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15 enero 2017
La amortización de la segunda temporada
En HBO, es muy raro que una serie sea cancelada en la primera temporada. Lo mismo pasa en Netflix, y por razones similares, y lo que era una característica de cadenas de cable premium o de plataformas de streaming se está extendiendo cada vez a más lugares. En ambos casos, la renovación por una segunda temporada se da para amortizar la inversión y para confiar en que el público descubrirá la serie durante el hiato, y se subirá al carro cuando lleguen los nuevos episodios. En el cable, es habitual (y lo era ya antes) que las series ganen audiencia de temporada en temporada, mientras los servicios de VOD como Netflix, con sus lanzamientos de toda la temporada de golpe, son conscientes de que a algunos títulos les cuesta encontrar su público un poco más que otros.
El pasado otoño se publicó un estudio extraoficial sobre los comportamientos de los usuarios de Netflix cuando la plataforma lanzaba una nueva temporada. Dicho estudio descubría que se daba un efecto de puesta al día con las entregas anteriores de la serie en concreto: si "Orange is the new black" estrena nuevas temporadas en junio, en ese mes es normal que las anteriores sean de lo más maratoneado en Netflix, porque los espectadores quieren refrescar su memoria o porque quieren subirse al carro de esa serie, y prefieren hacerlo desde el principio. "Daredevil" puede, probablemente, acumular buena parte de sus visionados en la primera semana de su lanzamiento, pero títulos como "Sense8" tardan más en aparecer en el radar de algunos espectadores. Si la renuevas por una segunda temporada, le concedes una mayor oportunidad de que su público la descubra.
Esta estrategia, por ejemplo, puede estar detrás de la renovación de "Buena conducta" en TNT. Sus audiencias no han sido especialmente destacables, pero las críticas no han sido malas y, sobre todo, se ha destacado mucho el trabajo de Michelle Dockery en ella (The AV Club la incluyó entre las 35 mejores interpretaciones en televisión de 2016). La cadena puede confiar en que haya cierto efecto boca-oreja y más espectadores decidan darle una oportunidad antes de que llegue esa segunda entrega. Es una táctica que no siempre funciona, pero teniendo en cuenta lo que ha cambiado el panorama televisivo para decidir qué se renueva y qué se cancela, a veces merece la pena arriesgarse con ella.
Por supuesto, también es una estrategia de paciencia que no es infinita. Si Netflix, por ejemplo, cancela una serie tras su segunda temporada es porque, casi seguramente, no ha ganado nuevos espectadores (como "Marco Polo"), y si HBO echa el cierre tras sólo la primera, es porque el fracaso (crítico, generalmente) es monumental. Pero la oportunidad de amortizar la serie, de probar si todo lo que se ha invertido en sacarla adelante se acaba rentabilizando, no se quiere desaprovechar si surge. Si The CW sigue renovando "Crazy ex-girlfriend" no es sólo porque su productora sea CBS.
Música de la semana: Una serie cuya renovación está en el aire (y no pinta demasiado bien) es "Sweet/Vicious", la comedia negra de MTV que trata sobre las violaciones en las universidades estadounidenses. Su protagonista, Jules, estalla finalmente de todo su trauma reprimido gracias a "I wanna get better", de Bleachers (que tiene un videoclip dirigido por Lena Dunham).
07 diciembre 2016
El breve vida de "Good girls revolt"
A finales de octubre, y con muy poca promoción, Amazon lanzaba "Good girls revolt", una serie sobre la demanda que varias mujeres pusieron a la revista Newsweek para que las reconociera como redactoras, a finales de los 60. Ellas hacían la investigación de los temas y buscaban declaraciones para las historias, que luego escribían y firmaban los hombres, ain que ellas tuvieran la oportunidad de dar ese paso. Un libro de Lynn Povich contó inicialmente la historia de estas mujeres que querían no sólo que su labor fuera reconocida, sino que se les diera la oportunidad de escribir también historias para la revista, no quedarse atascadas en el "trabajo sucio" previo, y la serie dramatiza ese momento utilizando figuras reales como Nora Ephron o Eleanor Norton.
La ambientación en los 60, y en una oficina con una clara división entre géneros, llevó enseguida a que las primeras críticas de la serie la compararan, desfavorablemente, con "Mad Men", pero incluso aunque hubiera quienes encontraban cosas interesantes, toda esa conversación quedó diluida por los coletazos finales de la campaña electoral estadounidense y por las reacciones a la victoria de Donald Trump, el 8 de noviembre. En ese clima mediático (y con el estreno de una serie mucho más "pintona" a priori como "The Crown" muy poco después de las elecciones), "Good girls revolt" quedó bastante eclipsada. El gran problema de la época del Peak TV es justo ése, conseguir que los estrenos logren sobresalir de la marea de novedades que cae sobre los espectadores continuamente. El título de Amazon no lo había logrado de primeras, pero quizás pudiera ir consiguiendo un poco de atención más adelante, cuando la gente que sólo ve series en maratones la fuera descubriendo.
Para eso, las plataformas tienen que exhibir una gran paciencia y confiar en que sus novedades acabarán encontrando un público que las haga rentables. Pero da la sensación de que Amazon no terminaba de ver las cosas claras con "Good girls revolt" porque la canceló hace apenas un días, cuando su primera temporada cumplía un mes disponible en el servicio. La decisión sorprendió a los expertos por la rapidez con la que se había tomado; en estos lanzamientos de toda la tanda de capítulos al mismo tiempo, un mes suele ser un periodo demasiado breve para hacerse una idea de si la serie tenía futuro o no. Según adelantaba The Hollywood Reporter, al jefe de Amazon Studios no le gustaba "Good girls revolt" y no creía que pudiera ser un activo importante para ellos durante la temporada de premios televisivos (donde "Transparent" y sus películas indies los están haciendo muy conocidos), así que optó por darle carpetazo.
El estudio, Sony, ha afirmado que le buscara otra cadena, pero es la actitud de Amazon lo que más llama la atención, más parecida a una cadena en abierto. "Good girls revolt" no es la primera serie que Amazon cancela tras sólo una temporada; "Mad Dogs" también cayó tras haber cumplido apenas un mes disponible en la plataforma. Kate Aurthur, de Buzzfeed, publicaba en Twitter unas declaraciones de la showrunner, Dana Calvo, en las que afirmaba que los datos propios de audiencia de los que disponían apuntaban que había potencial para ir ganando nuevos espectadores, y que no comprendía el razonamiento detrás de la decisión de Amazon. Pero esas declaraciones también indican un problema potencial muy serio para las relaciones entre creadores, estudios y las plataformas de streaming, y es que éstas no dan datos de audiencia de sus series no ya al público, sino ni siquiera a los responsables de esos programas.
La opacidad de Netflix y Amazon en ese aspecto lleva ya cierto tiempo siendo criticada por la prensa, que tiene que fiarse de que, por ejemplo, Ted Sarandos diga que "Madres forzosas" ha sido su estreno más exitoso del año, y parece que los estudios se han cansado igualmente de ella. Para las plataformas es una posición muy ventajosa porque, a la hora de negociar renovaciones de contratos, tienen ellas todos los ases, lo que a la larga va a crear problemas con agentes que no quieran pasar por ese aro. La empresa Symphony ha empezado a ofrecer una solución para las productoras al hacer una estimación de la audiencia de una serie reconociendo su banda sonora, pero las plataformas descartan esos datos como poco fiables. La rápida cancelación de "Good girls revolt" (a la que Symphony daba muy buenos datos), y cómo se la ha tomado Sony, puede indicar que una guerra por estas cifras se avecina en el horizonte.
16 septiembre 2016
Las cuentas de Netflix
En los últimos seis años, Netflix ha estado en fase de expansión. Su catálogo tenía que tener más series, documentales y películas de producción propia, tenía que llegar a más países en el mundo, sus suscriptores no podían dejar de crecer año a año. En Estados Unidos, el rival a batir para ellos era HBO, y en el resto del mundo, simplemente querían estar en la mayor cantidad de territorios posibles, demostrar que son una marca con alcance realmente global. La entrada en la producción de series, en 2012, fue el momento en el que esta estrategia se vio fortalecida por una importante inyección de dinero. Para ganar millones de dólares hay que gastarse millones de dólares, así que Netflix no escatimó en gastos para hacerse con "House of cards", o para rodar "Marco Polo", o para aliarse con Marvel para extender los tentáculos superheroicos de la Casa de las Ideas (y de Disney).
En la última gira de la TCA, Ted Sarandos, jefe de contenido de Netflix, aseguraba que la compañía iba a gastarse este año 6.000 millones de dólares en la producción de contenido original, y aunque en el segundo cuatrimestre no habían crecido las suscripciones al ritmo que les gustaría, no estaban preocupados. El empujón que estaban dando a sus programas infantiles y para toda la familia y a su división de cine les permitía ser optimistas. Además, en su esfuerzo por engordar cada vez más su catálogo, rara es la serie de Netflix que no dura, por lo menos, cinco temporadas. Le pasó a "Hemlock Grove" y a "Lillyhammer", canceladas en la tercera entrega, pero son excepciones.
Ayer, sin embargo, saltaba la noticia de que uno de los proyectos de perfil más alto de la plataforma, "Bloodline", iba a seguir ese camino y a terminar en la tercera temporada, que se verá el año que viene. La decisión sorprendía porque era un drama que había conseguido un par de nominaciones al Emmy, tenía un reparto de gran nivel y estaba creado por las mismas mentes detrás de "Damages", pero, aunque hay gente a la que le gusta mucho, en realidad nunca ha generado el mismo buzz que títulos como "Narcos", por ejemplo. Haced la prueba con vuestros amigos que ven series casi sólo en Netflix: mencionarán "House of cards", "Daredevil", la inevitable "Stranger things" y a lo mejor hasta nos sorprenden con "Madres forzosas", pero muy pocos dirán "Bloodline".
