03 abril 2008

Los Mayfair de Wisteria Lane

Por fin. A "Mujeres desesperadas" le hacía falta una mala realmente mala. Es un personaje imprescindible en cualquier culebrón, y más en éste, en el que el aire fresco viene de los personajes nuevos que se introducen al principio de cada temporada. Sin embargo, los Applewhite de la segunda entrega se quedaron en agua de borrajas (qué manera de desaprovechar a Alfre Woodard) y Alma y la madre de Orson apenas duraron en la tercera lo suficiente para encontrar una excusa para mandar a Bree fuera de la circulación y, así, darle a Marcia Cross una pequeña baja maternal. Pero calma, que Katherine Mayfair viene a rescatar Wisteria Lane del aburrimiento. En el capítulo inaugural de la cuarta temporada ya está enfrentada a la pluscuamperfecta Bree precisamente en el campo que ésta domina mejor que nadie: la cocina y los eventos sociales.

Además, esta nueva vecina (no tan nueva, en realidad) esconde el secreto preceptivo para pasar a formar parte de la comunidad "desesperada" y tiene, como punto a favor, que la interpreta Dana Delany, otra pelirroja para competir con Marcia Cross y que para mí siempre será la enfermera MacMurphy de "Playa de China" (la sorpresa que me llevé al verla en un capítulo de la segunda temporada de "Galáctica" fue mayúscula). Maneja como nadie la sonrisa de camuflaje y, aunque veo venir de qué va su secreto a la legua, su introducción en la serie promete. Bueno, la suya y la de Nathan Fillion haciendo otra vez de ginecólogo, como en "La camarera". Él ya ha tenido su momento humillante con Susan (para ella, por supuesto), que por ahora está más graciosa y menos cargante.

Porque los secretos y los misterios de los personajes son un macguffin, una excusa que hizo que la primera temporada destacara sobre el resto de estrenos del otoño de 2004, pero que nunca deben ser un fin en sí mismos, sino un medio. Me importa poco cómo van a descubrir el secreto de los Mayfair, más que por esos vistazos del pasado de Wisteria Lane que podremos ver (¿pero cuánto mide Brenda Strong, la actriz que interpreta a Mary Alice? Podría jugar en la WNBA), mientras Bree y Orson sigan formando ese equipo de obsesos y neuróticos y Lynette no pierda su faceta de tiburón, incluso con el cáncer.

02 abril 2008

El camino está lleno de trampas

Simplemente por el hecho de contarnos algo, una serie o una película nos están engañando. La mera existencia de un narrador implica un sesgo, la adopción de un punto de vista, la decisión entre contar unas cosas, y no otras, y contarlas de cierta manera. Incluso los documentales más imparciales parten de esta asunción, así que en las obras de ficción es incluso más cierto. Sin embargo, sólo algunas obras son tildadas de "tramposas" porque nos sabotean demasiada información, o manipulan y juegan con nuestros sentimientos y nuestra empatía con los personajes, etc.

De las últimas series de las que más se habla en la blogosfera teléfila, "Damages" ("Daños y perjuicios" se llama en España) es la que más veces se ha llevado ese apelativo. Sus responsables optan por una narración fragmentada, alternando diferentes tiempos, que no nos muestra toda la información hasta que ellos lo deciden así. Mantienen de este modo cierta intriga que, si se contara la historia linealmente, probablemente se perdería. Es parecido a lo que está haciendo "Perdidos" a lo largo de toda la serie, y es también marca de la casa de las películas de Alejandro González Iñárritu, muy especialmente en "Amores perros" y "21 gramos". La película que puso en el punto de mira a Christopher Nolan, "Memento", jugaba asimismo con una narración desordenada sólo en apariencia.

La otra manera de tendernos una "trampa" es contarnos las historias desde un único punto de vista, que condiciona la información que recibimos y de qué manera nos llega. "El sexto sentido" y "Los otros" se basan en este principio (incluso "Sospechosos habituales"), y también lo hace "El asesinato de Roger Ackroyd", la novela de Agatha Christie que, en 1926, dio un vuelco al género policíaco tal y como se conocía entonces. En todos esos casos, las "trampas" están ahí para dar un giro sorprendente al final, sorprendernos. Puede ser que las veamos venir, puede que nos pillen de improviso. Lo que está claro es que han de tener algo más tras ellas que les dé consistencia. El engaño por el engaño es un artificio vacío que no resiste ni siquiera el primer visionado. Pero también depende mucho de nuestra percepción, y de nuestros gustos.

01 abril 2008

El misterio de la renovación

¿Qué criterios siguen las cadenas para renovar una serie? ¿La audiencia? ¿La respuesta de los críticos? ¿El revuelo mediático que genere? La primavera es tiempo de renovaciones y cancelaciones en la televisión estadounidense, incluso ésta tan peculiar, que aún arrastra las secuelas de la huelga de guionistas. Todas esas preguntas vienen a raíz de este entrada sobre las tácticas de The CW (incomprensibles, la mayoría de los casos). La cadena, que no logra levantar cabeza ni llenando la parrilla de reality shows, ha puesto en la picota a dos de sus estrenos del otoño, "Aliens in America" y "Reaper".

La primera tiene una audiencia bastante escasa, por lo que es muy probable que no logre sobrevivir, pero la segunda va superando los dos millones medios de espectadores (lo que está bastante bien para The CW), y ha ido mejorando algo según ha avanzado la temporada. Es entretenida y no es un mal acompañamiento para "Smallville" o "Sobrenatural", pero o el Diablo utiliza sus influencias, o lo va a pasar mal. El único estreno renovado es "Gossip Girl", cuya audiencia es más discreta pero que, desde el principio, tuvo un amplio eco en revistas de televisión, de moda y de tendencias y se convirtió en el placer culpable favorito del sector de audiencia preferido por los anunciantes. Lógicamente, esta circunstancia es muy apetecible para la cadena, y de ahí su rápida renovación.

Teniendo en cuenta que la audiencia cada vez se fragmenta más, y que el TiVo e Internet están cambiando los hábitos de ver televisión, las cadenas no siempre tienen en cuenta los millones de espectadores que siguen una serie para decidir si le conceden una nueva temporada o no. Series como "The Office" o "Padre de familia" resucitaron gracias a las descargas por iTunes y a las ventas en DVD, y una cadena como Sci Fi ha ido aguantando "Galáctica", a pesar de que su audiencia cada vez es menor, no sólo por el prestigio crítico que le ha dado, sino también porque es una de las series que mejor se vende en DVD en EE.UU. (la razón de que la cuarta temporada sea la última viene también por ahí. Mejor terminar nosotros antes de que nos cancelen, debieron pensar).

Si además algún alto picatoste de la cadena tiene alguna serie favorita, es un punto a favor. "Verónica Mars" aguantó tres años porque era la niña bonita de Dawn Ostroff (presidenta primero de UPN y luego de The CW), y el ex-directivo de la NBC Kevin Reilly aguantó "30 Rock" y "Friday Night Lights" a pesar de que sus audiencias fueron más bien bajas. En el caso de la primera, la apuesta salió bien. En la segunda, parece que logrará una tercera temporada in extremis, y compartida con Direct TV, una cadena de cable por suscripción.