1.- Un crítico yanqui decía que "In plain sight" realmente da casi todo lo mejor de sí misma cuando los casos se ciñen a las dificultades de los testigos protegidos en amoldarse a su nueva vida y dejar atrás todo lo que les hacía ser lo que son, porque todo eso puede matarlos. Razón no le falta, ya que es en esas historias en las que el resto de la serie se pone a la altura de Mary y Marshall, que muchas veces están muy por encima del resto de tramas. Es entonces cuando mejor se aprecia hasta qué punto el trabajo es la tabla de salvación de Mary, que sigue siendo igual de borde y expeditiva, pero con su lado vulnerable un poco menos escondido que en la primera temporada. Su madre y su hermana nunca van a dejar de ser una rémora, pero es mucho más divertido cuando no intentan disfrazar que justo ése es su papel: volver loca a Mary. Por lo demás, en estos dos primeros episodios han tenido, como actores invitados, a Liza Weil y Kevin Rankin, que últimamente están por todas partes. Y las parrafadas filosóficas de Marshall siguen siendo un punto, sobre todo por el puñetazo de Mary que les pone punto y final.
3.- Si le preguntan a buena parte de los fans de la ciencia ficción cuál es la mejor serie de ese género que se ha hecho, la que se tomó más en serio las convenciones de la space opera para transgredirlas con tramas mucho más serias y políticas de lo que podría parecer en un principio, casi todos te responderán que "Babylon 5". Diseñada y planeada por J. Michael Straczinsky como una larga novela en cinco capítulos, tiene un problema bastante serio para quienes no sean fan del género: sus maquillajes y peinados imposibles para los extraterrestres y sus efectos especiales de Amstrad Amiga. El peaje de los principios de los 90 y las restricciones presupuestarias es lo que tienen. Por ahora, sólo he visto el piloto, "The gathering", en el que se nos presenta a la estación Babylon 5, un puerto libre y neutral en un universo asolado por las guerras y las tensiones de todo tipo entre las razas que lo pueblan, algo así como un Tánger del periodo de entreguerras en el espacio. Los tejemanejes de todo tipo entre sus habitantes, que intentan aprovechar para su propio beneficio la neutralidad de la estación, son lo más destacado del piloto, además de ofrecer unas pocas pinceladas de las guerras pasadas y la suerte de Guerra Fría instaurada entre las cinco razas presentes en Babylon 5: los humanos, los Centauri, los Vorlon, los Narn y los Minbari. Me imagino que la frágil tregua entre ellos se irá al garete más pronto que tarde.Música de la semana: El pasado martes, Paramount Comedy se trajo a Toni Collette para presentar el estreno en España de "United States of Tara". La actriz australiana aguantó con buen tipo la presentación humorística de Joaquín Reyes y, una vez acabaron, proyectaron el anuncio que el canal hace de sus nuevas series que, además de Tara son "Worst Week" y "Breaking Bad". Me pareció curioso que eligieran, como música del anuncio, "That's not my name", de The Ting Tings, que son uno de los grupos de moda ahora mismo.





