04 enero 2008

Amigas y amantes

Cuando "L" se estrenó, en 2004, la vendieron bien como un "Sexo en Nueva York" en el que las protagonistas, en lugar de hablar de hombres, hablaban de chicas, o bien como la respuesta para mujeres de "Queer as folk". No sabría decir si esos eslóganes se acercan a lo que es "L" porque debo confesar que no he visto ni un solo capítulo, lo que no es obstáculo para que me sorprenda de la enorme cantidad de gente que ha pasado por las vidas de este grupo de lesbianas de Los Ángeles.

En primer lugar, la serie ha servido para recuperar a un icono de los 80, Jennifer Beals, a la que el éxito de "Flashdance" no le sirvió de mucho más adelante. Lo único que recuerdo de ella después de esa película es "El demonio vestido de azul" y su breve aparición en el mejor segmento de "Caro diario" junto a su marido de entonces, el director Alexandre Rockwell. También ha permitido que la resurrección de Pam Grier gracias a Tarantino no se quedara sólo en "Jackie Brown", y ha repescado para la tele a veteranas como Cybill Shepherd, Marlee Matlin o Rosanna Arquette. Pero lo realmente curioso es cómo, a su modo, "L" es una cantera de actores que ahora están disfrutando de su momento bajo el sol. ¿Ejemplos?

Ya que Beals es una de las protagonistas principales de la serie, justo es empezar por su affair con una fotógrafa llamada Leigh que, efectivamente, era Cobie Smulders, nuestra querida Robin de "Cómo conocí a vuestra madre". Smulders ya había hecho alguna otra cosa antes, incluida "Andrómeda" y la comedia "The weekend", donde Evangeline Lilly tenía una de esas ya famosas apariciones como un cadáver. Es, además, uno de los muchos actores canadienses que pasaron por "L" aprovechando que se rueda en Vancouver.

Hablando de actores canadienses, un buen número de intérpretes de "Galáctica" han tenido pequeños papeles en la serie, además cuando ya estaban alistados en la Flota Colonial. Michael Hogan (y esa mirada tan Tigh) fue el padre de una de las chicas, y su mujer era su esposa en la vida real, Susan Hogan, que también salió en "Galáctica" interpretando a un miembro del tribunal que juzga los sabotajes en la nave de la primera temporada, si no recuerdo mal. Otros compañeros suyos que han pasado por "L" son Luciana Carro (Kat), Rekha Sharma (Tory) y Callum Keith Rennie (Leoben).

El cambio de look de Eric Mabius de aquí a su Daniel Meade en "Ugly Betty" es digno de reseñar. En "L" era Tim, el marido de una de las protagonistas, pero antes ya había probado suerte en "The OC" y en "Cinco en familia". Claro que también fue el protagonista de una de esas olvidables secuelas de "El cuervo" (con Kirsten Dunst).

Dejamos para el final a Sarah Shahi porque Carmen, su papel en "L", es uno de los más recordados por los fans. De todos modos, sólo en Hollywood se les ocurre que una tejana de ascendencia iraní haga de latina. Shahi es la co-protagonista de mi nueva obsesión, "Life", cuyo elenco se merece un "casi famosos" para ellos solos. Dejando de lado a Damian Lewis, a Adam Arkin lo vimos como Adam en "Doctor en Alaska" (donde llevaba esta pinta), Robin Weigert (la teniente Davis) fue Calamity Jane en "Deadwood" (también llevaba sus pintas) y a Brooke Langton (la abogada de Charlie) la estamos viendo a la vez como la vecina de Tim Riggins en "Friday Night Lights".

03 enero 2008

Dios salve a Jane Austen

Hay algo en lo que nunca nadie podrá no ya superar, sino simplemente igualar a la tele británica: las adaptaciones de sus libros clásicos. Se marcan unas miniseries en las que se cuida al detalle la ambientación, el vestuario, el reparto, el director... Los clásicos se merecen un respeto y, muchas veces, se tira la casa por la ventana si es necesario. Si te sale bien, puedes conseguir que una miniserie adaptada de uno de esos clásicos se convierta, a su vez, en un clásico.

