar "Beasts of no nation", pero sí ha metido dos de sus producciones entre los documentales, "What happened, miss Simone?" y "Winter on fire". Y del resto de candidaturas, ha sido una sorpresa la inclusión de "Star Wars. El despertar de la fuerza" en montaje, una categoría que suele reservarse a las que también están en mejor película (aunque en 2012 ganó "Los hombres que no amaban a las mujeres"), pero es igualmente una sorpresa relativa.

Por lo demás, y hablando aquí desde un punto de vista personal, son muy merecidas las nominaciones de "Carol" y "Sicario" en fotografía y la de "Ex Machina" en efectos visuales, y es realmente divertido ver, en guión original, a "Del revés" y "Straight outta Compton", que se conforma con esa nominación después de su éxito de taquilla durante los primeros meses del otoño. A partir de esta semana, empezarán a llegar los premios de los críticos y de los gremios, y veremos si intentan adivinar qué ganará el 28 de febrero, o si optan por premiar lo que de verdad les guste. ¿Seguirá siendo la carrera de la incertidumbre?

11 enero 2016

Más Globos de Oro que nunca


Ay, los Globos de Oro. ¿Qué podemos hacer con ellos? Siempre hemos dicho que la HFPA suele ir por libre, que le encanta premiar a estrellas y que tener una gala en la que se da de cenar, y de beber, permite que sus premios sean más relajados, pero es verdad que, a veces, parece que son los propios votantes los que iban un poco borrachos cuando eligieron a los ganadores. Teniendo eso en cuenta, y que las categorías de televisión nunca han sido demasiado importantes para ellos, se entienden muchas cosas, como ese galardón a mejor actriz de miniserie para Lady Gaga por "American Horror Story: Hotel".

Cuando salieron las nominaciones, ya se vio que las televisivas iban a deparar unas cuantas sorpresas, y así fue. Las rotundas victorias de "Mozart in the jungle", en comedia, y "Mr. Robot" en drama, entraban en la lógica de los Globos de ser los primeros en premiar a los estrenos más llamativos del año, aunque la segunda tiene también candidaturas en los SAG y en los Critics' Choice. No es una ganadora tan excéntrica como la comedia de Amazon, que sucede a "Transparent" como reina de la categoría y que fue sólo la segunda vencedora más sorprendente de la noche, después de que Rachel Bloom también llevara, por segundo año consecutivo, el premio a actriz de comedia a The CW por su poco vista "Crazy ex-girlfriend". Bloom, además, reconoció que el camino que había seguido hasta estar en aquel escenario había sido muy improbable, pues cuando Showtime rechazó inicialmente la serie, no pensaban que fueran a tener otra oportunidad.

Como decimos, los premios de televisión pusieron a prueba la capacidad de sorpresa (e indignación) de bastantes espectadores. Sólo los de Taraji P. Henson, como actriz de drama, y "Wolf Hall" como mejor miniserie entraron en algún tipo de guión, mientras que los de cine sí acabaron siguiendo cierta narrativa. De hecho, puede decirse que la mayor sorpresa la puso Kate Winslet al ganar como secundaria por "Steve Jobs", porque el premio a Brie Larson en actriz de drama no es inesperado, teniendo en cuenta que su trabajo en "La habitación" cada vez gana más inercia de cara a los Oscar. Al final, "El renacido" y "Marte (The martian") dominaron sus respectivas categorías, y eso que Ricky Gervais se quedó a gusto haciendo chistes sobre si realmente la cinta de Ridley Scott era una comedia.

Si queréis ver la lista completa de premiados, podéis echarle un vistazo aquí, pero puedeh resumirse en una completa e imprevisible locura en televisión, y en algo menos arriesgado en cine. Aunque, teniendo en cuenta la volatilidad de esta carrera al Oscar, "riesgo" es un término que no es tan fácil de adjudicar si no hay favoritas claras llevándoselo todo en premios anteriores. Como mucho, se le puede aplicar a Ricky Gervais, pero que aunque tuvo sus momentos con puyas constantes a la HFPA, recordando a los ganadores que no se tomaran tan en serio los galardones, y reeditando su polémica con Mel Gibson, ha perdido ya gran parte del factor sorpresa. Chris Rock es también un cómico muy agitador, pero veremos si en los Oscar supera a Gervais o se queda a medias, como en su anterior entrega de los premios de la Academia, en 2005.

