04 diciembre 2015

Distopías y ucronías

No todas las historias futuristas, o sobre evoluciones ligeramente diferentes de nuestro mundo, son iguales. No todas optan por el escenario post-apocalíptico, por ejemplo, y no todas se animan a especular por dónde podría discurrir la sociedad actual si se la dejara evolucionar sin cortapisas. Como no hay dos futuros iguales, pues no hay dos historias sobre él iguales. Si, en teoría, cada vez que tomamos una decisión, generamos una línea temporal alternativa, habría multitud de futuros e historias posibles.

La ciencia ficción ha sacado petróleo de todo esto, y lo ha hecho, en parte, a través de dos subgéneros que no hay que confundir: las distopías y las ucronías, aunque pueda haber mucho de las primeras en las segundas. En realidad, pueden diferenciarse haciendo un pequeño ejercicio, que es discernir si la serie parte de un hecho real o si es una fantasía.

Una distopía es una historia que transcurre en una sociedad futura, inicialmente no demasiado distinta de la nuestra, que ha evolucionado hacia algo poco recomendable, como mínimo. Puede haberse entregado por completo al dominio de la tecnología (como ocurre en "Black Mirror"), o haber sufrido una guerra que ha dejado un panorama post-apocalíptico, que es un aspecto muy utilizado recientemente para las historias de ciencia ficción juvenil, tipo "Los 100" o hasta la saga de "Los juegos del hambre". La distopía más famosa bien puede ser "1984". Su futuro totalitario y represivo es un clásico de este subgénero, y se utiliza como llamada de atención de algunos comportamientos actuales, que pueden derivar hacia ese futuro oscuro si no se controlan.

Una ucronía es, por su parte, una historia alternativa. Responde a la pregunta de: ¿qué habría pasado si este hecho hubiera ocurrido de esta manera, y no tal y como pasó? ¿Y si Julio César no hubiera muerto apuñalado en el Senado romano? ¿Y si Napoleón hubiera ganado la batalla de Waterloo? ¿Y si la República hubiera sido la vencedora en la guerra civil española? ¿Cómo habría sido el mundo si la Segunda Guerra Mundial hubiera caído del lado de la Alemania nazi? Ése es el arranque de "The man in the high castle", y es un subgénero que no se practica demasiado en televisión. Requiere un enorme compromiso para pensar seriamente cómo habría seguido la historia si se hubiera desviado hacia otro camino en un punto concreto. ¿Habría llegado al mismo lugar actual, pero con un aspecto exterior distinto? ¿Sería completamente distinta? Ahí está la gracia de las ucronías.

En las series, es mucho más común encontrarse con distopías que con ucronías, tal vez porque, como hemos dicho, la segunda necesita un gran trabajo previo de construcción de un mundo que, aunque sea diferente del que presentó la Historia, tiene que ser lo suficientemente verosímil y plausible para que creamos que sí, esto podría haberse hecho realidad. Las distopías, por su parte, permiten dejar volar la imaginación hacia futuros más lejanos, aunque no todo vale en ellas. También hay que presentarlas de un modo en el que no nos sintamos totalmente desconectados de ellas porque no nos convencen de que algo así pudiera suceder en algún momento.

02 diciembre 2015

El final del sueño


ALERTA SPOILERS: "The Walking Dead" ha cerrado el tramo otoñal de su sexta temporada. Si no habéis visto todo lo que acaba saliendo mal en Alexandria, no sigáis leyendo.

Cuando el grupo de Rick llegó a Alexandria, "The Walking Dead" presentó un interesante giro a su manera habitual de contar esa parte de su historia. En lugar de hacer que sus protagonistas se adaptaran a su nuevo entorno, ese nuevo entorno, y la gente que vivía en él, tuvo que adaptarse a ellos. Por primera vez, veíamos a Rick y los suyos como los potenciales villanos para un grupo de personas que, hasta ese momento, habían vivido sin problemas y tranquilamente en su comunidad vallada. El principal problema que ha tenido esa aproximación distinta a la historia es que los habitantes de Alexandria nunca han pasado de ser "camisas rojas" listos para el sacrificio.

La serie los ha tratado como unos inútiles débiles y miedicas, y su cobardía y reticencia a darse cuenta de que el mundo se ha acabado sólo sirve para que los maten los Lobos, los zombies y, ahora, para que los esclavice Negan. Para que ese giro en la caracterización de Rick funcionara de verdad, la gente de Deanna tenía que ser un poco más resolutiva, tenía que llevar menos escrito por todas partes "carne de cañón". Así, cuando se intenta mostrar el trauma que para un niño es enfrentarse de golpe a ese terror, los espectadores tenemos mucha menos paciencia con él. A "The Walking Dead" le costó prácticamente cuatro temporadas que sus personajes empezaran a ser un poco más interesantes y a estar mejor dibujados, así que tampoco había que hacerse muchas ilusiones con los habitantes de una comunidad que ha durado apenas media temporada.

Parece que los guionistas de la serie han querido calmar las ansias y las protestas de todos esos fans que sólo quieren ver hordas de zombies, y han optado por centrar estos ocho capítulos en las nefastas consecuencias que tiene un plan de Rick, ya no demasiado bueno de inicio, para alejar a una de esas manadas de Alexandria. De repente, el mundo real interrumpe en la fantasía de Alexandria y destroza su sueño de normalidad. Si Rick no hubiera llegado allí, ¿habrían podido aguantar más tiempo así? ¿O, tarde o temprano, habrían degenerado hacia otro Woodbury, o habrían sido masacrados por el primer psicópata que se acercara?

La llegada de Negan emociona a los lectores del cómic porque parece que es el peor villano al que Rick va a enfrentarse hasta hora, pero ya tenemos cierta experiencia en cómo trata "The Walking Dead" a esos malos. La idea de ellos resulta muy interesante y, al principio, prometen grandes cosas, pero luego van perdiendo fuelle poco a poco. Negan puede ser el villano que hace falta para este Rick mucho más despiadado (si no vuelve por el mismo camino que su enfrentamiento con el Gobernador), y los próximos capítulos pueden redimir a la serie de ese mal manejo de la supuesta muerte de Glenn. La clave estará en si Negan sólo es malvado, o si hay algo más ahí. Si sólo se dedica a martirizar a los personajes, puede volverse repetitivo demasiado rápido.

01 diciembre 2015

El reto de los casi famosos: Edición superhéroes

Hace ya algún tiempo que no tenemos uno de esos pequeños retos de agudeza visual con los "casi famosos", es decir, con actores que ahora son muy conocidos, pero que estaban empezando en los fotogramas elegidos. De hecho, hace dos años del último, así que es buen momento para recuperarlo. No hay más premio que la honrilla seriéfila, pero puede ser divertido. Esta vez, nos vamos a centrar en actores que ahora están interpretando a superhéroes en televisión. ¿Podréis identificar a esos actores, y al proyecto al que pertenece la imagen? Vamos a ello.

Uno

Dos

Tres

Cuatro

Cinco (ella)

Seis
Ya veréis como son bastante más fáciles de lo que parecen. Ánimo.

ACTUALIZACIÓN:  Vamos con las soluciones_
Uno: Krysten Ritter ("Jessica Jones") en "Veronica Mars".
Dos: Grant Gustin ("The Flash") en "CSI: Miami".
Tres: Caity Lotz (Canary en "Arrow") en "Death Valley".
Cuatro: Charlie Cox ("Daredevil") en "Downton Abbey".
Cinco: Melissa Benoist ("Supergirl") en "The good wife".
Seis: David Mazouz (Bruce Wayne en "Gotham") en "Mike & Molly".