07 enero 2013

Retrato de una obsesión

Cuando los periodistas estadounidenses empezaron a ver "La noche más oscura", no era raro que alguno la describiera como una mezcla entre "Zodiac", "Rubicón" y "Homeland", y lo cierto es que es una receta que describe bastante bien cómo es la película y, en concreto, cómo es el retrato de la protagonista en su centro, Maya, una joven analista de la CIA que, desde que es reclutada por la agencia, sólo se dedica a una tarea; encontrar a Osama Bin Laden. Es una tarea que le llevará más diez años, en la que perderá a colaboradores, su vida personal y se puede decir que hasta a ella misma. De hecho, el plano final de la película es el mejor comentario sobre todo lo que hemos visto antes, un plano que parece preguntarse a qué precio se ha conseguido lo que se ha conseguido. Además, casi es el único momento en el que el equipo formado por Kathryn Bigelow, Mark Boal y Jessica Chastain se permiten algo de humanidad y vulnerabilidad, incluso algo cercano a una toma de partido, porque si por algo destaca "La noche más oscura" es por tener más el tono de un reportaje periodístico, de una fría sucesión de hechos que no te dice lo que debes pensar; te dice que las cosas pasaron y son así, que todo es bastante más complejo de lo que nos gustaría y que nosotros somos libres de pensar lo que queramos sobre ello.

Esa fría postura es lo que les ha hecho objeto de la gran parte de las críticas negativas, que desearían que Bigelow y Boal hubieran dejado claro si apoyan o no que la CIA torturara a detenidos en cárceles secretas desperdigadas por todo el mundo, actuando con total impunidad e ignorando todas las convenciones internacionales al respecto. Ellos optan por otra postura, la de mostrarte que esas brutales torturas eran métodos de interrogatorio utilizados de modo muy habitual por la agencia y que estaban aprobados por los altos mandos, y que los operativos que las llevaban a cabo las ejecutaban con la misma frialdad con la que luego ven la entrevista de Obama en la que condena dichas torturas, y la aceptan de la misma manera. Son sus directivas, y las cumplirán de todos modos. Esto ha suscitado, además de una investigación del senado de Estados Unidos sobre si a Boal le dieron información clasificada sus contactos en la CIA, un debate aún más interesante sobre lo complicado que es ver y emitir una opinión sobre una película tan fría sin estar filtrada por las opiniones personales del propio crítico. "La noche más oscura" no juzga, somos nosotros los que aportamos nuestros juicios cuando la vemos.

Dejando de lado eso, que nos daría para estar discutiendo sin parar durante días, hay dos cosas innegables, y son que Bigelow sabe mejor que nadie dirigir escenas de acción y crear tensión, y manejarla, y que Chastain hace un gran trabajo sosteniendo toda la película con su retrato de Maya, esa mujer cuya obsesión por encontrar a Bin Laden es lo que la mantiene en marcha a lo largo de todo ese tiempo, y a pesar de todos los inconvenientes que se va encontrando. Su tozudez, su enfrentamiento frontal con sus compañeros y hasta con su jefe en Pakistán, su determinación y, por qué no, también sus ansias de venganza la llevan a convertir su cerebro y su capacidada en la máquina de "matar" más fría y precisa de la CIA. Como pasaba en "En tierra hostil", Maya es un personaje marcado por su entrega absoluta a esa obsesión en la que se transforma su trabajo, al subidón de adrenalina de seguir una pista y saber que es correcta. ¿Pero cómo sigues una vez que terminas tu misión?

P.D. podcastero: Con el comentario sobre los dramas de cable (e ingleses) más destacados de 2012 terminamos los especiales de "Yo disparé a JR". Alberto Rey, de "Asesino en serie", es nuestro invitado en este programa.

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06 enero 2013

La tía Robin y los zombies de Norman

Más de una vez hemos dicho que Robin Scherbatsky es el arma secreta de "Cómo conocí a vuestra madre", el personaje que siempre funciona, si los guionistas se acuerdan de que existe. Por suerte, en las dos últimas temporadas decidieron darle el protagonismo que otras veces sólo había tenido a rachas, mostrándonos su intento por tener una carrera respetable como periodista (sin poder librarse de ese genial Sandy) y, al mismo tiempo, sus sentimientos sin resolver por Barney, unos sentimientos que son mutuos y que vienen desde aquel Robingate de la tercera temporada.Robin funciona tanto en el lado humorístico como en el de comedia romántica, y no es de extrañar que Barney haya asumido un poco el papel de Ted en estos capítulos de la octava entrega. Al fin y al cabo, ya sabemos cuándo va Ted a conocer a la Madre, pero no el camino que lleva a Barney y Robin y al resto del grupo hasta ahí.