La verdad es que, al final, los Globos no tuvieron una gala especialmente destacable, si descontamos los ganadores inesperados. Sí que hubo, como siempre, parejas de presentadores y asistentes que llamaron la atención, por una razón por otra. Amy Schumer y Jennifer Lawrence se dedicaron a hacer el ganso mientras presentaban un premio (consiguieron sentarse juntas en la misma mesa), consolidando la obsesión de los medios estadounidenses por su amistad, mientras Will Ferrell y Mark Wahlberg aparecieron con gafas de Nochevieja. Fue habitual que los presentadores se quejaran del teleprompter, como hicieron Jaime Alexander y Amber Heard, y Eva Longoria y America Ferrera satirizaron la confusión de la segunda con Gina Rodríguez durante la lectura de las nominaciones,m hace un mes.

También se vio por allí a los recién prometidos Sam Esmail y Emmy Rossum (que fue quien le recomendó a Rami Malek a Esmail para protagonizar "Mr. Robot"), a otros prometidos como Jaime Alexander y Peter Facinelli, a Olivia Wilde y Jason Sudeikis, que llevaba unas Jordan XI, a Harrison Ford y Calista Flockhart, a Denis O'Hare con unas plataformas de infarto, a Regina King con capa blanca, a Gina Rodríguez con su padre (a quien le dedicó su victoria del año pasado), a Mark Rylance con su hija Juliet (que es Cornelia en "The Knick") y su mujer, la dramaturga y compositora Claire Van Kampen, y tuvimos en el escenario el crossover superheroico que aún no hemos visto en pantalla cuando Melissa Benoist y Grant Gustin presentaron juntos un premio. Y todo el mundo quería sacarse fotos con Oscar Isaac, mejor actor en miniserie por "Show me a hero", sobre todo, Gina Rodríguez.

10 enero 2016

En campaña

Una foto publicada por Golden Globes (@goldenglobes) el


El jueves se conocerán las nominaciones a los Oscar, cuya 88ª edición se celebrará el próximo 28 de febrero, y ahí finalizará una parte importante de la campaña en la que Hollywood lleva sumido casi desde octubre. La Carrera, como se la denomina coloquialmente, por ganar una de esas preciadas estatuillas se ha convertido en un género en sí misma, en un negocio que depende de las películas, sí, pero en el que entran en juego muchas otras variables. Es una campaña de relaciones públicas, al fin y al cabo, por lo que lo que se "vende" a la Academia de Hollywood es un paquete completo: una película con algo interesante (si es buenísima, mejor que mejor), un/a protagonista con carisma y talento (y que se le dé bien recorrerse los visionados con sesión de preguntas para los académicos, los talk shows y las diversas entregas de premios menores), una narrativa atractiva (sobre el tema de la película, sobre la historia de personal de su director, lo que sea)...

Las campañas a los Oscar se han sofisticado y encarecido enormemente desde los 90, y han ido fagocitando también el periodismo cinematográfico y la crítica de determinado tipo de películas. Con el cine más comercial dedicado casi exclusivamente a las superproducciones, y los títulos con posibilidades de ganar un Oscar "encerrados" dentro de los proyectos de prestigio (aunque tengan alma de crowdpleaser, como "The Imitation Game" el año pasado), es lógico que la oscarología haya ido ganando cada vez más terreno, sobre todo en internet, para poder hablar de más estrenos que no sean los superhéroes de turno de Marvel y DC. Sin embargo, esto tiene, como todo, sus pros y sus contras.

La máquina nunca puede detenerse, ni siquiera cuando los Oscar se acaban de entregar, y al día siguiente ya hay que ir lanzando una previa de los posibles favoritos para la edición de esos premios del año siguiente. En una cultura cinematográfica en la que las películas casi sólo interesan cuando se ven trailers y primeras fotos de ellas, y se deja de hablar sobre muchas al minuto después de que hayan llegado a los cines, se alarga todo lo posible la discusión sobre esas posibles nominadas. Como nadie ha podido ver nada de ellas, ducha condición se adjudica basándose en sus responsables, o en su temática, o en la fecha tentativa de estreno dada por el estudio (si es en noviembre-diciembre, todavía quiere decir que hay esperanzas de Oscar a su alrededor), o en su participación en festivales como Telluride, Toronto, Nueva York o, un poco, Cannes y Venecia. Es difícil, en otoño, no dejarse llevar por el arranque de las campañas de bastantes de esas películas y pensar que son "fijas" para la Academia. Es un poco el efecto "Dreamgirls", y no es raro que les termine pasando como a aquel musical con Beyoncé y se desinflen en el momento de la verdad, en enero.