Netflix presume de las millonadas que se gasta en producciones propias, pero luego no sabemos la audiencia que tienen sus series entre sus suscriptores, por ejemplo, lo que ayudaría a saber si la cancelación del drama familiar de los Rayburn responde a razones creativas o empresariales. Vulture, por ejemplo, apuntaba que el modus operandi de Netflix a la hora de desarrollar sus series las encarecía enormemente, porque le compra al estudio los derechos de distribución internacional y todos los que se les ocurra para que el título sea de su propiedad. Así, un episodio de "Bloodline" podía irse, a lo mejor, a ocho millones de dólares de license fee, una cantidad bastante mayor de lo que se paga en las networks, por ejemplo. Para los estudios, hacer negocios con Netflix es estupendo porque pagan mucho y te garantizan que tu serie va a aguantar unos cuantos años, pero la compañía está empezando a mirar más dónde se gastan esos millones.
O esa es la lectura que se está sacando del final de "Bloodline", una lectura que no podrá comprobarse a no ser que Netflix repita esta jugada con alguna otra serie, tipo "Marco Polo". O "The get down".
09 agosto 2016
El canon de Netflix
Desde hace un tiempo, en Estados Unidos es habitual leer artículos que se preguntan hasta qué punto va a influir Netflix (o está haciéndolo ya) en el canon seriéfilo. Y no en el sentido de "estas son las series que todo el mundo debería ver", sino más por la percepción del público de las series de moda, de las que están en el candelero ahora mismo, aquellas que dominan la conversación. Hay una parte nada despreciable de los espectadores que pueden ver determinadas series cuando Netflix las incluye completas en su catálogo, y que no presten casi atención a lo que está en emisión semanalmente, y eso crea, a la fuerza, dos velocidades a la hora de comentarlas.
Ayer, de hecho, surgía una pequeña conversación por Twitter sobre esta nueva manera de ver y hablar sobre series a raíz de un artículo de GQ que se preguntaba si "Stranger things" no habría sido un pelotazo de dimensiones estratosféricas si se hubiera visto semana a semana. De esto hemos hablado ya varias veces y no es fácil llegar a una conclusión más o menos definitiva, pero sí está claro que si las series consiguen tocar la fibra a la audiencia, si motivan a que los medios estén escribiendo todos los días sobre ellas, y a que surjan fan arts y demás expresiones del fandom, ya tienen garantizado un puesto entre los éxitos del año. Entrar en ese club resulta más complicado de lo que parece.
Pero, en realidad, nos estamos desviando ligeramente del tema. La cuestión es que podría llegar un momento en el que hubiera gente que considerara que si no está en Netflix, no existe. Su inclusión de series ya finalizadas es una buena excusa para que muchos espectadores vean por primera vez "Las chicas Gilmore" (en preparación de ese regreso en noviembre en forma de cuatro especiales de hora y media), y para que algunos TL de Twitter se llenen, de repente, de comentarios a una serie que terminó hace nueve años. De repente, hay quien se extraña por cómo evoluciona la relación entre Dean y Rory, o que se da cuenta de que Emily Gilmore merece que le den mucho más crédito, y es fácil olvidar que, cuando "Las chicas Gilmore" se estrenó, todavía existían The WB y UPN y "Perdidos" ni siquiera un germen de una idea.
La percepción que podemos tener del panorama seriéfilo estadounidense, principalmente, puede estar un poco trastocada si sólo nos fiamos del catálogo de Netflix. Serie de las que ellos tienen los derechos de distribución internacional, pero no son suyas realmente, aparecen con el marchamo de "Netflix Originals" (caso de "Orphan Black" en España o "Better call Saul" en el Reino Unido), y otras que acabaron hace tiempo pueden resurgir como si fueran de rabiosa actualidad. El primer caso puede acabar siendo un problema para las cadenas originales, que ven cómo su imagen de marca se debilita en algunos mercados. El segundo es, simplemente, una evolución del nuevo modo de consumir televisión de la actualidad.
18 julio 2016
El invierno de HBO
Las especulaciones sobre cómo quedará la nueva HBO post-"Juego de tronos" llevan siendo uno de los pasatiempos preferidos de los periodistas especializados en televisión desde el año pasado. La confirmación de que la séptima temporada de la serie sólo tendrá siete episodios ha vuelto a dar alas a las teorías de que habrá una octava, y última, entrega, también con menos capítulos de lo normal, y que Poniente echará el cierre definitivamente en 2018. Encajaría con las sospechas que levantó el anuncio de renovación de "Juego de tronos" por esa séptima entrega, sin especificar número de capítulos, y lo que apuntaba David Benioff hace unas semanas, de que Weiss y él estaban negociando con la cadena si el tramo final de la serie eran trece o quince horas.
Nadie se atreve a ser más específico porque, para esa octava temporada, quedan aún dos años y HBO quiere controlar el flujo de información sobre la serie. Pero, además, esta decisión implica también el final de su segunda época dorada, una que no ha estado marcada por una familia de mafiosos italoamericanos de Nueva Jersey, sino por una fantasía épica pseudo-medieval que se ha convertido en un fenómeno pop que nadie imaginaba. Además, esta segunda edad dorada está marcada por la tirando a mediocre cosecha de dramas que ha acompañado a "Juego de tronos". Cuando "Los Soprano" estaba en antena, HBO tenía también en sus parrillas "The Wire", "Deadwood" o "A dos metros bajo tierra". En estos últimos seis años, a los dragones de Daenerys la han acompañado "Boardwalk Empire", "The Newsroom", "The Leftovers", "Vinyl" o "True Detective". Sólo la última tuvo una oportunidad de ser el éxito de crítica y público que fueron aquellos dramas de principios de los 2000, pero su estrella se apagó en la segunda temporada.
No vamos a volver sobre los problemas de HBO para lanzar nuevos dramas porque es un tema que ya se ha comentado mucho. Lo que puede ser más interesante es ver qué hace la cadena en estos dos últimos años de "Juego de tronos". Tener dos temporadas finales más cortas no es nuevo ("Los Soprano", mismamente, se emitió de esa manera, sin tener que recurrir a los ejemplos de AMC); se aprovecha mejor el último tirón de la serie hasta para presentarla a los Emmy, y da un poco de margen para ir preparando el "cambio de guardia". La renovación de la ejecutiva de HBO ya se ha completado, y los nuevos responsables de ficción y programación tienen que responder a un mercado en el que sus competidores se mueve más rápido que ellos.
Sobrevivir al invierno que dejará tras de sí "Juego de tronos" no va a ser coser y cantar, y justo por eso va a ser tan fascinante ver qué hace la cadena en estos próximos meses. Aparte de expandir su servicio de streaming por Europa, claro.
Música de la semana: "Roadies", la serie de Cameron Crowe para Showtime, parece estar haciendo mucho menos ruido del esperado. Pero lo que no podía dejar escapar era la oportunidad de incluir una canción de Pearl Jam en su primer episodio, "Given to fly". Al fin y al cabo, Crowe dirigió su documental por su 20º aniversario, "Pearl Jam 20".
09 junio 2016
La "viejoven" CBS
El pasado mes de mayo, diferentes medios especializados en la industria televisiva estadounidense, como The Wrap, escribían sobre la estrategia de CBS para rejuvenecer su audiencia. En espectadores totales, goza de una salud envidiable, pero en la demo entre 18 y 49 años, no es raro que se vea superada por cadenas con más problemas para encontrar éxitos como NBC. En 2015/16, CBS quiso potenciar programas con buena acogida entre la audiencia joven, como "Scorpion", con series como "Limitless" y "Supergirl", y buscó también a ese público al entregar su late night a Stephen Colbert y James Corden. La estrategia salió salió más o menos bien, pero no todo lo que se esperaba.
En los visionados en diferido, CBS ha tenido tres de las series con mejores cifras en la demo ("Life in pieces", "Supergirl" y "Limitless") y, curiosamente, sólo una de ellas seguirá en la cadena el año que viene, la comedia familiar. "Supergirl" se ha ido a The CW y "Limitless" ha sido el estreno cancelado con el rating más elevado en este tramo de la audiencia (2,2). Claramente, CBS cree que sus proyectos para el año que viene tienen mayor potencial para atraer a la audiencia que éstos, empezando por una nueva versión de "MacGyver" cuyo piloto va a rodarse de nuevo por entero. Hasta con guión renovado. Pero no deja de ser una maniobra curiosa. El canal del ojo ha preferido renovar "Mentes criminales: Sin fronteras" (con buena audiencia total, y cifras muy discretas en la demo) que series cuyos espectadores se escoraban hacia una menor edad que la media de la cadena.
Y, además, entrega su suerte a comedias familiares tirando a convencionales, protagonizadas por hombres blancos, y a procedimentales. Es decir, que ha reforzado lo que ya eran sus rasgos definitorios más clásicos. Su caso es uno de los más paradigmáticos de las networks americanas ante el pronunciado declive de las audiencias en directo esta temporada; han buscado jugar sobre seguro, apostar por títulos y por esquemas de ficción con los que los espectadores ya están familiarizados. Si los estrenos del año pasado no han conseguido atraer a tanto público joven como se esperaba, se suelta lastre y se prueba con algo nuevo, o nuevo porque no estaba en antena la temporada anterior, no porque aporte algo original.
Las cadenas siguen esta táctica muy a menudo. Prefieren lanzar una nueva serie a tener que promocionar de nuevo una que ha demostrado que no puede sostener a la audiencia semana a semana. Esperan que al público le llame la atención ver algo nuevo. ¿Pero se quedarán después? Viendo la parrilla de novedades de CBS, parece un poco contraproducente con su persecución de la audiencia joven. ¿Una comedia con Kevin James atraerá a la demo entre 18 y 49 años más que "Limitless"? Cuesta menos, eso desde luego.
