31 diciembre 2005

Kong, mon amour

Después de tanto revuelo publicitario, tanta expectación por ver la siguiente película a la mastodóntica trilogía de "El Señor de los Anillos", y va Peter Jackson y se marca un remake de "King Kong" que, además, es un sentido homenaje al mito, y el cuento, de la Bella y la Bestia.
Es una película épica, excesiva, aunque no lo parezca, también muy del estilo de las grandes producciones de los 30 y 40 (la música, la profusión de monstruos, incluso los títulos de crédito iniciales). Todo esto no quita para que, al final, sea una buena película, incluso a pesar de que podría ser un pelín más corta.
Y, encima, está construida sobre un gran macguffin, que es la excursión del equipo cinematográfico a la Isla de la Calavera. Lo que de verdad importa es la relación entre el gran gorila y Ann, la Bestia y la Bella, que realmente se hace mucho más humana y real gracias al encomiable trabajo de Naomi Watts (bastante parecida a Fay Wray, por cierto, la "novia" del Kong original, y maquillada muy acertadamente como una actriz de los años 30). Si no fuera por su mirada y sus gestos, todo el trabajo por conseguir que el gorila computerizado parezca real no habría valido para nada.
Ése es el verdadero capital de la película (aunque parezca mentira); esa Watts tan humana, ese Jack Black en plan director megalómano, ese Adrien Brody como galán atípico, y esa galería de secundarios a cual mejor, empezando por el propio Andy Serkis, que presta su cuerpo a Kong y también es un peculiar cocinero, y continuando por Jamie Bell y Colin Hanks (sí, el hijo de Tom Hanks), como el "Sancho Panza" del personaje de Black.

26 diciembre 2005

De guardias y civiles

Hoy nos salimos un poco de nuestros temas habituales, pero poco, ya veréis por qué.
Vamos a dedicarle unas líneas a la Guardia Civil, o más concretamente, a dos guardias civiles, el sargento Bevilacqua y la cabo Chamorro, protagonistas de una serie de novelas negras del escritor todoterreno Lorenzo Silva.
La última, por ahora, es "La reina sin espejo", en la que nuestros aguerridos guardias invetigan el asesinato de una famosa periodista catalana. Como en el resto de libros, y en toda novela negra que se precie, el contexto social en el que se mueven los personajes es muy importante, y también lo es la caracterización de, sobre todo, los dos protagonistas. Desde su primera aventura, "El lejano país de los estanques", resulta difícil desprenderse de ellos cuando se cierra el libro: Rubén Bevilacqua, Vila para los amigos, que no quiere presentarse al examen de oficial, psicólogo desencantado y para quien los muertos son lo más importante, pues él es el único que se ocupa de ellos ahora; Virginia Chamorro, guardia novata al principio, ahora cabo con una buena capacidad intuitiva, astrónoma aficionada y de familia militar. Los dos forman un tándem no sólo complementario, si no que también evoluciona y madura con el paso del tiempo, que aportan humanidad, ironía y una relación muy peculiar a los casos que les toca resolver.
Decíamos antes que el tema sólo se aparta un poco de los intereses de Mr. MacGuffin porque Vila y Chamorro dieron el salto al cine en 2002 con la adaptación de la segunda de sus aventuras, "El alquimista impaciente", la más exitosa y que, además, ganó el Premio Nadal.
La película pasó, a nuestro parecer, demasiado desapercibida, porque se trata de un más que digno policíaco dirigido con mucho tino por Patricia Ferreira (que ya tenía en su haber otra película muy recomendable, "Sé quién eres"), y en el que destacan las caracterizaciones de Vila y Chamorro, a cargo de Roberto Enríquez e Ingrid Rubio, que desarrollan una muy convincente atracción.

21 diciembre 2005

Ave, Caesar

Las nominaciones a los Globos de Oro (a la mejor serie dramática y a la mejor actriz, Polly Walker, que interpreta a Atia) que ha conseguido la serie "Roma" no son, desde luego, por casualidad. Se trata de una genuina superproducción de la cadena estadounidense HBO y la BBC, y detrás de ella están los mismos responsables de montar "Hermanos de sangre", otra gran serie histórica, pero, en este caso, que reconstruía los pasos de una compañía del ejército estadounidense desde el Día D hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.
"Roma" está ambientada en el intervalo entre la caída de la República y el nacimiento del Imperio en la figura de Julio César, y aunque éste y sus intrigas para hacerse con el poder son el eje central de las tramas, quizás lo más destacado sea el tremendo esfuerzo por acercanos a una época que nos queda muy lejos y de la que, aunque parezca mentira, no conocemos tanto: los edificios y estatuas profusamente pintados, el "relajado" (desde nuestro actual punto de vista) comportamiento sexual de los romanos, la importancia que tenían el respeto a los dioses y los augurios antes de emprender cualquier cosa, la violencia de los legionarios y de las intrigas políticas... Todo queda perfectamente reflejado, y aunque en los primeros capítulos parecía que había una sobresaturación de información, ahora es una serie totalmente adictiva (el estreno, la semana pasada, superó la media de audiencia de Cuatro, situándose en el 8,8%, según quidsweb.com).
Una ambientación perfecta, lograda gracias a la construcción de un enorme plató en los estudios romanos de Cinecittà, un reparto perfectamente ensamblado y, lo que es aún mejor, con unos físicos, en su mayoría, totalmente romanos (Ciarán Hinds, como César, o Kevin McKidd como Lucio Voreno son dos buenos ejemplos) y unos guiones muy inteligentes han sido la clave del éxito con que "Roma" ha sido acogida tanto en EE.UU. (donde HBO es un canal por cable, no lo olvidemos) como en el Reino Unido, hasta el punto que sus responsables ya han anunciado su intención de rodar una segunda parte.
Para los interesados (no se van a arrepentir), el "viaje" al Imperio Romano se emite los martes, a las 22:00, en Cuatro, y se repite, de momento, los domingos después de "Cuarto milenio", a eso de las 00:00.
Y "carpe diem".