La manera en la que funciona la Carrera actualmente lleva a que, a partir de esos primeros festivales del otoño y, sobre todo, de las primeras listas de los círculos de críticos, surjan rápidamente un par de favoritas que van concentrando toda la atención. También va surgiendo una narrativa, algo así como un común denominador que va uniendo los diferentes reconocimientos que se entregan en diciembre, y así se va despejando el panorama de la lucha por el Oscar final, en forma de duelo a dos: "Titanic" contra "L.A. Confidential", "Avatar" contra "En tierra hostil", "La red social" contra "El discurso del rey", "Birdman" contra "Boyhood"... Este año, sin embargo, se ha dado una circunstancia muy curiosa, y es que, hasta que no se han visto las películas, no se ha podido empezar a asignar favoritismos.

En uno de los programas de La sexta nominada, el podcast de Premios Oscar, comentaban que esa incertidumbre, el hecho de que se haya empezado a hablar de posibles nominadas una vez se han visto las películas, y no asumiendo antes su condición, ha vuelto mucho más entretenida una Carrera que, si no, puede llegar con todo el pescado vendido a las nominaciones a los Oscar (cuando lo más divertido es, justo, la especulación previa). Dejando a un lado que se ha entrado en otro bucle, el de criticar las cintas sólo en base a sus posibilidades de llevarse un premio de la Academia., que haya sido a partir de las críticas post-estreno cuando se han perfilado las favoritas ha abierto muchas más posibilidades para títulos, a priori, poco oscarizables como "Mad Max: Furia en la carretera" (que podría ser la más nominada de todas, según el Los Ángeles Times), o para cintas muy independientes como "45 años".

Sí, otras que sonaban desde el otoño han aguantado el tirón, tipo "Spotlight", "Carol" y "El renacido", pero es el ascenso de las películas que más han gustado a los críticos lo que puede dar cierta mordiente a los próximos Oscar. Es probable que, el jueves, toda esta parrafada se haya quedado anticuada, pero sí parece que la narrativa de esta Carrera es que no ha habido una narrativa clara.

Música de la semana: No se sabe si "Marte (The Martian)" será de las que se mantengan hasta los Oscar, pero merece la pena recordar una de sus bromas recurrentes más simpáticas; la afición de la comandante de la misión por la música disco. Y, ahí, es difícil resistirse a ABBA y "Waterloo".

10 diciembre 2015

Y los Globos rompen la banca

Los Globos de Oro siempre han sido unos premios particulares. En cine, su división entre drama y comedia les permite reconocer películas que, de otro modo, no sonarían en ninguna conversación de la carrera de los Oscar, y en televisión, su gusto por ser los primeros en nominar a los estrenos del año les lleva a incluir series que nunca pasan por el radar de los Emmy. Esto los hace más propensos a optar por candidaturas muy locas (¿Piper Perabo por "Covert affairs"? ¿"The tourist"?), pero casi siempre puede decirse que van a ser impredecibles.

En cine, este año, con una carrera al Oscar en la que no despuntan favoritos, toda entrega de premios se está analizando como una pista de por dónde pueden ir las nominaciones de la estatuilla dorada. Después de que los premios del SAG (el sindicato de actores) dejaran a los expertos confusos, como mínimo, las candidaturas de los Globos parecen encaminar un poco más las campañas de algunos de los principales nombres. Cintas como "Carol" y "Spotlight" apuntan a llegar con fuerza al 14 de enero, cuando se conocerán las nominaciones a los Oscar, y con ellas, es posible que acabe haciendo tanto ruido como su guitarrista flamígero "Mad Max: Furia en la carretera". El hueco para los blockbusters entre esas diez candidatas a mejor película podría acabar siendo para ella, y no para "The Martian".

"Room", "The revenant" y "The big short" son las otras películas que han sido más nominadas por los Globos, con Alicia Vikander dejando abiertas sus opciones tanto por "La chica danesa" como por "Ex Machina" y Michael Fassbender, manteniéndolas por "Steve Jobs". Casi todo el mundo se está fiando más de estas nominaciones que las del SAG para intentar predecir las de los Oscar, pero donde la asociación de prensa extranjera de Hollywood ha provocado un verdadero terremoto ha sido en las de televisión. Sin "Mad Men" ni "Breaking Bad" ya en el horizonte, se ha abierto la veda para reconocer cosas diferentes.