16 mayo 2016
"Demasiado femenino"
El equivalente en Estados Unidos a los libros de Los Cinco en Europa parece que es Nancy Drew, una detective adolescente a la que CBS quería darle una vuelta de tuerca más moderna con "Drew", uno de sus potenciales pilotos para el año que viene. Para que nos entendamos, Nancy Drew podía ser una de las plantillas que Rob Thomas utilizó para crear "Verónica Mars", si Raymond Chandler no se hubiera metido por enmedio, y el giro que buscaba CBS era mostrarla como una adulta en Nueva York, que trabajaba como detective de policía y que estaba interpretada por Sarah Shahi.
El proyecto, sin embargo, ha sido descartado por la cadena por ser "demasiado femenino", lo que ha generado no pocos cachondeos y críticas en Twitter y en varias webs estadounidenses. Más de la mitad de la audiencia televisiva está compuesta por mujeres, pero el dinero parece seguir queriendo dirgirse a un público más masculino, y ésa es una razón muy importante por la que las cadenas deciden qué series incorporar a sus parrillas para la próxima temporada. Si tenemos tres series de "NCIS" y, de momento, dos de "Mentes criminales", y los frikis de pega de "The Big Bang Theory" siguen funcionando muy bien, ¿para qué queremos series con protagonistas femeninas al frente? Es curioso que CBS considerara que "Drew" no encajaba en su parrilla tomada al asalto por los procedimentales, si bien es cierto que éstos suelen girar alrededor de un equipo en el que el personaje principal siempre es un hombre.
Es curioso, de hecho, comprobar que, entre todos los policiacos que las cadenas en abierto tienen en antena, prácticamente ninguno está protagonizado por una mujer. "Shades of blue" en NBC, en todo caso, y "Ley y orden: UVE", dependiendo de si Olivia Benson tiene más o menos en relevancia en la temporada en emisión, porque en esa misma cadena ya no continuará "The mysteries of Laura". Y es curioso porque las tornas parecen haberse dado la vuelta entre el cable y las networks en ese aspecto, y las primeras tienen ahora mismo más series protagonizadas por mujeres que las segundas, si descontamos The CW (que recordemos que se queda con otro descarte "demasiado femenino" de CBS, "Supergirl").
Y el caso de "Drew" (que perfectamente podría haber sido un tostón, al mismo tiempo) destaca en CBS cuando la cadena ha anunciado que su remake de "MacGyver" tendrá una primera temporada de trece capítulos aunque no tengan todavía un guión definitivo para el piloto, y prácticamente lo único que no haya cambiado desde que se anunció su puesta en marcha es su protagonista, el joven Lucas Till. La marca de "MacGyver" se ve como más lucrativa, y merece la pena apostar por ella. También NBC pensaba eso con la nueva versión de "El coche fantástico" y, probablemente, nadie se acuerde ya de ella.
Música de la semana: "Faking it" es otra de las series que han caído víctimas de la guadaña de la cancelación en estos últimos días, así que vamos a honrarla quedándonos con una de las canciones que sonó en su penúltimo episodio, "Cloud nine", de los londinenses Haelos.
El proyecto, sin embargo, ha sido descartado por la cadena por ser "demasiado femenino", lo que ha generado no pocos cachondeos y críticas en Twitter y en varias webs estadounidenses. Más de la mitad de la audiencia televisiva está compuesta por mujeres, pero el dinero parece seguir queriendo dirgirse a un público más masculino, y ésa es una razón muy importante por la que las cadenas deciden qué series incorporar a sus parrillas para la próxima temporada. Si tenemos tres series de "NCIS" y, de momento, dos de "Mentes criminales", y los frikis de pega de "The Big Bang Theory" siguen funcionando muy bien, ¿para qué queremos series con protagonistas femeninas al frente? Es curioso que CBS considerara que "Drew" no encajaba en su parrilla tomada al asalto por los procedimentales, si bien es cierto que éstos suelen girar alrededor de un equipo en el que el personaje principal siempre es un hombre.
Es curioso, de hecho, comprobar que, entre todos los policiacos que las cadenas en abierto tienen en antena, prácticamente ninguno está protagonizado por una mujer. "Shades of blue" en NBC, en todo caso, y "Ley y orden: UVE", dependiendo de si Olivia Benson tiene más o menos en relevancia en la temporada en emisión, porque en esa misma cadena ya no continuará "The mysteries of Laura". Y es curioso porque las tornas parecen haberse dado la vuelta entre el cable y las networks en ese aspecto, y las primeras tienen ahora mismo más series protagonizadas por mujeres que las segundas, si descontamos The CW (que recordemos que se queda con otro descarte "demasiado femenino" de CBS, "Supergirl").
Y el caso de "Drew" (que perfectamente podría haber sido un tostón, al mismo tiempo) destaca en CBS cuando la cadena ha anunciado que su remake de "MacGyver" tendrá una primera temporada de trece capítulos aunque no tengan todavía un guión definitivo para el piloto, y prácticamente lo único que no haya cambiado desde que se anunció su puesta en marcha es su protagonista, el joven Lucas Till. La marca de "MacGyver" se ve como más lucrativa, y merece la pena apostar por ella. También NBC pensaba eso con la nueva versión de "El coche fantástico" y, probablemente, nadie se acuerde ya de ella.
Música de la semana: "Faking it" es otra de las series que han caído víctimas de la guadaña de la cancelación en estos últimos días, así que vamos a honrarla quedándonos con una de las canciones que sonó en su penúltimo episodio, "Cloud nine", de los londinenses Haelos.
13 mayo 2016
Los alegres superhéroes de The CW
Aquella frase de Cat Grant en "Worlds finest", el crossover con "The Flash", ha terminado siendo profética para "Supergirl": "Parecéis el atractivo y diverso, y no amenazante, reparto de una serie de The CW". Aunque se había estrenado con muy buenos números en CBS (casi 13 millones de espectadores y por encima del 3 en la demo), fue perdiendo audiencia progresivamente hasta rondar los 8 millones en sus buenas semanas, y era difícil sacarse de la cabeza la idea de que no acababa de encajar en la parrilla de su cadena, por mucho que se afirmara que siempre se había desarrollado con ese hogar en mente.
Pero los dioses de las renovaciones pre-upfronts son caprichosos. Aunque su futuro parecía más o menos claro, el alto coste de sus episodios (tres millones de dólares) no era demasiado rentable para CBS con esa audiencia, así que no es de extrañar que Warner haya optado por ofrecérsela a The CW, donde encaja mucho mejor. Es un caso de sinergia empresarial que habría encantado a Jack Donaghy, porque Warner y CBS comparten la propiedad de esa cadena, cuya imagen ha mejorado enormemente en los últimos dos-tres años, y el estudio puede así comprobar si hay potencial en "Supergirl" para convertirse en un éxito al nivel de "The Flash".
Ésta, de hecho, se utiliza en sitios tan insospechados como Vanity Fair para lanzarle recaditos a Warner para su universo cinematográfico de superhéroes; menos oscuridad y depresión y un poco más de humor y optimismo de vez en cuando. Hasta "Arrow", la serie que lanzó este "berlantiverso" de superhéroes en The CW, ha introducido toques más ligeros para que no someter a los espectadores a cuatro años de traumas de Oliver Queen, modelado en la fragua del Batman de Christopher Nolan. En televisión, esta aproximación a estos personajes "secundarios" de DC ha funcionado bastante bien, y por eso se ha visto como algo bastante lógico el aterrizaje de "Supergirl" a partir de la temporada que viene.
La cadena va a tener su propio MCU (el "flarrowverso"), con "The Flash", "Arrow" y "Legends of tomorrow" transcurriendo todas en el mismo universo y "Supergirl", en otro paralelo que abre la puerta a más crossovers que trasladen a televisión el multiverso de los cómics, y puede crear ahí su propio emporio de superhéroes optimistas y con ganas de serlo, con seguidores jóvenes y ruidosos en redes sociales. El encaje en la parrilla va a ser harina de otro costal, porque The CW ha renovado también todas sus series en emisión este año y no tiene tantos huecos como otras cadenas, pero será interesante ver hasta dónde deciden integrar sus cuatro series de superhéroes.
04 mayo 2016
Tu episodio es demasiado largo
"Tu episodio de televisión es jodidamente largo". Más o menos así publicitaba en Twitter James Poniewozik, crítico de televisión de The New York Times, un artículo que publicó a finales de abril sobre otra de las tendencias en la ficción televisiva que habían introducido las plataformas de streaming: que los episodios de sus series duraran lo que les diera la gana. Poniewozik resumía esa tendencia diciendo que "se ha hablado mucho en la industria sobre 'demasiada televisión', el exceso de cientos de series originales cada año. Pero hay un corolario: televisión demasiado grande. Incluso mientras el tiempo de los espectadores se vuelve más escaso, los episodios individuales se inflan. La televisión sufre un caso de gigantismo".
Tradicionalmente, en la televisión estadounidense hay unas duraciones muy marcadas para los capítulos de dramas y comedias. En networks, los primeros duran entre 42 y 45 minutos, y las segundas, unos 23 minutos. Con los anuncios, se redondea hasta una hora y 30 minutos, respectivamente, y todos los guionistas saben hasta dónde tienen que incluir los cortes para publicidad en cada capítulo. En el cable, esas duraciones se vuelven un poco más flexibles, sobre todo en los canales premium, donde un episodio de un drama puede durar 55 minutos tranquilamente. El bloque de programación sigue siendo igual (30 y 60 minutos), y la duración de cada capítulo depende de lo que cada cadena dedique a publicidad. Aquí, por ejemplo, estaba uno de los escollos de aquella negociación interminable entre AMC y Matthew Weiner para renovar "Mad Men" al final de su cuarta temporada.
