Sería divertido que, ocho años después de que "Perdidos" ayudara a ABC a salir del pozo de las audiencias en el que estaba en 2004, otra serie producida por J.J. Abrams, "Revolution", fuera de las contribuyentes a invertir por fin la tendencia a la depresión absoluta que tenían las audiencias de la NBC desde hace ya demasiado tiempo. De momento, por primera vez desde 2003, el canal es el vencedor en la preciada demográfica entre 18 y 49 años en la semana de estreno de la temporada de otoño, aunque en espectadores totales está el tercero. Aprovechando los descensos en ese sector de la audiencia de ABC y, sobre todo, Fox, que está pasándolo algo peor este año (está entrando, como se diría en la NBA, en un proceso de reconstrucción del equipo), la NBC se ha aupado a una posición que bien puede abandonar después de Acción de Gracias, pero que le da un balón de oxígeno a Bob Greenblatt, cuyo primer año al frente de la cadena no fue un éxito, que digamos (renovar "Smash" y "Grimm" no las acredita como éxitos, la verdad).
El año pasado sólo se salvó porque "The Voice" fue una revelación (que van a gastar más rápido de lo que Liz Lemon tarda en decir "Blergh") y porque emitieron la Super Bowl, pero de momento, haber estrenado antes de tiempo dos de sus apuestas más fuertes en comedia, "Go on" y "The new normal", les ha dado muy buenos resultados. La serie de Matthew Perry es la segunda sitcom nueva con más audiencia, por detrás de "The neighbors", que sólo ha emitido hasta ahora un episodio, y donde sí está habiendo una sorpresa es en el drama de los lunes. "Revolution" tuvo esta semana un 3,2 en la demo y aguantó a buena parte de la audiencia que hereda de "The Voice", así que no es de extrañar que le hayan concedido la temporada completa. ¿Tendrá aquí la NBC un "Héroes" entre manos? ¿Y logrará la serie de Eric Kripke evitar el pronunciado declive de la de Tim Kring, que aun así aguantó cuatro temporadas?
Darle la vuelta a una situación tan complicada como la que vive la NBC no es sencillo, y mucho menos si, antes de que Comcast se la comprara a General Electric, habían estado dando palos de ciego como durante la infausta etapa de Ben Silverman. Y es complicado no sólo porque la competencia también quiere seguir atrayendo más espectadores, sino porque el panorama televisivo sigue cambiando a toda velocidad. Esta temporada, los visionados en diferido están creciendo a tal ritmo, que la supervivencia de una serie como "New Girl" va a depender seguramente de ellos, y cada vez es más difícil determinar el futuro de un título sólo al modo tradicional, aunque ése continúe siendo el método más fácil de medir. Eso sí, no todo en la tierra del 30 de Rockefeller Plaza es de color de rosa; sus comedias de los jueves no levantan cabeza ni aunque le robaran "Dos hombres y medio" a la CBS. Estas cosas llevan su tiempo.
03 octubre 2012
02 octubre 2012
Un epílogo para Amy Pond
ALERTA SPOILERS: "Doctor Who" ha finalizado la primera parte de su séptima temporada, que se retomará con el especial de Navidad y, tal vez la próxima primavera, sus ocho capítulos restantes. Esta primera parte tenía como misión despedir a Amy y Rory, y si no queréis saber si su despedida ha sido a lo Martha o a lo Donna, ya sabéis lo que tenéis que hacer.
Vaya por delante una confesión antes de continuar: los Pond me estaban resultando bastante cargantes desde el final de la sexta temporada. O, más concretamente, la adoración desmedida del público por ellos, una percepción probablemente impulsada por la gran popularidad que la serie adquirió en Estados Unidos a partir de la era Moffat, en la quinta temporada, cuando comenzó a emitirse allí en BBC America, en lugar de Syfy. Amy era una acompañante divertida e interesante en su primera temporada con el Doctor, pero luego perdió parte de su gancho en cuanto Rory, su novio/marido/centurión que la espera durante 2.000 años, empezó a viajar asiduamente en la TARDIS con ellos. Para cuando llegamos a la mitad de la entrega anterior, sus aventuras tenían un claro aroma a final, y estos cinco episodios se han visto como un extra. De hecho, los fans obsesionados con diseccionar cada plano de la serie han llegado a la conclusión de que, durante todos ellos, el Doctor siempre ha sabido cómo terminaban Amy y Rory y ha ido viajando atrás en el tiempo sólo para pasar más rato con ellos (algunos diálogos y expresiones de Matt Smith parecen insinuarlo también).
