31 julio 2006

¿Quién es Orson?

¿De qué va ese extraño dentista que Susan conoció por casualidad en el cine? ¿Era una especie de doctor Mengele en la cárcel y por eso atropelló a Mike, que lo reconoció? ¿Será el nuevo novio psicópata de Bree (no, por favor, no)? ¿Se la jugará Carl a Susan? ¿Y qué hará Zach con todo el dinero de su abuelo? ¿Y Lynnette con la hija secreta de Tom?
El final de la segunda temporada de "Mujeres desesperadas" ha dejado bastantes preguntas (que tienen algunas respuestas en los spoilers que circulan por ahí) y la esperanza de que la serie remonte en la tercera entrega, porque esta segunda temporada ha sido un poco floja (no en audiencia, que en EE.UU. ha tenido más de 22 millones de espectadores). El propio Marc Cherry reconocía en un encuentro con críticos de televisión que no habían sabido manejar la presión que les puso el gran éxito de la primera temporada, pero que confiaba en recuperar esa línea con la tercera, sobre todo ese sentido del humor retorcido y algo cruel que se echó bastante falta en esta temporada. A mí lo de Orson y Bree no me parece una buena idea, pero bueno...
Por cierto, y hablando de spoilers, el Comic Con de San Diego dejó un montón sobre muchas series, incluidas algunas de las favoritas de MacGuffin. De "Perdidos" podéis enteraros aquí, de "Verónica Mars", aquí, y de una serie nueva de la NBC, "Heroes", que ha empezado a generar mucho interés en Internet (como atestiguan Alx y Loco por la Tele), aquí.
Ah, y no os creáis todo lo que se diga sobre la tercera temporada de "Perdidos", porque a los responsables de la serie les encanta jugar al gato y al ratón con nosotros...

30 julio 2006

Hitchcock, el autor


Es curioso lo que pasa con Alfred Hitchcock. En su época, sobre todo en los 50, cuando estrenó sus películas de más éxito (y mejores), era un director con un enorme éxito de taquilla, del que el público esperaba siempre impaciente su nueva obra, pero al que los críticos no trataban demasiado bien. Para ellos era un cineasta comercial que siempre había trabajado dentro de la maquinaria de los estudios de Hollywood (aunque fue David O. Selznick, independiente, y poderosísimo, productor, el que lo "fichó" para hacer "Rebeca" en 1940), y a esa imagen contribuían también las declaraciones del propio Hitch, que afirmaba pensar sólo en el público cuando hacía sus películas.
No fue hasta que los jóvenes críticos franceses de "Cahiers du Cinema", y entre ellos, François Truffaut, empezaron a nombrarlo como un genuino autor, como un director como un una visión muy personal, cuando las tornas empezaron a cambiar. Aun así, Hitch no pudo evitar que una película tan rompedora para la época como "Psicosis" fuera recibida de malosd modos por losd críticos, molestos también con la decisión del director de no proyectarles la película previamente a su estreno.
El caso es que este inglés con una filmografía repleta de sus obsesiones y temas personales, y al que en un principio se despreciaba por ser demasiado taquillero, debe ser uno de los directores más influyentes de toda la historia del cine. El ejemplo más reciente es "El secreto de Anthony Zimmer", una curiosa y entretenida cinta francesa que arranca con muy hitchcockiano plano de los tacones de Sophie Marceau caminando por medio París y sigue con otro tema no menos típico de Hitch: el hombre común metido por casualidad en un embrollo que puede costarle la vida. De todos modos, el más claro homenaje a una película del maestro inglés que yo recuerdo se da en "Abre los ojos", cuando César reconoce de nuevo a Sofía tras haberla confundido con la otra mujer loca, una escena en la que Amenábar filma a los dos personajes con un color verde como el de otra escena emblemática de "Vértigo".
Por cierto, que la mejor, y más entretenida, manera de conocer a Alfred Hitchcock y sus películas es leer "El cine según Hitchcock", el libro en el que Truffaut recogió las entrevistas que realizó a Hitch a mediados de los 50.

Actualización: En Antena 3 están poniendo esta tarde "Lo que la verdad esconde", que es una especie de amalgama de todos los recursos de las películas de Hitchcock, y que, aunque sirve para pasar el rato, se nota demasiado "prefrabricada".

28 julio 2006

"House" ya tiene sucesora

Pues sí, Cuatro ha encontrado otra serie que redima su media de audiencia mientras "House" está de vacaciones, y no es "Anatomía de Grey", que sustituye al borde del doctor la noche de los martes, sino "Medium", que ocupa el hueco que "Crossing Jordan" ha dejado en el prime-time de los jueves. Lo mejor del asunto es que son reposiciones de los capítulos de la primera temporada que se pudieron ver originalmente los domingos, antes de "Cuarto Milenio". Entonces, la serie apenas superaba el 8% de cuota de audiencia. ¿Por qué ahora se mueve entre el 10 y casi el 14% en el segundo episodio?
Las razones a mí se me escapan, pero no sería la primera serie que conoce el éxito gracias a las repeticiones veraniegas. El culto a "Expediente X" se forjó así en EE.UU., por ejemplo. Yo seguí las andanzas de Allison DuBois en ese primer pase dominical, y aunque no me parece una gran serie, sí creo que es entretenida, está bien hecha y tiene un par de cosas que me resultan muy interesantes. Es curiosa, por ejemplo, la forma en que emplean los planos grabados cámara en mano, sobre todo en conversaciones entre pocos personajes (Allison y su marido o en las reuniones con el fiscal Devalos) y que la fotografía sea casi siempre bastante luminosa, huyendo de los tenebrismos que se estilan tanto en las series criminales. Esta circunstancia es bastante comprensible si vemos que, en realidad, "Medium" se parece mucho a "House" en que también es un estudio de un personaje, en este caso de Allison, y que su don como médium es un macguffin.
El ambiente familiar de Allison ofrece un contrapunto de normalidad ante los casos en los que ella trabaja, que muchas veces son bastante inquietantes o, directamente, sórdidos y en los que suele haber involucrados asesinos en serie que dejan un regusto extraño, como el tipo aparentemente encantador del segundo episodio. Se suele poner bastante énfasis en que el don de Allison no funciona con los miembros de su familia y en su preocupación porque sus hijas sean niñas normales y crezcan sin problemas en cuanto descubre que han heredado sus capacidades psíquicas (de las niñas, mi favorita es Bridget, la mediana, y sus excentricidades). La relación entre Allison y su marido, Joe, es lo que está más logrado de todo. Patricia Arquette y Jake Weber tienen una buena química, y podríamos decir que su relación cumple una función muy similar a la de Keith y Verónica en "Verónica Mars"; no permitir que la serie se aleje demasiado de la realidad y facilitar que simpaticemos y nos identifiquemos con ellos.