Y los Globos lo han hecho incluyendo "Outlander" y "Mr. Robot" (que ha entrado en los SAG también) entre las candidatas en serie de drama, y dando a Hulu su primera nominación por "Casual", en comedia. En su afán renovador, hasta han preferido "Narcos" entre las series de Netflix, que ha superado en nominaciones por primera vez a HBO. Hay muchas cosas muy interesantes en estas nominaciones. Entre las actrices de drama están Caitriona Balfe ("Outlander") y Eva Green ("Penny Dreadful"), Amazon ha colado no sólo "Transparent", sino también "Mozart in the jungle" en comedia, Aziz Ansari ("Master of none") es candidato en actor de comedia (al lado de Rob Lowe, por "The Grinder"), y aunque "Crazy Ex-Girlfriend" no esté haciendo demasiado ruido, Rachel Bloom va a acompañar a Gina Rodríguez como nominada en actriz de comedia.

Al final, lo más probable es que "Juego de tronos" repita su victoria de los Emmy, pero este vendaval de novedades en televisión, por lo menos, garantiza una conversación bastante diferente que en otros premios. Sí, hay olvidos flagrantes y nominaciones que sólo se atreven a hacer los Globos, pero sí ellos no aportan el toque excéntrico, ¿quién lo va a hacer una temporada de premios cada año más encorsetada?

21 septiembre 2015

La gran noche de HBO


"Qué pasará, qué misterio habrá, puede ser mi gran noche". Alex de la Iglesia no es el único al que esta canción de Raphael ha inspirado. O que podría haberlo hecho, si los ejecutivos de HBO la conocieran, porque tal y como arrancó la gala de la 67ª edición de los Emmy, parecía que iba a ser la sintonía no oficial de la noche para ellos. Los primeros galardones que se entregaron, secundaria de comedia y guión de comedia, cayeron ambos de lado de "Veep", y no fueron más que el preludio de la lluvia torrencial de estatuillas que se llevó la cadena de cable. Después de años y años de decir que HBO había perdido el mojo en los Emmy, sobre todo en drama, y de que no conseguía dar con la tecla para arrebatar a AMC la posición de preminencia, anoche lo logró por todo lo alto. With a vengeance.

Habría que apuntar que, en esta edición, ha habido cambios en las normas de votación para elegir a los ganadores. En lugar de que lo hiciera un comité de expertos en cada categoría, lo hacían todos los académicos en sus apartados correspondientes, y no se les pedía ninguna confirmación de que hubieran visto los episodios enviados por los nominados. Es probable que eso se haya traducido no tanto en el signo de los premios, sino en que sólo tres títulos los hayan dominado con mano de hierro. "Veep", la miniserie "Olive Kitteridge" y, por supuesto, "Juego de tronos" no han dejado más que las migajas para otras series, incluido el merecido premio para Jon Hamm como mejor actor de drama (el primero, increíblemente, después de siete temporadas), que ha terminado siendo el único reconocimiento para la última temporada de "Mad Men".

Entre críticos y fans había, curiosamente, un convencimiento un poco extraño de que los Emmy iban a acordarse de la serie de Matthew Weiner en su despedida, y después de haberse pasado las cuatro últimas entregas de premios ignorándola sistemáticamente. En su momento ya dijimos que los académicos dejaron de reconocerla porque, seguramente, ya pensaron que la habían premiado lo suficiente, y llegaron otros dramas que les parecían más merecedores del Emmy o, simplemente, más cool, como "Homeland" y "Breaking Bad". A sus actores les ha perseguido siempre la preconcepción de que, como Weiner exige un seguimiento tan férreo de sus guiones, no actúan, sino que se dedican sólo a repetir los diálogos y las indicaciones incluidas en el libreto, y por eso Hamm no había logrado hasta ahora que un personaje tan irónico como Don Draper fuera galardonado con un Emmy (Hamm , por cierto, subió al escenario rodando, literalmente, y salió de él recibiendo un cariñoso abrazo de Tina Fey, que entregaba el galardón).

El derrocamiento de "Modern Family" a manos de "Veep" fue sorprendente sólo porque la comedia de HBO sacó el rodillo, como quien dice, y aunque el ruido de las plataformas de streaming fue menor del esperado, Amazon se apuntó un par de importantes tantos con los Emmys para Jill Soloway, en dirección, y el cantadísimo de Jeffrey Tambor por "Transparent". Y Uzo Aduba hizo historia siendo sólo la segunda persona que se lleva dos premios seguidos por el mismo papel, en la misma serie ("Orange is the new black"), pero como invitada de comedia y, después, secundaria de drama. Los otros ganadores que se salieron del guión fueron Regina King, que confirma que ABC acertó de pleno con "American crime", una Viola Davis que reivindicó más oportunidades para las actrices de color y hasta Peter Dinklage (porque lo de Allison Janney sí estaba previsto). Jonathan Banks era el gran favorito como secundario de drama, pero "Better call Saul" tendrá que esperar su momento.

