ALERTA SPOILERS: La primera temporada de "Orphan Black" ha terminado en BBC America, convirtiéndose en una de las revelaciones del año. Si no sabes qué ha hecho finalmente Sara Manning con su vida, no sigas leyendo.
"Un hombre no puede hacer el amor a la propiedad". Esta frase de Daario Naharis sobre las esclavas de cama de Yunkai en "Juego de tronos" resume, curiosamente, el giro final que "Orphan Black" le da a su mitología en el último capítulo de la primera temporada. Después de seguir durante diez episodios las evoluciones de Sara y sus clones, de conocerlas como personas independientes, cada una con sus personalidades y peculiaridades, de ver sus esfuerzos por descubrir de dónde vienen y cuál es la razón última de su existencia, descubrimos que ellas, técnicamente, no son personas; están patentadas, son inventos, cosas. Esa revelación podía estar construyéndose desde varios capítulos antes, desde que nos enteramos que cada una tiene una parte sintética en su ADN que sirve de identificación, algo así como un código de barras, pero no deja de ser un duro golpe cuando, finalmente, la vemos confirmada. Los clones de "Orphan Black" entran en el terreno que ya antes que ellas transitaron cylones y replicantes, pero con la diferencia de que esos eran máquinas pensantes, y ellas son totalmente humanas.
Cuando se estrenó, comentamos que la serie era un thriller, un entretenimiento de serie B que no daba descanso ni a su protagonista ni a sus espectadores, pero conforme han ido avanzando los capítulos, se ha ido transformando en algo más. La introducción de los malos, de los neolucionistas y su evolución dirigida, le ha dado una capa filosófica, como si dijéramos, que estaba al fondo y que nunca se volvía demasiado obvia. Cosima, a pesar de toda la exposición de trama y jerga científica que ha tenido que dar, nunca se ha puesto a darnos una conferencia sobre el eterno debate entre lo innato y lo aprendido, entre la naturaleza "pura" del ser humano y la influencia que la sociedad ejerce sobre él. Tampoco nos han sermoneado sobre la individualidad de cada uno de los clones; lo que han hecho ha sido preocuparse por caracterizar a cada uno de una manera que fuera lo suficientemente única y diferenciadora para que viéramos a una persona, y no a una parte de una cadena de montaje (como habría dicho Laura Roslin).
En esa tarea ha resultado importante no sólo la escritura de cada uno de esos personajes, pese a los defectos que se le pudiera encontrar, sino una Tatiana Maslany que ha acabado incluida en todas las conversaciones sobre actrices que merecen una nominación al Emmy y que, probablemente, acabarán siendo ignoradas. Al principio no parecía gran cosa, pero ha terminado siendo toda una revelación la manera en la que interpretaba a unos clones suplantando la identidad de los otros y cómo se podía distinguir a algunos de ellos aunque fueran disfrazados, y antes de que dijeran ni una sola palabra. Alison, el ama de casa a lo Bree Van De Kamp, quizás ha sido una de las más destacadas por lo completamente distinta que era a todas las demás y la comedia que la seguía a todas partes (aunque se mete en un terreno bastante oscuro al final), y Cosima ha terminado también ganándose a los fans por ese aire de empollona adorable que tenía.
El último episodio presenta un panorama muy interesante de cara a la segunda temporada. Ahora, el club de los clones sabe por qué la empresa del doctor Leekie (y esa otra clon que se ha pasado al lado oscuro) tiene tanto interés en controlarlas, y sabe también que, en virtud de su patente, Kira no es considerada una niña, sino un spin off de tecnología creada por ellos y, por tanto, también es de su propiedad. Esto, de por sí, ya da para tener unas conversaciones éticas bastante interesantes. Pero es que, además, desconocemos todavía quiénes eran esos dos doctores que iniciaron el proyecto Leda en los 70 (que parecen una versión mucho más inquietante de la Iniciativa Dharma), cuál es el propósito último de los neolucionistas para los clones y, especialmente, quién es realmente la señora S. y si ella tiene a Kira. ¿Trabaja para Leekie? Pero entonces, ¿por qué él no sabía de la existencia de la niña? ¿Y qué va a hacer Sarah ahora que Kira está desaparecida? No parece que vaya a quedarse tranquilamente esperando noticias.