La aparición de Netflix y Amazon ha cambiado las reglas del juego. Primero fueron sus tácticas de lanzar toda la temporada del tirón, fomentando el binge-watching, luego el ligero cambio en las estructuras narrativas de esas temporadas para ajustarse a ese visionado en maratón y, ahora, le ha tocado el turno a la duración de los episodios. Poniewozik apunta que los canales de cable básico se apuntaron ya antes a estirar algunos capítulos de sus grandes éxitos (como los finales de temporada de "The Walking Dead") para convertirlos en eventos, pero las plataformas de streaming han optado por el libertinaje en este tema, podría decirse. No pocos críticos se quejaron en su momento de que no era necesario que un episodio de "Love" durara 40 minutos, y cada vez es más habitual leer críticas en las que se afirma que, si en lugar de entregarse a sus veleidades creativas y dejar un capítulo de 65 minutos, el guionista en cuestión se hubiera ajustado a 50, dicho episodio sería mucho mejor.
El caso es que es una discusión interesante sobre cómo está influyendo Netflix, sobre todo, en la industria televisiva, pero vista desde España, casi que resulta adorable. Aquí estamos acostumbrados a que los episodios de las series duren 70 minutos, sean dramas o comedias, porque las cadenas quieren llenar todo el prime time con un solo programa. Existe la concepción de que el espectador medio español se sienta delante de la tele por la noche y, en cuanto se acaba lo que está viendo, se va a dormir, da igual que dure 40 minutos que dos horas y media. Y lo cierto es que, cuando ha habido intentos de adelantar el inicio del prime time o de programar series con capítulos de 50 minutos, han acabado fracasando. Así que criticar que una comedia tenga episodios de 40 minutos casi nos parece una utopía.
29 abril 2016
La burbuja
En los últimos años se ha popularizado la expresión "burbuja de las series" para denominar lo que los críticos estadounidenses bautizaron como Peak TV, ese abrumador Big Bang de ficciones de producción propia hasta de videoconsolas como PlayStation (que es Sony, pero nos entendemos). Pero, durante mucho tiempo, el término "burbuja" se ha referido a las series cuyo futuro no está claro, que lo mismo pueden ser renovadas que canceladas sin demasiados miramientos. Esos títulos "on the bubble" se encuentran en lo más parecido al limbo seriéfilo que podemos imaginar, y su burbuja es una mucho menos "divertida".
Variety publicó recientemente un resumen bastante útil de esas series sobre las que sus cadenas no se han pronunciado aún esta temporada, apuntando incluso cuáles tienen más opciones de regresar el año que viene, pero lo cierto es que nadie sabe nada en estos casos. ¿Quién le habría dicho a CBS en su momento que, si hubiera renovado 'Moonlight', habría coincidido con la explosión vampírica de 'Crepúsculo' y 'True Blood'? Esa cadena, por cierto, tiene pendientes de decisión a casi todas sus series de estreno este año (menos "Angel from hell", cancelada fulminantemente), y da la sensación de que prácticamente todas van a ser renovadas. Al menos, las que se estrenaron en otoño recibieron cierta inyección de optimismo hace unas semanas, cuando el jefe de la cadena, Les Moonves, apuntó que era muy probable que todas volvieran.
Pero, como hemos comentado muchas veces antes, ya no es tan sencillo averiguar qué series serán canceladas y cuáles no. Si sólo tomamos el caso de CBS, dos de sus mejores debuts de la temporada, "Supergirl" y "Limitless", luego han ido perdiendo audiencia hasta quedarse en la burbuja, y con unas cifras bastante más normales, pero parece que la crítica los ve como entretenimientos con potencial para la segunda entrega, lo que puede ayudar a decantar la balanza por el lado de la renovación. Pero también puede ser que CBS considere que tiene estrenos con mayores posibilidades de ser un éxito, y que opte por cancelarlas.
El tema es que se ha vuelto mucho más complicado de lo que ya lo era hacer estas apuestas, por mucho que el Grim Reaper de Twitter crea saberlo todo. Series que pueden tener audiencias poco impresionantes pero sólidas, como "Nashville" en ABC, pueden sobrevivir a otras que ronden sus mismos datos, pero que no parezcan tener un público demasiado fiel, ni que ofrezcan otras oportunidades de rentabilidad fuera de la emisión en directo. Las cadenas se toman su tiempo para decidir los destinos de sus series, a no ser que sean bombazos inmediatos o fracasos inapelables, y tampoco se atreven a arriesgar con sus proyectos nuevos para la próxima temporada. Sólo quedan dos semanas para los upfronts, así que el panorama empezará a estar bastante más movido antes de lo que nos gustaría.
18 febrero 2016
Las fans de los vikingos
En 2011, cuando HBO estrenó "Juego de tronos", se hizo muy célebre una crítica de The New York Times en la que se despachaba la serie como una fantasía para chicos adolescentes con poco interés para un público que ya había dejado atrás esas tonterías. Según aquella crítica, la audiencia femenina no iba a encontrar nada para ella en una serie en la que los principales protagonistas del primer capítulo eran todos hombres que se dedicaban, por ejemplo, a vender a uno de los personajes femeninos a un señor de la guerra bárbaro a cambio de su ejército. Todos sabemos cómo ha ido evolucionando "Juego de tronos" después (incluso con las críticas, algunas válidas, que se le hacen por su manejo de las violaciones), pero esa crítica inicial del New York Times es interesante por su aplicación a lo que se saludó, en su momento, como el "Juego de tronos" de History Channel: "Vikings".
Como ocurre con todas las comparaciones, se sostiene en algunas parte y en otras, no. En este caso, puede ser su ambientación medieval y la brutalidad de su mundo lo que emparente ambas series, pero luego, cada una tiene su propia identidad. En el caso de "Vikings", resulta muy significativo que una historia centrada en Ragnar Lodbrok y las expediciones vikingas hacia el oeste haya conseguido atraer más mujeres a un canal tan orientado a los hombres de cierta edad como History. Sus reality shows, por ejemplo, están protagonizados por leñadores, o dueños de tiendas de empeños o restauradores de coches, todos tipos que, físicamente, no desentonarían en "Vikings", y su primera miniserie, "Hatfields & McCoys", también se dirigía a la audiencia masculina.
Pero he aquí que apareció Lagertha, inicialmente la mujer de Ragnar, un personaje que el creador de la serie, Michael Hirst, rescató de las sagas nórdicas e imbuyó de muchas de las cosas que las vikingas podían hacer en la época, como ser propietarias de tierras o separarase de sus maridos. Era perfectamente capaz de cuidar de sí misma y hasta de ser una líder para su comunidad, así que el fandom a su alrededor fue creciendo con cada temporada. Su intérprete, Katheryn Winnick, apuntaba que la audiencia femenina aumentó, también, con ese mayor rol, con lo que "Vikings" terminó diversificando el público que llega a History Channel.
De hecho, es probable que la gran visibilidad de que disfruta la serie en las redes sociales (y en Tumblr) se deba a esa suma del público femenino. El propio Hirst reconoce que ha recibido mensajes de grupos feministas estadounidenses que le piden que ni se le pase por la cabeza matar a Lagertha, que se ha convertido en todo un icono para los fans. Y esa ampliación del target habitual de History ha llevado a que "Vikings" supere a veces los cuatro millones de espectadores, ampliamente. Repartir el protagonismo entre el clásico "héroe" y una mujer a su altura funciona.
Como ocurre con todas las comparaciones, se sostiene en algunas parte y en otras, no. En este caso, puede ser su ambientación medieval y la brutalidad de su mundo lo que emparente ambas series, pero luego, cada una tiene su propia identidad. En el caso de "Vikings", resulta muy significativo que una historia centrada en Ragnar Lodbrok y las expediciones vikingas hacia el oeste haya conseguido atraer más mujeres a un canal tan orientado a los hombres de cierta edad como History. Sus reality shows, por ejemplo, están protagonizados por leñadores, o dueños de tiendas de empeños o restauradores de coches, todos tipos que, físicamente, no desentonarían en "Vikings", y su primera miniserie, "Hatfields & McCoys", también se dirigía a la audiencia masculina.
Pero he aquí que apareció Lagertha, inicialmente la mujer de Ragnar, un personaje que el creador de la serie, Michael Hirst, rescató de las sagas nórdicas e imbuyó de muchas de las cosas que las vikingas podían hacer en la época, como ser propietarias de tierras o separarase de sus maridos. Era perfectamente capaz de cuidar de sí misma y hasta de ser una líder para su comunidad, así que el fandom a su alrededor fue creciendo con cada temporada. Su intérprete, Katheryn Winnick, apuntaba que la audiencia femenina aumentó, también, con ese mayor rol, con lo que "Vikings" terminó diversificando el público que llega a History Channel.
De hecho, es probable que la gran visibilidad de que disfruta la serie en las redes sociales (y en Tumblr) se deba a esa suma del público femenino. El propio Hirst reconoce que ha recibido mensajes de grupos feministas estadounidenses que le piden que ni se le pase por la cabeza matar a Lagertha, que se ha convertido en todo un icono para los fans. Y esa ampliación del target habitual de History ha llevado a que "Vikings" supere a veces los cuatro millones de espectadores, ampliamente. Repartir el protagonismo entre el clásico "héroe" y una mujer a su altura funciona.
