15 julio 2013

El mundo no es de los frikis

Uno de los estrenos más esperados del verano era "Pacific Rim", la película kaiju de Guillermo del Toro en la que robots gigantes se enfrentan a monstruos gigantes en la mejor tradición de Godzilla. Ha tenido unas críticas sensacionales en Estados Unidos que destacan que devuelve la diversión a los blockbusters veraniegos de los últimos tiempos, demasiado nolanizados, pero el batacazo que se ha dado en taquilla ante una tontería como "Niños grandes 2" (y "Gru 2") ha llevado a bastantes analistas de la industria hollywoodiense a preguntase si no era demasiado friki para aspirar a tener un primer fin de semana de récord. De hecho, desde abril se sucedían los agoreros que predecían que "Pacific Rim" iba a ser un fracaso porque estaba orientada a un nicho más bien pequeño de espectadores, y las voces pesimistas se hicieron tan frecuentes, que The Beat llegó a preguntarse si es que no había alguien interesado en hundirla antes de su estreno.

Lo curioso de este fracaso en taquilla es que llega en un verano en el que varias apuestas de gran presupuesto de las majors (por encima de los 100 millones de dólares) se han dado una buena torta en la taquilla. "White House down", "After Earth" y "El llanero solitario" (otro "John Carter" para Disney sólo un año después de aquella) casi han hecho que los fracasos de julio hayan hecho olvidar unos mayo y junio en los que Hollywood se frotó las manos con los éxitos de "Monstruos University", "El hombre de acero" y "Star Trek: En la oscuridad", pero con ésta última se da una curiosa circunstancia en España que puede unirla a las cuitas de la cinta de Del Toro. Si a esa se le echa de culpa de ser demasiado de frikis (y de estar promocionada demasiado como un "Transformers" con bichos extraterrestres), algo similar pasa con "Star Trek" en nuestro país, que para gran parte del público tiene unas connotaciones demasiado frikis.

Asumamos que, por mucho que los medios americanos no se cansen de decir que la cultura pop mainstream se ha ido volviendo más friki, no es algo tan mayoritario ni es del todo cierto. Esos frikis que en teoría dominan ahora el mundo son los que adoran "The Big Bang theory" y creen que que una serie haga dos referencias a "Buffy" y una a "El Señor de los Anillos" es de ser muy friki, pero no es cierto. O, al menos, ésa es la percepción que se tiene en España, donde ya eres un friki por reconocer que viste la trilogía original de "La guerra de las galaxias" cuando eras pequeño, y varias veces. Si Sheldon Cooper, y no Bill Haverchuck, por ejemplo, es el epítome de lo friki, podemos hacernos una idea de por qué "Star Trek" no ha funcionado en la taquilla española (además de que estrenarla dos meses más tarde no ha sido, probablemente, la mejor decisión para una película de este estilo).

Como en todo, en esto del frikismo hay un lado mainstream y un lado hardcore minoritario, y parece que "Pacific Rim" ha caído más del segundo que del primero. También es cierto que Internet distorsiona la percepción que podemos tener del público para un determinado producto. El 80% de los blogs y las webs cinéfilas pueden pensar que robots contra monstruos es un evento imprescindible del verano, pero es posible que ellos representen igual el 15% de lo que cree el público general. "Serpientes en el avión" ya ejemplificó muy bien que no hay que fiarse de lo que Internet opine sobre un tema concreto, y mucho menos cuando involucra monstruos, a Samuel L. Jackson o a cualquier cosa que haga J.J. Abrams.

14 julio 2013

Memento Mori

ALERTA SPOILERS: Si alguno seguís "Warehouse 13" y no habéis visto el final de la cuarta temporada... Bien, no sé qué hacéis leyendo esto.

Cuando "Warehouse 13" se estrenó, en el verano de 2009, lo más habitual era que se hablara de la influencia que ejercían sobre ella cosas como Indiana Jones y, por la personalidad contrapuesta de su pareja protagonista, "Expediente X". Sin embargo, Myka y Pete nunca fueron demasiado Scully y Mulder (lo suyo era otra cosa), o no lo fueron hasta que hemos llegado al final de la cuarta temporada y, de repente, los hemos visto metidos de lleno en la trama del cáncer de Scully, justo también en la cuarta entrega de "Expediente X". La conexión entre Paracelso y Myka a cuenta del cáncer de ella recuerda mucho a la de Leonard Betts con Scully, y tanto Pete como Mulder están dispuestos a cualquier cosa para salvar la vida e su compañera. Esa subtrama le ha puesto emoción a la enésima amenaza hacia el almacén que tienen que intentar detener, y como lleva ocurriendo ya un par de temporadas, al final parecen perderlo todo. Paracelso (un Anthony Stewart Head en un su versión de villano) lo controla todo y sólo Claudia se queda para hacerle frente, asumiendo su papel como nueva Cuidadora del almacén. ¿Cómo podrán recuperarlo? ¿Utilizarán algún artefacto? ¿Les ayudará H.G. Wells? ¿Tendrá las mismas repercusiones que tiene la destrucción total del almacén al final de la tercera?