P.D.: En "The A.V. Club" publicaron hace unos días una entrevista con Tatiana Maslany en la que hablaba sobre el proceso de construcción de todos los clones y cómo se rodaban las escenas en las que coincidían varias de ellas.
05 junio 2013
04 junio 2013
Los fans cabreados de HBO
En el verano de 2007, HBO se vio de repente en el centro de una tormenta en las redes sociales en la que buena parte de sus espectadores, primero, llamaron al servicio de atención al cliente para asegurarse de que no habían tenido ningún problema repentino con la recepción de la señal y, segundo, se volcaron en blogs, foros, Twitter y todos los lugares interneteriles posibles para asegurar que iban a darse de baja de HBO y expresar su decepción y su sensación de que los habían traicionado. ¿La razón de todo este jaleo? El abrupto final de "Los Soprano". Ahora, con la perspectiva que da el tiempo, muchos de esos desencantados han aprendido a valorarlo de otra manera, pero en su momento permitió que tuviéramos un pequeño aperitivo de la que iba a montarse cuando terminara "Perdidos", tres años más tarde. Conforme las redes sociales han ido convirtiéndose cada vez más en unas acompañantes inseparables del visionado de nuestras series y programas favoritos, la posibilidad de que ciertos capítulos y desarrollos provoquen de repente una revuelta en Twitter se vuelve no sólo casi segura, sino que amplía la repercusión y el nivel de vitriolo y bilis lanzado contra la serie en cuestión.
Ahí está el final de la primera temporada de "The Killing" como ejemplo más cercano, pero ni eso ni, por supuesto, el caso de "Los Soprano" hace seis años podían prepararnos para el motín que provocó en Twitter, principalmente, el noveno episodio de la tercera temporada de "Juego de tronos", "The rains of Castamere". Los que hemos leído los libros sabíamos la que se avecinaba, y nos imaginábamos que habría, como mínimo, gran sorpresa entre los fans porque ya habíamos sentido el mismo shock, la misma decepción y la misma rabia que ellos cuando leímos ese capítulo en concreto, pero una cosa es gritarle a un libro tú solo emn tu casa, y otra muy distinta es lanzarte a airear toda tu frustración a tus centenares (o miles, o los que sean) de seguidores en Twitter nada más verlo por televisión. En "En terra de series" recogían algunas de las reacciones que, desde el domingo por la noche, han ido apareciendo por Internet, y las promesas de no ver más "Juego de tronos" y de darse de baja de HBO son, tal vez, las más "relajadas", y las que más recuerdan al pollo original organizado por el "Don't stop believing" de "Los Soprano".
No es que "Juego de tronos" no nos hubiera preparado para que pasara algo de este estilo; el noveno capítulo de la primera temporada es ya definitorio del tono de la serie y de la apuesta a vida o muerte que hacen todos sus personajes, pero es cierto que es el evento más "espectacular" de la saga (hasta el momento) y que, si ya provocó reacciones airadas y viscerales en los lectores de los libros, tenía que generarlas también entre los fans de la serie que veían el capítulo sin saber qué iba a pasar. O sin saber los detalles, porque es cierto que, desde que empezó la tercera entrega, los lectores de los libros no hemos dejado de dar la lata insinuando que algo gordo iba a ocurrir, y una simple búsqueda en Google puede arruinar toda la experiencia de la serie años antes de que pasen determinadas cosas. Pero la cuestión que presentan todas estas amenazas a HBO es otra. ¿Realmente esos espectadores abandonarán la serie? ¿Sabían el tipo de serie que estaban viendo? ¿Se hablará de otra cosa este verano que no sea de ese capítulo?