09 febrero 2016
El atasco de HBO
"HBO compra demasiado". Esa frase aparecía en un reportaje que The Hollywood Reporter dedicaba a la cadena de cable el pasado mes de junio y a su esfuerzo por mantenerse en lo más alto del negocio televisivo. Contaba cómo Michael Lombardo y Richard Pepler se habían hecho cargo de la empresa tras el despido de Chris Albrecht en un momento en el que, además, HBO perdía también a la que había sido su puntal para hacerse con el trono de la ficción televisiva mundial: "Los Soprano".
Su estrategia para regresar a lo más alto en el podio de la audiencia (premium), las críticas y los premios se vio descarrilada momentáneamente por AMC, con "Mad Men" y "Breaking Bad", y aunque "True Blood" le permitió mantenerse en el zeitgeist (y tuvo realmente buenos datos de audiencia), no era suficiente para ser la sucesora de "Los Soprano". Fue "Juego de tronos" la que asumió finalmente esa posición, pero con su final ya casi a la vista en el horizonte, HBO vuelve a estar casi en la casilla de salida. Las comedias le están yendo razonablemente bien ("Girls" se acaba también el año que viene, pero "Silicon Valley" ha sido todo un acierto), pero es en el drama donde necesita, otra vez, un recambio.
Carrusel de Series publica hoy una entrada en la que se pregunta qué está pasando en HBO, en la que ha habido varios proyectos de alto perfil que no han salido (como los dos con David Fincher) y que va a estrenar muy pocos nuevos dramas este año ("Vinyl", que se estrena el domingo, y "Westworld"). Mientras tanto, series que podrían haber encajado en su marca se escapan a Netflix o a otras cadenas de cable, y esto nos lleva de nuevo a la frase con la que empezaba este artículo: "HBO compra demasiado". Que quiere decir que se queda con demasiados proyectos para su ritmo de desarrollo, en el que pueden llegar a descartar series como "The Corrections" ya con el piloto rodado y que parecía ser una apuesta casi segura.
Si HBO sólo estrena, a lo mejor, cinco series nuevas al año y compra decenas y decenas de guiones (se dice que tiene un centenar de proyectos en desarrollo), es inevitable que haya creadores que prefieran no esperar demasiado para que les digan si sus series van a emitirse y prueben suerte antes en Netflix, Amazon, Starz o hasta FX. Es el riesgo de que te devore tu propio éxito, y es inevitable. Y si tienes la presión de buscar el nuevo "Juego de tronos", más todavía. Especialmente, porque HBO ya se ha visto en esta situación antes y sabe cómo va esto.
Su estrategia para regresar a lo más alto en el podio de la audiencia (premium), las críticas y los premios se vio descarrilada momentáneamente por AMC, con "Mad Men" y "Breaking Bad", y aunque "True Blood" le permitió mantenerse en el zeitgeist (y tuvo realmente buenos datos de audiencia), no era suficiente para ser la sucesora de "Los Soprano". Fue "Juego de tronos" la que asumió finalmente esa posición, pero con su final ya casi a la vista en el horizonte, HBO vuelve a estar casi en la casilla de salida. Las comedias le están yendo razonablemente bien ("Girls" se acaba también el año que viene, pero "Silicon Valley" ha sido todo un acierto), pero es en el drama donde necesita, otra vez, un recambio.
Carrusel de Series publica hoy una entrada en la que se pregunta qué está pasando en HBO, en la que ha habido varios proyectos de alto perfil que no han salido (como los dos con David Fincher) y que va a estrenar muy pocos nuevos dramas este año ("Vinyl", que se estrena el domingo, y "Westworld"). Mientras tanto, series que podrían haber encajado en su marca se escapan a Netflix o a otras cadenas de cable, y esto nos lleva de nuevo a la frase con la que empezaba este artículo: "HBO compra demasiado". Que quiere decir que se queda con demasiados proyectos para su ritmo de desarrollo, en el que pueden llegar a descartar series como "The Corrections" ya con el piloto rodado y que parecía ser una apuesta casi segura.
Si HBO sólo estrena, a lo mejor, cinco series nuevas al año y compra decenas y decenas de guiones (se dice que tiene un centenar de proyectos en desarrollo), es inevitable que haya creadores que prefieran no esperar demasiado para que les digan si sus series van a emitirse y prueben suerte antes en Netflix, Amazon, Starz o hasta FX. Es el riesgo de que te devore tu propio éxito, y es inevitable. Y si tienes la presión de buscar el nuevo "Juego de tronos", más todavía. Especialmente, porque HBO ya se ha visto en esta situación antes y sabe cómo va esto.
04 febrero 2016
La paradoja del "Peak TV"
WGN America fue de los últimos canales más o menos pequeños en Estados Unidos que se subieron al carro de la ficción de producción propia. Arrancaron con "Salem" y sus brujas y hace unos días estrenaron su nueva serie, "Outsiders", pero no consiguen que ninguna de ellas haga realmente ruido en el sobrepopulado panorama de las "series de prestigio". La que tuvo las mejores opciones para conseguirlo, "Manhattan", cayó presa de esa burbuja de ficciones llamada Peak TV en Estados Unidos y fue cancelada ayer por la cadena. Había cosechado buenas críticas (mejores aún con su segunda temporada), pero no lograba romper los dos techos de cristal imprescindibles para sobrevivir con bajas audencias: los premios y la visibilidad mediática.
"Manhattan", por si alguien no sabe de qué iba, seguía a varios científicos que trabajan en el proyecto de la bomba atómica de Estados Unidos, en un asentamiento militar secreto en medio del desierto, en plena Segunda Guerra Mundial. Los secretos que debían guardar, la paranoia ante la posible existencia de espías (no sólo alemanes, sino muy especialmente rusos), la frustración de vivir encerrados en un sitio que no deja espacio para nada que no sea la bomba... Todo eso se contaba de una manera detallista en la que se notaba la influencia de "Mad Men", pero con terminología de física nuclear, y protagonizada por un grupo de personajes que iban ganando interés y matices con el paso de los episodios.
No era, sin embargo, una serie explosiva o innovadora, por lo que la atención de los grandes medios nunca estuvo de su lado, y aunque la crítica especializada la adoraba, eso no sirvió para llevar más espectadores a WGN America. "Manhattan" se perdió en la vorágine de las más de 400 series producidas en 2015 en Estados Unidos, pero al mismo tiempo, representa una de las más grandes paradojas de esta edad "glotona" de la ficción televisiva, y que más de un crítico resaltaba al comentar la noticia por Twitter. "Una parte de mí cree que 'Manhattan' habría recibido más atención si no fuera por el Peak TV, pero por otro lado, no podría haberse hecho". Así lo expresaba James Poniewozik, del New York Times, exponiendo las virtudes y los defectos de esa histeria por el contenido propio que ha alcanzado hasta a PlayStation.
Esta burbuja seriéfila ha favorecido que "Manhattan", cuyo tema, de primeras, resulta árido y peculiar, encontrara un hogar en una cadena que busca hacerse un nombre a través de sus series, pero esa misma burbuja le ha impedido alcanzar la suficiente visibilidad para llegar más allá de la segunda temporada. Ahora mismo, las series tienen que ser buenísimas o conseguir audiencias millonarias (y seguidores muy fieles y ruidosos en redes sociales) para llamar la atención en medio de tanto ruido. No basta con ser una producción sólida con cosas que decir, hay que tener a Cookie Lyon vestida de leopardo y soltando sentencias a diestro y siniestro para tener una mínima oportunidad. La televisión estadounidense sí que es los Juegos del Hambre.
"Manhattan", por si alguien no sabe de qué iba, seguía a varios científicos que trabajan en el proyecto de la bomba atómica de Estados Unidos, en un asentamiento militar secreto en medio del desierto, en plena Segunda Guerra Mundial. Los secretos que debían guardar, la paranoia ante la posible existencia de espías (no sólo alemanes, sino muy especialmente rusos), la frustración de vivir encerrados en un sitio que no deja espacio para nada que no sea la bomba... Todo eso se contaba de una manera detallista en la que se notaba la influencia de "Mad Men", pero con terminología de física nuclear, y protagonizada por un grupo de personajes que iban ganando interés y matices con el paso de los episodios.
No era, sin embargo, una serie explosiva o innovadora, por lo que la atención de los grandes medios nunca estuvo de su lado, y aunque la crítica especializada la adoraba, eso no sirvió para llevar más espectadores a WGN America. "Manhattan" se perdió en la vorágine de las más de 400 series producidas en 2015 en Estados Unidos, pero al mismo tiempo, representa una de las más grandes paradojas de esta edad "glotona" de la ficción televisiva, y que más de un crítico resaltaba al comentar la noticia por Twitter. "Una parte de mí cree que 'Manhattan' habría recibido más atención si no fuera por el Peak TV, pero por otro lado, no podría haberse hecho". Así lo expresaba James Poniewozik, del New York Times, exponiendo las virtudes y los defectos de esa histeria por el contenido propio que ha alcanzado hasta a PlayStation.
Esta burbuja seriéfila ha favorecido que "Manhattan", cuyo tema, de primeras, resulta árido y peculiar, encontrara un hogar en una cadena que busca hacerse un nombre a través de sus series, pero esa misma burbuja le ha impedido alcanzar la suficiente visibilidad para llegar más allá de la segunda temporada. Ahora mismo, las series tienen que ser buenísimas o conseguir audiencias millonarias (y seguidores muy fieles y ruidosos en redes sociales) para llamar la atención en medio de tanto ruido. No basta con ser una producción sólida con cosas que decir, hay que tener a Cookie Lyon vestida de leopardo y soltando sentencias a diestro y siniestro para tener una mínima oportunidad. La televisión estadounidense sí que es los Juegos del Hambre.