Esa destrucción, y la decisión de Artie de "jugar" con el tiempo para eliminarla de algún modo, ha tenido unas repercusiones que se han notado a lo largo de los 20 episodios de la cuarta, aunque la historia se resolviera al final de su primera mitad. Todos han guardado secretos sólo para sí, y no sólo Claudia ocultándole a Steve el modo en el que estaban unidos al resucitarlo, y han sufrido algunos momentos de desconfianza entre ellos. Evidentemente, el momento culmen es la muerte de Leena a manos de Artie, afianzando más la sensación de que él es el verdadero protagonista de "Warehouse 13". De todos modos, con la enfermedad de Myka, el foco ha vuelto a ponerse un poco en la pareja de agentes con los que conocimos el almacén, pero da la sensación de que hay un montón de cosas en el aire para ser cerradas en una quinta, y última, temporada que sólo va a tener seis episodios. Los responsables de la serie comentaron que desde Syfy los habían animado a pensar a lo grande y no cortarse en absoluto para esos capítulos finales, así que veremos cómo llevan las tramas a su conclusión.

Mientras tanto, nos quedamos más que con la lucha por el control del almacén, con ese cáncer que pone a prueba la relación entre Pete y Myka. Al fin y al cabo, Paracelso queda libre porque Lattimer está desesperado por conseguir algo que salve a su compañera, que ha estado mintiéndole sobre su estado real de salud. Desde el inicio de la serie hemos comentado que la química y la dinámica que logran Eddie McClintock y Joanne Kelly es uno de los principales activos de "Warehouse 13", porque funcionan como pareja mucho mejor que otras que, teóricamente, deberían tener algún tipo de atracción romántica entre ellos. Se conocen muy bien y se aprecian, así que no es extraño que sólo Pete sepa lo que le pasa a Myka, y que sea de los pocos que se da cuenta enseguida que algo no van bien con ella. Cómo se vea afectada su relación en la quinta temporada por todo lo que pasa en la season finale es una de las cosas que puede dar más juego, sobre todo porque Pete y Myka son de los que nunca darán el paso de consumar nada. Por eso, tal vez, funcionan tan bien.

Música de la semana: Netflix ha estrenado esta semana la tercera de sus series originales, después de "House of Cards" y "Hemlock Grove" (lo de "Arrested Development" es otra cosa), un drama con toques de comedia de Jenji Kohan, creadora de "Weeds", que se llama "Orange is the new black" y que sigue a una joven que entra en la cárcel por un cargo de tráfico de drogas de diez años atrás. Tiene unos títulos de crédito que están acompañados por "You've got time", una canción que Regina Spektor ha escrito especialmente para la serie. Spektor ya fue de los artistas que versionaron en su momento "Little boxes", la canción de los créditos de "Weeds".

12 julio 2013

Viernes musical (34): "Mad Men"



¿Quién no se pasó el año pasado sin poder sacarse de la cabeza "Zou Bisou Bisou", la canción de Gillian Hill que Megan le canta a Don Draper por su cumpleaños, al principio de la quinta temporada de "Mad Men"? Ésta no es una serie que se preste mucho a tener momentos musicales de este tipo (aunque Don ha estado en algún bar muy hippie con cantautores en vivo), pero para uno que tuvo, se convirtió en todo un fenómeno hasta en ventas en iTunes. Matthew Weiner explicaba en esta entrevista la razón detrás de ese momento que era sobre todo la de regresar dando a los fans algo que los emocionara y que los tuviera comentándolo sin parar, después del largo hiato impuesto por la problemática renovación de la serie al finalizar la cuarta entrega, La canción la canta Jessica Paré, y se puede decir que esos escasos dos minutos cambiaron por completo su carrera. Además, el último capítulo en directo de "30 Rock" le hizo una de sus referencias más cachondas.