Esas disecciones, a veces hasta un punto enfermizo, pueden tener también parte de la culpa de que haya espectadores que crean que "Doctor Who" ha perdido capacidad de diversión y sentido de la aventura, y que lleguen a atizarle unos palos que, creo yo, son un poco desmedidos. Sí, Steve Moffat tiene la capacidad de crear misterios y atmósferas muy atrayentes que luego no se resuelven del todo bien, pero eso ya se notaba en "Jekyll", y no creo que sea muy justo encumbrarlo hasta lo indecible en la quinta temporada y luego defenestrarlo en esta última entrega. Parece que los nostálgicos de Russell T. Davies están cobrando cada vez más fuerza, y si bien no me parece bien que se desprecie su época, tampoco creo que Moffat se esté cargando la serie. Lo que sí hay que reconocer es que, efectivamente, los Pond ya no daban más de sí, y que esta despedida con los Ángeles se ha visto un poco extraña por el empecinamiento del Doctor en aferrarse a ellos. ¿Qué tiene Amy que la hace diferente del resto de acompañantes? ¿Que fue "la chica que esperó"? Tal vez, pero eso no quita que siga teniendo esa sensación extraña.
Por lo demás, los Ángeles están demasiado explotados, pero aquí tuvieron varios buenos momentos realmente inquietantes, y River (cuya línea temporal hay que renunciar a entender) también resultó efectiva, incluso aunque al final fuera el Doctor el que estaba más afectado por haber perdido a sus padres que ella. La decisión de Amy de dejarse tocar por un Ángel para estar con Rory está un poco en el punto medio de la marcha voluntaria de Martha y la forzada por las circunstancias de Rose, y corta de modo radical las ataduras que tenían con el Doctor, que les impedían vivir su vida fuera de su sombra. Siempre estaban esperándolo, como se vio en el curioso "The power of three" y su larguísima invasión de los cubos coleccionables, y estaba claro que sólo dejarían de hacerlo obligados por circunstancias de fuerza mayor. Veremos ahora cómo cambia la serie, si lo hace, con la nueva acompañante y hasta qué punto le deberá cosas a la Oswin que vimos en el inicio de la temporada.
¿Le tocará penar con la sombra de Amy y Rory, como tuvo que penar Martha con la de Rose? ¿Insuflará aire fresco a la historia, que se encamina claramente a la resolución de ese "Doctor Who?" que no dejan de repetir en casi todos los capítulos? ¿Podrá Moffat darle la vuelta a ese backlash instalado contra él? Lo sabremos el 26 de diciembre.
P.D.: Curiosamente, la reseña de "Vulture" tiene razón en una cosa: este "Angels take Manhattan" se rodó en Nueva York, pero casi no se nota. Sí, hay escenas en Central Park y Amy y el Doctor se pasean por Times Square, pero es cierto que "Daleks in Manhattan", de la tercera temporada y rodado con abundantes cromas para simular Nueva York, le saca mejor partido a su escenario (y eso que es peor episodio, a pesar de que se pueda ver por ahí a Andrew Garfield). Aunque tienen una toma con el puente de Brooklyn de fondo realmente bonita.
Vaya por delante una confesión antes de continuar: los Pond me estaban resultando bastante cargantes desde el final de la sexta temporada. O, más concretamente, la adoración desmedida del público por ellos, una percepción probablemente impulsada por la gran popularidad que la serie adquirió en Estados Unidos a partir de la era Moffat, en la quinta temporada, cuando comenzó a emitirse allí en BBC America, en lugar de Syfy. Amy era una acompañante divertida e interesante en su primera temporada con el Doctor, pero luego perdió parte de su gancho en cuanto Rory, su novio/marido/centurión que la espera durante 2.000 años, empezó a viajar asiduamente en la TARDIS con ellos. Para cuando llegamos a la mitad de la entrega anterior, sus aventuras tenían un claro aroma a final, y estos cinco episodios se han visto como un extra. De hecho, los fans obsesionados con diseccionar cada plano de la serie han llegado a la conclusión de que, durante todos ellos, el Doctor siempre ha sabido cómo terminaban Amy y Rory y ha ido viajando atrás en el tiempo sólo para pasar más rato con ellos (algunos diálogos y expresiones de Matt Smith parecen insinuarlo también).
Esas disecciones, a veces hasta un punto enfermizo, pueden tener también parte de la culpa de que haya espectadores que crean que "Doctor Who" ha perdido capacidad de diversión y sentido de la aventura, y que lleguen a atizarle unos palos que, creo yo, son un poco desmedidos. Sí, Steve Moffat tiene la capacidad de crear misterios y atmósferas muy atrayentes que luego no se resuelven del todo bien, pero eso ya se notaba en "Jekyll", y no creo que sea muy justo encumbrarlo hasta lo indecible en la quinta temporada y luego defenestrarlo en esta última entrega. Parece que los nostálgicos de Russell T. Davies están cobrando cada vez más fuerza, y si bien no me parece bien que se desprecie su época, tampoco creo que Moffat se esté cargando la serie. Lo que sí hay que reconocer es que, efectivamente, los Pond ya no daban más de sí, y que esta despedida con los Ángeles se ha visto un poco extraña por el empecinamiento del Doctor en aferrarse a ellos. ¿Qué tiene Amy que la hace diferente del resto de acompañantes? ¿Que fue "la chica que esperó"? Tal vez, pero eso no quita que siga teniendo esa sensación extraña.