13 enero 2016
Cuando las cadenas cambian de nombre
El estreno de 'Shadowhunters', el traslado de la saga de libros juveniles "Cazadores de sombras" del cine (donde fracasó) a televisión, marca también una nueva etapa para el canal ABC Family, que a partir de ayer mismo ha pasado a llamarse Freeform. El cambio se oficializó también en las sesiones de su presidente y sus series en la fase invernal de los encuentros de la TCA, donde se explicó que obedecía a una necesidad de renovar la imagen de la cadena, acercándola más a su público objetivo. Hasta se afirmó que ese extraño nombre, #Freeform (con hashtag y todo) se había elegido después de haber hecho varios estudios con los millenials a los que van dirigidas sus series.
Pueden hacerse aún más bromas sobre ese cambio de nombre que las que se hicieron en su momento con la sustitución de Sci Fi Channel por Syfy, sobre todo por la terminología que los ejecutivos del canal han utilizado a la hora de hablar de sus espectadores ("becomers", los llaman), pero es cierto que su programación se ha ido alejando de lo que implicaba el "Family" que llevaba asociado a su nombre. De hecho, la cadena tiene una historia bastante curiosa, pues fue fundada originalmente por el telepredicador evangélico Pat Robertson, luego fue vendida a FOX y, finalmente, acabó en manos de Disney. Robertson todavía mantiene un programa, "The 700 Club", para transmitir sus ideas conservadoras y "familiares", un programa que se va quedando cada vez más como una reliquia extraña en medio de series con una sensibilidad más ajustada a la sociedad real estadounidense como "The Fosters".
El apellido "Family" no terminaba de casar del todo con "Pretty little liars" (la estrella del canal desde hace seis temporadas) o con la nueva "Shadowhunters", pero eso no quiere decir que Freeform sea una denominación que vaya a cuajar. También es verdad que ABC Family dejó de ser ABC Family hace tiempo, y que ese cambio ha sido más gradual que, por ejemplo, el que vivieron UPN y The WB cuando dejaron de existir y se fusionaron como The CW. O como el ya mencionado de Syfy. Freeform tiene una identidad, actualmente, menos ABC/Disney y más cercana la propia The CW o, sobre todo, a MTV, que está apostando con fuerza por series que lleguen al público juvenil.
The CW las ha ganado a ambas, de momento, en el lado de la ciencia ficción YA, pero es en el resto de géneros donde va a verse mejor la competencia entre las dos cadenas. Algunas de sus series podrían intercambiarse ("Shadowhunters" podría haber acabado en MTV sin problema, y "Awkward" no habría desentonado en Freeform) y ése es el reto que va a tener por delante la cadena anteriormente conocida como ABC Family.
11 diciembre 2015
El salto adelante de Starz
En 2010, cuando Starz contrató a Chris Albrecht como presidente, lo hacía con una idea muy clara: quería dejar de ser la cenicienta de los canales de cable premium y quería empezar a hacer más ruido, especialmente con sus series de producción propia. Sí, ese mismo año había estrenado "Spartacus", pero esa serie no contribuyó (al menos, al principio) a cambiar la imagen de que la cadena buscaba audiencia con violencia y sexo explícitos. Albrecht intentó seguir el ejemplo de HBO (en cuyo ascenso estuvo involucrado durante los 90 y parte de los 2000) con dramas que buscaban claramente la atención de los votantes de los Emmy, como "Boss" y "Magic City", pero ninguno de los dos cumplió ese objetivo y, para colmo, tampoco atrajeron a la audiencia.
Así que se cambió de táctica. El propio Albrecht explicaba este verano en Vulture que había preguntado a varios trabajadores de la cadena qué series veían y por qué lo hacían, y se dio cuenta de dos cosas: una era que los trabajadores jóvenes se fiaban más de las recomendaciones de sus amigos a través de las redes sociales que de los críticos o los Emmy, y que había sectores de la audiencia que no estaban siendo bien atendidos por el cable premium. Uno de ellos era la comunidad negra, para la que se desarrolló "Power" (que llegó antes que "Empire") y "Survivor's remorse", y el otro eran las mujeres, para las que se estrenó "Outlander". La primera funciona en audiencia mucho mejor de lo que da a entender su escasa visibilidad en los medios, y la segunda ha protagonizado algunas de las mayores sorpresas en las nominaciones de los Globos de Oro.
Era habitual leer comentarios muy sorprendidos de que Starz, que el año pasado superó por poco en suscriptores en Showtime, se hubiera colado en la fiesta de Netflix, Amazon y HBO. Es verdad que los Globos tienden mucho a este tipo de terremotos, pero despreciar esa cadena sólo por que es esa cadena, es no estar atentos a lo que están haciendo para posicionarse mejor en un panorama realmente encarnizado. En esos premios, "Outlander" puede ser el título que sale más beneficiado, con candidaturas a mejor drama, actriz (Caitriona Balfe) y actor secundario (Tobias Menzies), pero la cadena ha conseguido colocar también a Patrick Stewart entre los actores de comedia (por "Blunt Talk") y, sobre todo, puede presumir por tener una nominación a mejor miniserie con "Flesh and bone", su proyecto sobre el mundo del ballet.
Desde luego, se puede decir que Starz es la cadena que ha salido más reforzada de esas nominaciones. Su estrategia de buscar a los públicos más abandonados por el cable premium, en general, le ha salido a pedir de boca y la ha situado en el mismo juego, aunque a una escala menor, que Universal, que ha sido el estudio de Hollywood con un mejor año en taquilla, precisamente, por diversificar sus películas. Sí, es verdad que tenía "Jurassic World" y "Furious 7", que han pasado los mil millones de dólares de recaudación, pero donde han triunfado ha sido al acordarse de que también hay mujeres y minorías raciales que van al cine, y no sólo chavales blancos. "Straight outta Compton" ha sido una de las revelaciones en taquilla del año, y "Pitch Perfect 2" y "Cincuenta sombras de Grey" han terminado de afianzar la posición de la major. Y, además, Universal se ha lanzado a explotar más el mercado internacional. China cada vez se está volviendo más importante para rentabilizar los blockbusters de Hollywood.
30 octubre 2015
Las nuevas cancelaciones
"Recorte de la orden de episodios". Es el nuevo eufemismo para dar a entender que una serie está cancelada, pero no oficialmente. O sí, pero no se quiere espantar a los pocos espectadores que todavía la ven. "The Player", "Minority report", "Blood & oil" y "Truth be told" son los mayores fracasos entre los estrenos de la nueva temporada de series, con audiencias que, en cualquier otro año, las habrían llevado no sólo a la cancelación fulminante, sino hasta a la retirada de la parrilla. No sería raro que a NBC le funcionen mejor las repeticiones de "The mysteries of Laura" que los capítulos nuevos de "The Player". Ése es el nivel. Sin embargo, ni esta cadena, FOX ni ABC se han atrevido a hacerlo. Han preferido recortar los episodios de sus primeras temporadas (dejando a "Minority report" en diez, por ejemplo) y parar los rodajes antes que anunciar oficialmente que están canceladas. Tal y como están las audiencias esta temporada, todos prefieren adoptar tácticas más conservadoras.
Vulture apuntaba que este año parece que va a ser el de "virgencita, que me quede como estoy". La temporada pasada, con éxitos realmente fulgurantes como "Empire" o "How to get away with murder", fue una excepción en la tendencia de audiencias en vivo cada vez menores, una tendencia que se ha acentuado ese otoño. Las cadenas se empeñan en fijarse casi sólo en las audiencias en diferido (las famosas Live+7, sobre todo) para presentar como éxitos series que, en realidad, apuntan a ser más títulos de culto entre nichos de audiencia reducidos, y ni siquiera el cable se libra de la caída generalizada de espectadores. La gente está migrando, ahora sí que definitivamente, a los servicios de VOD, a personalizar sus parrillas y su horario de visionado de los capítulos, y ya no se siente atada a un momento previamente determinado para verlos. Ahora sí que ha llegado el momento que todos los canales temían, el momento en el que tienen que buscar de verdad una manera de ganar dinero que ya no dependa de la publicidad.
Lo interesante de todo esto es que el cable y, sobre todo, "The Walking Dead" tampoco se han librado de esta tendencia a la baja. Quizás la emisión de "Fear the Walking Dead" en agosto y septiembre ha agotado un poco al público de AMC, o quizás es que, simplemente, en la sexta temporada tiene que notarse una ligera erosión en sus cifras, pero tampoco ha sido algo especialmente preocupante. La enseñanza que está dejando esta nueva situación es que las series que funcionan más o menos bien en directo, también lo hacen en los visionados en diferido. "Quantico" mejora enormemente sus datos en la demo en los siguientes siete días a su emisión, y lo mismo pasa con series que no pasan de tener números discretos, como "Heroes roben". Sin embargo, los fracasos lo son tanto en directo como en Live+7. Si a la audiencia no le gustas, no te grabarán para verte más tarde.
21 octubre 2015
El videoclub y el visionado semanal
A estas alturas, seguro que todos sabéis ya que, ayer, Netflix comenzó a funcionar en España, y era el día en el que podía comprobarse finalmente cómo sería de grande su catálogo, cuántas series españolas incluiría... Y en el que muchos espectadores se terminarían de dar cuenta también de que Netflix es, básicamente, un videoclub online. No hay nada de malo en ello. Pero hay que ser muy conscientes de lo que es antes de empezar a crucificarlo, que es algo muy español y muy de las redes sociales, también. Hasta cuando alcance un catálogo el doble de grande que el disponible actualmente, seguirá sirviendo para una cosa, básicamente: para ponerse al día.