Los Emmy fueron la consagración de Amy Schumer (que se llevó el premio de guión de programa de variedades, de lo poco que no ganó "The Daily Show") pero, sobre todo, fueron el momento "El retorno del rey" de "Juego de tronos". ¿Debería haber ganado el Emmy a mejor drama antes? Muy probablemente, como ocurrió en los Oscar con "Una mente maravillosa" y "La comunidad del anillo", pero esta estatuilla a mejor drama es muy merecida. El gran fenómeno de los últimos años se iba casi siempre sorprendentemente de vacío, con premios técnicos y nada en la gala principal, y eso parecía un correctivo demasiado duro para un título que siempre tenía un montón de nominaciones. Al final, "Juego de tronos" ha ejemplificado el cambio de régimen en los Emmy, un cambio en el que no han asaltado el escenario Amazon y Netflix, sino que se ha vuelto a una vieja conocida, a la que inició este frenesí por las series de televisión, a HBO.

14 septiembre 2015

Cienciólogos, "gafes" y cuentos de hadas


El sábado se entregaron los Creative Arts Emmy Awards, que sí que marcan la cuenta atrás definitiva para la gala principal del próximo domingo por la noche. En esa ceremonia se dan lo que se denomina "Emmys técnicos", es decir, las categorías de efectos especiales, vestuario, montaje, diseño de producción... Al final, dos títulos, "Juego de tronos" y "American Horror Story: Freak Show", se repartieron buena parte de los premios (la segunda compite como miniserie), y HBO fue la cadena que se llevó a casa más estatuillas, y no sólo por los galardones de su serie de fantasía. Como suele ser habitual, arrasó en los apartados de tv movie (con "Bessie", la historia de la cantante de blues Bessie Smith) y en los de documentales, donde ganaron las opciones más evidentes.

Aunque fueran vencedoras predecibles, no quiere decir que no merezcan la pena. "Going clear", el documental de Alex Gibney sobre la Cienciología, es una película potente y directa al mentón que traslada a la pantalla un libro de Lawrence Wright sobre la trastienda de este culto. Cuenta su ascenso desde su creación por parte de L. Ron Hubbard hasta su reconocimiento como religión en Estados Unidos (lo que les libra de pagar impuestos), y el dominio con puño de hierro del sucesor de Hubbard, David Miscavige. Se construye con testimonios de antiguos miembros de la iglesia, como el director Paul Haggis, y parece estar soportando mejor que bien la previsible, y dura, campaña de la Cienciología por impedir que llegue al público masivo. Por supuesto, es el papel de Tom Cruise y John Travolta en la visibilidad de la iglesia lo que ha atraído mayor atención, pero hay mucho más ahí dentro.

El otro premio previsible para HBO era el de 'The Jinx' como mejor serie documental. Dirigida por Andrew Jarecki, se centra con la controvertida figura de Robert Durst, heredero de una rica familia de Nueva York cuya esposa desapareció misteriosamente en los años 80, y que desde entonces ha estado relacionado en un par de asesinatos sin resolver. Bueno, uno de ellos se resuelve, pero Durst logra irse de rositas. La serie se vio rodeada de una enorme atención mediática en su momento por cómo la realidad acabó superando a la ficción, y lo que resulta fascinante es el retrato de Durst. Es inquietante, extraño, y nunca estamos seguros de si de verdad es peligroso. Lo único que sí es cierto es que hace las cosas porque está convencido de no va a pasarle nada, de que la fuerza de su dinero y del nombre de su familia, aunque no se lleve bien con nadie de ella, lo van a proteger.

El Emmy más sorprendente, y más merecido de la noche, fue el de "Over the garden wall" (o "Más allá del jardín" en español) como mejor programa animado por encima de "South Park", "Archer", "Los Simpson" y "Bob's burgers". No sólo era merecido porque sea una buena miniserie, sino porque es una apuesta original y diferente hasta para un canal como Cartoon Network. La mezcla de canciones de principios del siglo XX, cuentos tradicionales estadounidenses, historias de Halloween y la relación entre Wirt y Greg, los dos hermanos protagonistas, cuaja en una obra con una gran personalidad propia y hasta algún que otro giro de guión. Sí, Reg E. Cathey, Margo Martindale, Bradley Whitford y Joan Cusack ganaron como mejores actores invitados (por "House of cards", "The Americans", "Transparent" y "Shameless"), pero estas cuatro victorias fueron de lo más destacado de estos Emmys técnicos.