El momento final de ese "The final page" encapsula todo ese lado de romcom que la serie ha tenido desde el principio, usando sus convenciones y jugando con ellas lo justo para que no nos sintamos como una versión televisiva de "Tienes un e-mail". La proposición final recuerda un poco a aquella cita concentrada en dos minutos de Ted y Stella, en cuanto a que "Cómo conocí a vuestra madre" puede jugar de modo consciente, inteligente y efectivo con las normas de las comedias románticas sin dejar de ser una, y tal vez esto explique por qué este género casi ha caído en desuso en el cine.Además, ver juntos a Neil Patrick Harris y Cobie Smulders sigue siendo de las cosas más entretenidas de la serie, junto con Marshall en plan niña y Lily enfadada. Y sí, seguramente habrá novena temporada, pero ya hablaremos de ello cuando la octava se acabe.

La animación stop motion ha dejado en los últimos tiempos algunos clásicos que van desde "Pesadilla antes de Navidad" a los muñecos de plastilina de Aardman (y no sólo Wallace y Gromit), pero parecía que sólo Tim Burton y sus colaboradores podían hacer stop motion que jugara con las convenciones de las películas de terror. Sin embargo, curiosamente, el mismo equipo de "Los mundos de Coraline" ha logrado algo sí con "El alucinante mundo de Norman", que alcanza además un nivel técnico realmente impresionante, y que disfraza una historia de inadaptados y matones de maldiciones de brujas y levantamiento de muertos de su tumba. El punto de partida es sencillo; Norman es un chico peculiar que puede ver y hablar con los fallecidos, al que un día le encargan la tarea de evitar que se cumpla la maldición que una bruja hechó sobre el pueblo más de 300 años atrás. En ello acabará involucrada una galería de personajes típicos de las cintas de terror adolescente (la rubia tonta, el atleta buenorro, el amigo simpático...), pero toda la historia tiene un cierto giro que la saca de esas concepciones que podemos tener tanto sobre el terror de instituto como sobre la animación para niños.

Su mensaje sobre que no pasa nada por ser diferente y que no es bueno ser un solitario que aparta a todo el mundo está ahí, pero la película nunca te sermonea sobre ello, y los personajes enseguida se convierten en entrañables y divertidos. Tiene algunos toques de humor realmente inspirados y también hace gala de un gran corazón, y no necesita intentar pasarse de lista e ingeniosa. El juego con las historias de muertos vivientes y maldiciones está bien llevado, y se pasa un rato mucho más que entretenido con ella. Y resulta curioso descubrir después que Anna Kendrick, Casey Affleck, Leslie Mann o Kodi Smit-McPhee (el niño de "La carretera") son algunos de los actores que prestan sus voces a los personajes, poniendo poner un poco la guinda del pastel, como quien dice.

Música de la semana: Carter Bays y Craig Thomas, los creadores de "Cómo conocí a vuestra madre", tienen (o tenían) un grupo llamado The Solids, que casualmente es el que aporta la sintonía a la serie, "Hey, beautiful".

04 enero 2013

Viernes musical (13): "30 Rock"


30 Rock - Midnight Train to Georgia from Tomasz on Vimeo.

A finales de este mes le diremos adiós definitivamente a una de las mejores comedias que ha dejado la televisión estadounidense reciente, "30 Rock", esa criatura salida de la cabeza de Tina Fey que, durante siete temporadas, se ha metido con la NBC, con la política del momento, con sus propios personajes y que lo ha probado casi todo para lograr un buen chiste. En ese "casi todo" entra aprovechar la experiencia de Jane Krakowski con los musicales de Broadway siempre que pueden (hasta en mini-canciones de apenas dos segundos), haciendo que Jenna, su personaje, intente llamar la atención de todo el mundo cantando en cuanto tiene ocasión. En la segunda temporada, justo en el último capítulo que rodaron antes de la huelga de guionistas de 2007/08, se animaron hasta con un pequeño momento musical, intercalado con la resolución de varias tramas de aquel capítulo, al son de "Midnight train to Georgia", uno de los mayores éxitos de Gladys Knight. Por supuesto, Krakowski canta, pero también lo hacen Jack McBrayer, Tracy Morgan, Alec Baldwin y hasta Edie Falco y la propia Fey (más o menos).