Estos días, en Twitter era habitual leer a gente que se preguntaba si merecería la pena más suscribirse a Netflix o a Movistar+, que son los dos grandes competidores por el VOD en nuestro país. Hasta había quien aseguraba que iba a darse de baja de uno para pasarse al otro. Lo cierto es que, en cuestión de catálogo, son bastante complementarios. Y tampoco son exactamente lo mismo. Movistar+ es una plataforma de televisión de pago como puede serlo Vodafone TV. Te abonas y puedes ver un buen número de canales de televisión tradicional, por decirlo de alguna manera, y seguir semanalmente las series que emitan. Además, está Yomvi, el servicio de VOD de esta plataforma, que aunque tiene temporadas completas de bastantes series, destaca más por la posibilidad de ver semana a semana los episodios nuevos de algunos títulos.
Netflix, por su parte, no sirve para estar al día de todo lo que se estrene, en la misma semana en la que se emita, excepto con sus series originales, claro. Es un servicio de catálogo; tiene series o temporadas completas, y su propósito es que los espectadores se pongan al día con esos títulos. Ya hemos comentado más de una vez que esa posibilidad resultó decisiva para que "Breaking Bad" experimentara ese impresionante subidón de audiencia en sus últimas temporadas, pero si los usuarios de Netflix Estados Unidos querían verlas al mismo tiempo que se emitían, tenían que hacerlo en AMC. No llegaron a la plataforma hasta que no pasó cierto tiempo desde su emisión.
Así que, a la pregunta de qué servicio de VOD me interesa más, la respuesta es "depende". Que no es definitiva ni soluciona nada, pero es que no todos los espectadores son iguales ni buscan lo mismo. Si nuestra prioridad es estar al día con todas las series, Netflix no nos vale. Si lo que buscamos es ver títulos completos y ponernos al día con otros, Yomvi no es suficiente. Ninguno es la panacea ni lo tiene todo.
Estos días, en Twitter era habitual leer a gente que se preguntaba si merecería la pena más suscribirse a Netflix o a Movistar+, que son los dos grandes competidores por el VOD en nuestro país. Hasta había quien aseguraba que iba a darse de baja de uno para pasarse al otro. Lo cierto es que, en cuestión de catálogo, son bastante complementarios. Y tampoco son exactamente lo mismo. Movistar+ es una plataforma de televisión de pago como puede serlo Vodafone TV. Te abonas y puedes ver un buen número de canales de televisión tradicional, por decirlo de alguna manera, y seguir semanalmente las series que emitan. Además, está Yomvi, el servicio de VOD de esta plataforma, que aunque tiene temporadas completas de bastantes series, destaca más por la posibilidad de ver semana a semana los episodios nuevos de algunos títulos.
Netflix, por su parte, no sirve para estar al día de todo lo que se estrene, en la misma semana en la que se emita, excepto con sus series originales, claro. Es un servicio de catálogo; tiene series o temporadas completas, y su propósito es que los espectadores se pongan al día con esos títulos. Ya hemos comentado más de una vez que esa posibilidad resultó decisiva para que "Breaking Bad" experimentara ese impresionante subidón de audiencia en sus últimas temporadas, pero si los usuarios de Netflix Estados Unidos querían verlas al mismo tiempo que se emitían, tenían que hacerlo en AMC. No llegaron a la plataforma hasta que no pasó cierto tiempo desde su emisión.
Así que, a la pregunta de qué servicio de VOD me interesa más, la respuesta es "depende". Que no es definitiva ni soluciona nada, pero es que no todos los espectadores son iguales ni buscan lo mismo. Si nuestra prioridad es estar al día con todas las series, Netflix no nos vale. Si lo que buscamos es ver títulos completos y ponernos al día con otros, Yomvi no es suficiente. Ninguno es la panacea ni lo tiene todo.
09 octubre 2015
Muchas series, poca audiencia
Llevamos apenas una semana de temporada 2015/16 en Estados Unidos, y ya han aparecido dos temas que parece que van a marcar la conversación seriéfila de aquí a final de año, como mínimo. Uno es del ya célebre "Peak TV", la expresión que se popularizó un poco antes del verano para denominar esta nueva época de multitud de nuevos canales y plataformas de contenido que se animan a producir sus propias series, impulsada por John Landgraf, presidente de FX. Los expertos calculaban que, en Estados Unidos, se producirían en total unas 400 series en 2015, y ya se ha hecho muy habitual que los críticos se lamenten de que, con una oferta cuantitativamente tan abrumadora, es más difícil que antes que las series que de verdad merecen la pena consigan asomar la cabeza por encima de la marabunta.
Por otro lado, las audiencias de las primeras semanas de nuevas temporadas y nuevas series en las networks han confirmado el declive imparable de las audiencias en directo. Todo ha vuelto perdiendo espectadores con respecto a sus finales de temporada en mayo, hasta el punto que un artículo de Advertising Age que analizaba el tema se titulaba, directamente, "¿dónde ha ido todo el mundo?" En general, el número de espectadores viendo la tele en primetime durante la semana de estreno de la nueva temporada (la premiere week) cayó un 8% con respecto al año pasado, y en la demográfica entre 18 y 24 años, ese descenso es de un 24% con respecto a las dos primeras noches de la premiere week de 2014/15.
La cada vez mayor posibilidad de ver sus programas favoritos a través de otros medios que no son la televisión puede estar detrás de estas cifras de audiencias en directo que, en cualquier otro año, habrían mandado al hoyo el 50% de los estrenos antes de Acción de Gracias, pero no estamos en cualquier otro año. Estamos en 2015, y la emisión en directo, la lineal, ya no es el único modo de decidir si merece la pena seguir confiando en una serie. En su presentación de la nueva temporada en España, por ejemplo, los ejecutivos de TNT enfatizaban que, con TNT Originals, habían hecho el esfuerzo de controlar todos los derechos de emisión de esas series, incluidos los no-lineales, para asegurar la rentabilidad de sus productos.
Y aquí entra el caso de "Halt and catch fire". La serie de AMC sobre pioneros de la informática en los 80 nunca ha sido un éxito de audiencia, pero a los críticos cada vez fue convenciéndoles más y, en la segunda temporada, la nombraron el mejor drama que nadie estaba viendo. Y podría decirse que, literalmente, nadie la estuvo viendo en verano, pero la cadena decidió renovarla por una tercera temporada de todos modos. ¿Por qué? En una entrevista con HitFix, Joel Stillerman, presidente de programación original de AMC, afirma que "hablando en general, hemos mejorado mucho, si puedo cantar nuestras alabanzas un poco, en lanzar series a través de la propiedad de ese contenido, y todas las cosas que hemos aprendido en nuestro viaje para ser un estudio de verdad, de tal modo que las series no necesiten audiencias enormes para poder continuar".
Es decir, como AMC Studios produce "Halt and catch fire", AMC puede controlar sus emisiones en Estados Unidos y en las sucursales internacionales de la cadena, puede manejar directamente la presencia de la serie en plataformas de vídeo bajo demanda y llevarse los beneficios de las ventas en DVD... Este es el razonamiento, también, detrás de "Fear the Walking Dead", producida igualmente por AMC Studios ("The Walking Dead" es de Fox International Channels): ser los dueños de todo el proceso de rentabilización de ese producto. Y, al mismo tiempo, The New York Times apuntaba que ese peak TV, esa necesidad de llenar horas y horas de programación, obliga a renovar series con audiencias muy bajas, pero cuyo rendimiento (y cuyo tirón crítico) ya se conoce, porque hay que seguir alimentando al "monstruo". Y, aparte, las impresionantes audiencias de "The Walking Dead" dan cierta manga ancha a AMC para hacer "obras de caridad".
28 septiembre 2015
El éxito nuevo y el éxito viejo de FOX
La cadena FOX no está en una situación envidiable en Estados Unidos. Durante la premiere week, la semana loca de estrenos que da arranque a la temporada 2015/16, muy pocas de sus series han tenido debuts especialmente optimistas, con "Minority report" apuntando a ser una de las cancelaciones tempranas del otoño y "Gotham" dejándose a casi la mitad de sus espectadores en el estreno de su segunda temporada. En invierno se despedirá definitivamente "American Idol", que durante más de una década fue la tabla de salvación de la cadena en cuanto a las audiencias del año, y sus éxitos son escasos y más bien relativos. O lo eran hasta la pasada midseason.
El aterrizaje de "Empire" fue todo un impacto. No sólo atrapó a más espectadores con cada episodio, sino que se convirtió en el fenómeno del año, en la serie de la que todo el mundo hablaba y que todo el mundo veía para poder comentarla al día siguiente con sus amigos y sus compañeros de trabajo. Los one-liners de Cookie Lyon sustituyeron a los giros locos de guión de "Scandal" entre las obsesiones del público estadounidense, y no parece que el globo se haya desinflado con el debut de la segunda temporada. Unos 16 millones de espectadores vieron el episodio, con un impresionante 6,7 en la demográfica entre 18 y 49 años, y FOX puede respirar un poco. "Empire" es un éxito de la vieja escuela, de los de reunir a un montón de gente delante del televisor, y aunque los comentarios en las redes sociales sean ya indisociables del consumo televisivo, nadie quiere arriesgarse a quedarse fuera de la conversación por ver el capítulo de la semana unos días más tarde.
Pero lo de "Empire" era una segunda temporada y, además, estrenada pocos meses después del final de la primera. Aunque sea una serie en la que la interacción de sus fans en internet sea muy importante, es todavía, como decimos, un éxito de los de antes. Y, curiosamente, FOX puede tener en su parrilla también un éxito de los de ahora, de los que no se miden en la audiencia en directo sino en visionados en diferido y en visibilidad. Ése puede ser "Scream Queens", una serie que la cadena lleva promocionando desde hace casi un año y que, aunque debutó con cuatro millones de espectadores y un 1,7 en la demo que no son demasiado esperanzadores, su guerra puede estar en otro sitio; en el de los visionados en otras plataformas y en otros días.