20 julio 2015

Los mejores guiones, los mejores directores

El otro día, cuando hablábamos de algunas de las nominaciones musicales de los Emmy,  comentábamos que en las categorías técnicas suele haber habitualmente inclusiones curiosas, y no es raro que se abran a títulos que tienen muy complicado entrar en las principales. Es cierto que guión y dirección caen más del lado de las categorías de principales, y sus estatuillas se entregan en la ceremonia principal, pero probablemente sean de las menos glamourosas y comentadas de todas. Sin embargo, representan una interesante radiografía de las series que más han llamdo la atención de los votantes, aunque luego no hayan recibido tanto reconocimiento.

Como, además, los Emmy juzgan capítulos sueltos, y no temporadas enteras, puede ser interesante ver qué episodios están nominados en esas dos categorías para tener un panorama más o menos amplio de qué es lo que más ha gustado a los votantes este año. No tiene porqué servir como predicción de nada (y lo más habitual es que no lo haga), pero si tenéis curiosidad por echar un vistazo a los capítulos que verán los académicos para decidir a quién le dan el premio, puede ser un buen ejercicio. En los próximos días también sabremos qué capítulo deciden enviar los actores nominados para que los juzguen los votantes, y la posibilidad de que alguno de ellos se lleve el Emmy depende en gran medida de que su selección sea acertada.

Comedia 
"Louie", "Silicon Valley", "Transparent" y "Veep" son las cuatro series que cuentan con candidatura en mejor comedia, además de sendas nominaciones en guión y dirección, y lo habitual es que sean por capítulos diferentes. De "Louie", los episodios seleccionados son "Bobby's house" (en dirección) y "Sleepover" (en dirección), y ambas candidaturas son para Louis CK. "Silicon Valley", por su parte, demuestra que tiene tirón entre los votantes al tener incluidos "Two days of the Condor" (guión) y "Sand Hill shuffle" (dirección), y algo similar ocurre con "Veep", favorita de los Emmy desde hace ya unos pocos años. Aquí, los elegidos son "Election night" y "Testimony" (éste en dirección). La última con candidatura múltiple (y en mejor comedia) es "Transparent", en la que Jill Soloway opta por el guión del piloto y la dirección de "Best new girl".

Entre los otros títulos que completan estas categorías está una de las sorpresas del apartado, "Last man on Earth", cuyo primer episodio esta nominado tanto en guión como en dirección. Sus responsables son Phil Lord y Christopher Miller, que tal vez sean los directores de comedia de moda en Hollywood actualmente gracias a "La LEGO película" y las dos películas de "Infiltrados en clase". La última serie es "Episodes", que sólo tiene una nominación a mejor guión para el noveno episodio de la cuarta temporada.

Drama
Es curioso lo que pasa en esta categoría; sólo "Juego de tronos" duplica las nominaciones en guión y dirección, y "Mother's mercy" es el único episodio presente en ambas categorías, mientras "Unbent, unbowed, unbroken" (el polémico capítulo de la boda de Sansa) es el otro candidato en dirección. Ahí hay nombres fácilmente reconocibles: Steven Soderbergh por el primer capítulo de "The Knick", Tim Van Patten por "Eldorado", que fue el último episodio de "Boardwalk Empire", y Leslie Linka Glatter por "From A to B and back again", de "Homeland".

En guión encontramos más variedad todavía, aunque "Mad Men" continúa dominando las nominaciones en este apartado, como ha hecho en sus siete temporadas. Sus capítulos candidatos son "Lost horizon" y el último, "Person to person". Los otros dos nominados han sido las dos pequeñas revelaciones de la categoría. Por un lado, está "Better call Saul" y "Five-O", el capítulo dedicado al pasado de Mike, y por el otro, la gran revelación, "The Americans", que ha conseguido colar en los premios el libreto de "Do mail robots dream of electrical sheeps?" Esta nominación al mejor guión suele ser habitual en esas series que los Emmy ignoran sistemáticamente en las categorías "grandes", algo así como una manera de decir "sabemos que existís, pero no sois lo suficientemente famosos para nosotros".