Por lo demás, los Ángeles están demasiado explotados, pero aquí tuvieron varios buenos momentos realmente inquietantes, y River (cuya línea temporal hay que renunciar a entender) también resultó efectiva, incluso aunque al final fuera el Doctor el que estaba más afectado por haber perdido a sus padres que ella. La decisión de Amy de dejarse tocar por un Ángel para estar con Rory está un poco en el punto medio de la marcha voluntaria de Martha y la forzada por las circunstancias de Rose, y corta de modo radical las ataduras que tenían con el Doctor, que les impedían vivir su vida fuera de su sombra. Siempre estaban esperándolo, como se vio en el curioso "The power of three" y su larguísima invasión de los cubos coleccionables, y estaba claro que sólo dejarían de hacerlo obligados por circunstancias de fuerza mayor. Veremos ahora cómo cambia la serie, si lo hace, con la nueva acompañante y hasta qué punto le deberá cosas a la Oswin que vimos en el inicio de la temporada.
¿Le tocará penar con la sombra de Amy y Rory, como tuvo que penar Martha con la de Rose? ¿Insuflará aire fresco a la historia, que se encamina claramente a la resolución de ese "Doctor Who?" que no dejan de repetir en casi todos los capítulos? ¿Podrá Moffat darle la vuelta a ese backlash instalado contra él? Lo sabremos el 26 de diciembre.
P.D.: Curiosamente, la reseña de "Vulture" tiene razón en una cosa: este "Angels take Manhattan" se rodó en Nueva York, pero casi no se nota. Sí, hay escenas en Central Park y Amy y el Doctor se pasean por Times Square, pero es cierto que "Daleks in Manhattan", de la tercera temporada y rodado con abundantes cromas para simular Nueva York, le saca mejor partido a su escenario (y eso que es peor episodio, a pesar de que se pueda ver por ahí a Andrew Garfield). Aunque tienen una toma con el puente de Brooklyn de fondo realmente bonita.
01 octubre 2012
Las mutaciones de "Dallas"
Probablemente muchos sepáis que, además de, las aventuras blogueras variadas escribiendo por aquí y por allí, servidora participa también un podcast a cuatro manos con Crítico en Serie, llamado "Yo disparé a J.R.". Con ese título, tenemos sintonía y fotos referentes a "Dallas" por todas partes, lo que me ha llevado a darme de bruces con una de las tendencias más divertidas en la larga tradición de los mashups de títulos de crédito: la utilización de la música y el estilo de los de "Dallas". La culpa de que me dejara atrapar por ese bucle la tuvo esta mezcla con "Battlestar Galactica", y a partir de ahí ha sido un festival. Así que, para intentar olvidar que los lunes seriéfilos acaban de volverse un campo de minas seriéfilas, de todas las que se emiten los domingos, relajémonos con algunos de esos mashups con "Dallas".
Por ejemplo, este con "Doctor Who", una serie que se presta a que sus créditos sean reinventados de mil y una formas (incluida la inevitable con "Buffy"). Evidentemente, si hay mashup con "Dallas" tenía que haberlo también con "Dinastía",aunque no con "Falcon Crest", por ahora. ACTUALIZACIÓN: Pues sí que hay versión con "Falcon Crest", encontrada por Madquark.
Este con "Star Trek: La nueva generación" es todo un clásico de YouTube, seguido después por una mezcla similar con "Star Trek: Voyager". Quizás no sea tan clásico como la mezcla con "Vacaciones en el mar" (o el de la serie original con "El equipo A"), pero realmente tiene su punto.
No se podía escapar toda una reina de los mashups, "La guerra de las galaxias", que tiene hasta una versión de "Magnum" centrada en Han Solo. Hay tantas, de hecho, que renuncio a incluirlas aquí, porque no acabaríamos nunca.
Y para acabar, "Scranton", o la versión de soap opera de los 80 de "The Office". Esta también ha tenido su ración de mashups pero, en este caso siendo sus créditos la plantilla para esas mezclas. No obstante, las más simpáticas quizás sean las mezclas cruzadas con "Battlestar Galactica", serie favorita de Dwight Schrute (aquí la otra parte).
Por ejemplo, este con "Doctor Who", una serie que se presta a que sus créditos sean reinventados de mil y una formas (incluida la inevitable con "Buffy"). Evidentemente, si hay mashup con "Dallas" tenía que haberlo también con "Dinastía",
Este con "Star Trek: La nueva generación" es todo un clásico de YouTube, seguido después por una mezcla similar con "Star Trek: Voyager". Quizás no sea tan clásico como la mezcla con "Vacaciones en el mar" (o el de la serie original con "El equipo A"), pero realmente tiene su punto.
No se podía escapar toda una reina de los mashups, "La guerra de las galaxias", que tiene hasta una versión de "Magnum" centrada en Han Solo. Hay tantas, de hecho, que renuncio a incluirlas aquí, porque no acabaríamos nunca.
Y para acabar, "Scranton", o la versión de soap opera de los 80 de "The Office". Esta también ha tenido su ración de mashups pero, en este caso siendo sus créditos la plantilla para esas mezclas. No obstante, las más simpáticas quizás sean las mezclas cruzadas con "Battlestar Galactica", serie favorita de Dwight Schrute (aquí la otra parte).
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