Ejemplo, "Orgullo y prejuicio". Son seis capítulos que la BBC emitió en 1995 en los que se adapta la novela más conocida de Jane Austen y que se convirtieron en un éxito tal, que cualquier adaptación posterior de una obra de Austen se mide con el estándar fijado por esta miniserie (la película de Joe Wright sufre bastante en esa comparación). Lo más difícil para cualquiera que se atreva con "Orgullo y prejuicio" es intentar que los espectadores (y sobre todo, las espectadoras) se olviden del señor Darcy de Colin Firth, tan enraizado en la memoria audiovisual que el amor platónico de Bridget Jones se llama Darcy precisamente por él (en el libro, además, se dice que se parece físicamente a Firth). Las coincidencias entre esta treintañera neurótica y "Orgullo prejuicio" no acaban ahí, ya que las dos comparten también guionista, Andrew Davies, un tipo experto en adaptaciones de libros clásicos a la tele y, concretamente, en Jane Austen, ya que suyas son las miniseries de "La abadía de Northanger" y de "Sentido y sensibilidad" (o "Juicio y sentimiento", como se tradujo originalmente en España). La última estrenada, por ahora, es "Una habitación con vistas", y está preparando el "asalto" a otro gran clásico inglés: "Middlemarch", de George Eliot.

La serie de "Orgullo y prejuicio", además, mantiene el sentido del humor del libro, especialmente en el señor Bennet (que a mí me pareció divertídisimo, aunque hay quien no lo ve así), y la ironía con la que Jane Austen describía los incesantes actos sociales a los que unas jóvenes en edad casadera debían asistir en el siglo XVIII si querían encontrar un marido con una renta suficiente para mantenerlas. Porque, al final, los libros de Austen se reducían a prácticamente un único tema: el dinero.

02 enero 2008

¡Waaaalt!

Se nota que "Perdidos" vuelve a final de este mes. Oceanic Airlines tiene nueva web y, a la vez, tenemos una nueva Lost Experience en la que seguimos los intentos de un nuevo personaje por encontrar a su mujer, azafata del vuelo 815. Todo esto, después de esos mobisodes que, en un principio, parecían no aportar nada nuevo hasta que llegamos al titulado "Habitación 23" (podéis verlos aquí, por cierto). En él, vemos a Juliet y Ben discutiendo sobre los poderes de Walt, el hijo de Michael. Por lo que nos cuentan, en las pruebas que los Otros que han hecho con Walt, éste ha terminado por desconcertarlos y, lo que es más intrigante, asustarlos (creo que Juliet dice que ni siquiera Tom se atreve a entrar en la habitación).

Más que por lo que vemos, el mobisodio es interesante por lo que podemos imaginar. Al fin y al cabo, parece que Walt reedita esa capacidad que ya mostró en la primera temporada; la de pensar en un pájaro y que, de repente, éste se estrelle contra la ventana. El oso polar, por ejemplo, es para algunos fruto de los poderes de Walt. Nada más llegar a la isla, lee un cómic, en español, de Linterna Verde y Flash en el que aparece, precisamente, un oso polar. Ya en esos primeros capítulos, advierte a Locke contra la apertura de la escotilla y, después de que los Otros lo rapten, se aparece a Shannon y al propio Locke (¿o es una manifestación del ubicuo humo negro?). No sabemos qué otros poderes puede tener, y qué importancia tiene para los Otros, y esperemos que, con la reaparición de Michael en la cuarta temporada, tengamos alguna idea al respecto. Además, si os fijáis en las fotos de Walt de su entrada de la Lostpedia, en todas lleva la misma ropa, que le queda enorme al principio (no así en su última aparición ante Locke).

Del resto de mobisodios, hay una conversación entre Jack y Ben realmente curiosa, teniendo en cuenta lo que sabemos ahora, en la que Ben advierte a Jack de que terminará queriendo regresar a la isla, y volvemos a ver al gran Arzt. Y leyendo algo más sobre el tema, he llegado a un pseudo-spoiler (o spoiler king-size, según lo véais, y ya estáis avisados de lo que va a haber a partir de este punto) que dice que sólo seis náufragos son rescatados de la isla, conocidos como "los seis de Oceanic" (Jack, Kate y otros cuatro, claro). A ellos podría referirse ese número 6 que ha aparecido diluido en el fondo de algunos de los tráilers de la nueva temporada. No me negareis que esta gente sabe cómo crear expectación.