Los primeros datos que la cadena tenía al respecto apuntaban a que "Scream Queens" había superado a "The Muppets" en un 28% en el sector de las mujeres entre 18 y 34 años, y mejoró bastante los datos que FOX obtuvo en la noche del martes en la primera semana de la temporada del año pasado. Sí, los fans de la comedia de terror de Ryan Murphy también la comentan a través de las redes sociales, pero están más acostumbrados a ver sus series en la web, o en Hulu, y muy pocas veces en el día de su emisión. Han asumido con mayor naturalidad esos cambios en el modo de consumo de series de los que se lleva años hablando sin parar. Curiosamente, en una misma cadena, "Empire" y "Scream Queens" pueden representar a la perfección el cambio de modelo.
Música de la semana: Como no podía ser de otro modo en una serie de Ryan Murphy, "Scream Queens" tiene un montón de canciones en cada episodio. Probablemente, "Waterfalls", de TLC, sea la más destacada del estreno, por razones obvias, pero también se escucha, muy al principio, un tema de la británica Bat for Lashes, "What's a girl to do?"
El aterrizaje de "Empire" fue todo un impacto. No sólo atrapó a más espectadores con cada episodio, sino que se convirtió en el fenómeno del año, en la serie de la que todo el mundo hablaba y que todo el mundo veía para poder comentarla al día siguiente con sus amigos y sus compañeros de trabajo. Los one-liners de Cookie Lyon sustituyeron a los giros locos de guión de "Scandal" entre las obsesiones del público estadounidense, y no parece que el globo se haya desinflado con el debut de la segunda temporada. Unos 16 millones de espectadores vieron el episodio, con un impresionante 6,7 en la demográfica entre 18 y 49 años, y FOX puede respirar un poco. "Empire" es un éxito de la vieja escuela, de los de reunir a un montón de gente delante del televisor, y aunque los comentarios en las redes sociales sean ya indisociables del consumo televisivo, nadie quiere arriesgarse a quedarse fuera de la conversación por ver el capítulo de la semana unos días más tarde.
Pero lo de "Empire" era una segunda temporada y, además, estrenada pocos meses después del final de la primera. Aunque sea una serie en la que la interacción de sus fans en internet sea muy importante, es todavía, como decimos, un éxito de los de antes. Y, curiosamente, FOX puede tener en su parrilla también un éxito de los de ahora, de los que no se miden en la audiencia en directo sino en visionados en diferido y en visibilidad. Ése puede ser "Scream Queens", una serie que la cadena lleva promocionando desde hace casi un año y que, aunque debutó con cuatro millones de espectadores y un 1,7 en la demo que no son demasiado esperanzadores, su guerra puede estar en otro sitio; en el de los visionados en otras plataformas y en otros días.
Los primeros datos que la cadena tenía al respecto apuntaban a que "Scream Queens" había superado a "The Muppets" en un 28% en el sector de las mujeres entre 18 y 34 años, y mejoró bastante los datos que FOX obtuvo en la noche del martes en la primera semana de la temporada del año pasado. Sí, los fans de la comedia de terror de Ryan Murphy también la comentan a través de las redes sociales, pero están más acostumbrados a ver sus series en la web, o en Hulu, y muy pocas veces en el día de su emisión. Han asumido con mayor naturalidad esos cambios en el modo de consumo de series de los que se lleva años hablando sin parar. Curiosamente, en una misma cadena, "Empire" y "Scream Queens" pueden representar a la perfección el cambio de modelo.
Música de la semana: Como no podía ser de otro modo en una serie de Ryan Murphy, "Scream Queens" tiene un montón de canciones en cada episodio. Probablemente, "Waterfalls", de TLC, sea la más destacada del estreno, por razones obvias, pero también se escucha, muy al principio, un tema de la británica Bat for Lashes, "What's a girl to do?"
16 septiembre 2015
El contenido (propio) lo es todo
"No tienes ningún futuro como canal que sólo agregue contenidos de terceros". Ésa ha sido una de las declaraciones más destacadas de la presentación de la nueva temporada en España del canal TNT, una presentación en la que se ha comentado cómo la cadena en Estados Unidos está redoblando su apuesta por las series propias, a través de TNT Originals, de tal manera que controle todos los derechos para su explotación internacional y a través de servicios de VOD (vídeo bajo demanda). Esa declaración apunta a la táctica que muchas cadenas están siguiendo en una época tan convulsa como la que está viviendo la industria televisiva no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo, una época en la que los espectadores ya no consumen tanta televisión del modo tradicional y hay que buscar otras maneras de rentabilizar las inversiones.
Por todas partes se repite que ésta es la era del contenido, que el público ya no es tanto de seguir canales, como programas completos, ¿pero en qué se traduce eso? Netflix, por ejemplo, se animó a la producción propia al ver cómo las distribuidoras iban quitando sus títulos de su catálogo, deseosas de sacarles un beneficio en streaming por su parte. El único problema de Netflix es que, hasta ahora, esas series suyas no son en realidad "suyas". Son de un estudio que se las vende a la plataforma, lo que quiere decir que, aunque Netflix las utilice para atraer nuevos suscriptores, Lionsgate es quien se lleva el dinero con los DVDs de "Orange is the new black", por ejemplo, o explotando sus derechos de emisión en el extranjero. Esto acaba siendo un problema en la expansión internacional de Netflix, porque en algunos países, como España, no puede contar con algunas de sus series con mayor tirón porque otras cadenas compraron en su momento sus derechos.
La compañía está empezando a cambiar esa situación y a tener todos los derechos de sus series (aunque no se sabe exactamente cuáles), y la importancia de la consecución de una marca global está moviendo a otros proveedores de contenido a hacer lo mismo. Por ejemplo, no mucha gente comprendía por qué AMC quería hacer un spin-off de "The Walking Dead", más allá de seguir exprimiendo a su gallina de los huevos de oro. Creativamente, ¿qué podía aportar a la cadena? Ya hemos visto que ha sido un enorme éxito de audiencia, pero hay otras razones empresariales detrás de "Fear the Walking Dead". La principal de ella era tener una serie de verdad propia.
"The Walking Dead" es propiedad de Fox International Channels, razón por la que son sus canales (como FOX España) los que la emiten fuera de Estados Unidos. "Breaking Bad" era de Sony y "Mad Men", de Lionsgate. Sí, "Halt and catch fire" es de AMC, pero no es un título lo suficientemente potente como para lanzar la marca a nivel global y potenciar la llegada del canal a otros mercados (como España). Sin embargo, "Fear the Walking Dead" sí tiene esa capacidad y ese potencial. Su estreno mejoró exponencialmente las audiencias de los canales AMC en Europa y Sudamérica (en España, aumentó el rating del lunes por la noche en un 376%), y todas las ventas asociadas a la serie se van directamente a AMC.
No hay futuro agregando sólo contenido de terceros porque tú no puedes controlarlo. Lo emites, pero no puedes determinar su salida en DVD, no puedes decidir con libertad cuándo lo estrenas, no puedes tenerlo también en VOD cuando tú quieras... Tus manos están más atadas. Pero si el contenido es tuyo, puedes llevarlo a esta nueva era del consumo televisivo del modo que mejor te cuadre.
Por todas partes se repite que ésta es la era del contenido, que el público ya no es tanto de seguir canales, como programas completos, ¿pero en qué se traduce eso? Netflix, por ejemplo, se animó a la producción propia al ver cómo las distribuidoras iban quitando sus títulos de su catálogo, deseosas de sacarles un beneficio en streaming por su parte. El único problema de Netflix es que, hasta ahora, esas series suyas no son en realidad "suyas". Son de un estudio que se las vende a la plataforma, lo que quiere decir que, aunque Netflix las utilice para atraer nuevos suscriptores, Lionsgate es quien se lleva el dinero con los DVDs de "Orange is the new black", por ejemplo, o explotando sus derechos de emisión en el extranjero. Esto acaba siendo un problema en la expansión internacional de Netflix, porque en algunos países, como España, no puede contar con algunas de sus series con mayor tirón porque otras cadenas compraron en su momento sus derechos.
La compañía está empezando a cambiar esa situación y a tener todos los derechos de sus series (aunque no se sabe exactamente cuáles), y la importancia de la consecución de una marca global está moviendo a otros proveedores de contenido a hacer lo mismo. Por ejemplo, no mucha gente comprendía por qué AMC quería hacer un spin-off de "The Walking Dead", más allá de seguir exprimiendo a su gallina de los huevos de oro. Creativamente, ¿qué podía aportar a la cadena? Ya hemos visto que ha sido un enorme éxito de audiencia, pero hay otras razones empresariales detrás de "Fear the Walking Dead". La principal de ella era tener una serie de verdad propia.
"The Walking Dead" es propiedad de Fox International Channels, razón por la que son sus canales (como FOX España) los que la emiten fuera de Estados Unidos. "Breaking Bad" era de Sony y "Mad Men", de Lionsgate. Sí, "Halt and catch fire" es de AMC, pero no es un título lo suficientemente potente como para lanzar la marca a nivel global y potenciar la llegada del canal a otros mercados (como España). Sin embargo, "Fear the Walking Dead" sí tiene esa capacidad y ese potencial. Su estreno mejoró exponencialmente las audiencias de los canales AMC en Europa y Sudamérica (en España, aumentó el rating del lunes por la noche en un 376%), y todas las ventas asociadas a la serie se van directamente a AMC.
No hay futuro agregando sólo contenido de terceros porque tú no puedes controlarlo. Lo emites, pero no puedes determinar su salida en DVD, no puedes decidir con libertad cuándo lo estrenas, no puedes tenerlo también en VOD cuando tú quieras... Tus manos están más atadas. Pero si el contenido es tuyo, puedes llevarlo a esta nueva era del consumo televisivo del modo que mejor te cuadre.
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