Ahí está el final de la primera temporada de "The Killing" como ejemplo más cercano, pero ni eso ni, por supuesto, el caso de "Los Soprano" hace seis años podían prepararnos para el motín que provocó en Twitter, principalmente, el noveno episodio de la tercera temporada de "Juego de tronos", "The rains of Castamere". Los que hemos leído los libros sabíamos la que se avecinaba, y nos imaginábamos que habría, como mínimo, gran sorpresa entre los fans porque ya habíamos sentido el mismo shock, la misma decepción y la misma rabia que ellos cuando leímos ese capítulo en concreto, pero una cosa es gritarle a un libro tú solo emn tu casa, y otra muy distinta es lanzarte a airear toda tu frustración a tus centenares (o miles, o los que sean) de seguidores en Twitter nada más verlo por televisión. En "En terra de series" recogían algunas de las reacciones que, desde el domingo por la noche, han ido apareciendo por Internet, y las promesas de no ver más "Juego de tronos" y de darse de baja de HBO son, tal vez, las más "relajadas", y las que más recuerdan al pollo original organizado por el "Don't stop believing" de "Los Soprano".
No es que "Juego de tronos" no nos hubiera preparado para que pasara algo de este estilo; el noveno capítulo de la primera temporada es ya definitorio del tono de la serie y de la apuesta a vida o muerte que hacen todos sus personajes, pero es cierto que es el evento más "espectacular" de la saga (hasta el momento) y que, si ya provocó reacciones airadas y viscerales en los lectores de los libros, tenía que generarlas también entre los fans de la serie que veían el capítulo sin saber qué iba a pasar. O sin saber los detalles, porque es cierto que, desde que empezó la tercera entrega, los lectores de los libros no hemos dejado de dar la lata insinuando que algo gordo iba a ocurrir, y una simple búsqueda en Google puede arruinar toda la experiencia de la serie años antes de que pasen determinadas cosas. Pero la cuestión que presentan todas estas amenazas a HBO es otra. ¿Realmente esos espectadores abandonarán la serie? ¿Sabían el tipo de serie que estaban viendo? ¿Se hablará de otra cosa este verano que no sea de ese capítulo?
03 junio 2013
La clave está en Joan Watson
Pocas series debieron suscitar más comentarios despectivos cuando se estrenaron que "Elementary". La idea de que CBS intentara "americanizar" y modernizar a Sherlock Holmes y el doctor Watson, estando en la BBC la imaginativa "Sherlock", era poco menos que una blasfemia para muchos espectadores. Y el giro definitivo para ellos fue que John Watson pasara a ser ahora una mujer, y que fuera a interpretarla, para mayor escarnio, Lucy Liu. El piloto, desde luego, no era especialmente destacable, y hacía suponer que la sombra más alargada para esta serie no iba a ser tanto "Sherlock" como "House" o su compañera de cadena, "El mentalista", pero ahí también se notaba que, efectivamente, la relación entre el Holmes de Jonny Lee Miller y la Joan Watson de Lucy Liu podía ser entretenida más adelante.
Y, efectivamente, varios episodios después se confirmó que ése es el gancho principal de "Elementary", la manera en la que Watson intenta ganarse la confianza de Holmes y éste, a su vez, intenta probar hasta dónde puede llegar el intelecto de su "acompañante de sobriedad" (o como se traduzca mejor sober companion). Para muchas publicaciones especializadas estadounidenses, Liu y su Watson ha sido una de las revelaciones de la temporada televisiva, especialmente porque los responsables de la serie se han preocupado por darle una historia personal con cierto interés, un pasado que tenga también algunos secretos que ayudan a hacernos una idea de por qué es ahora como es. Y a pesar de que este Holmes sigue siendo a veces demasiado House, el dúo que forman los dos es realmente entretenido y divertido de seguir semana a semana. Y aunque en los casos hay de todo un poco, al menos el retrato de los policías no es el de los idiotas sin cerebro que no encontrarían ni su mano izquierda sin Holmes.
Lógicamente, convertir a Watson en una mujer introducía en "Elementary" el potencial para tener tensión sexual no resuelta, pero lo han evitado de manera muy inteligente (para eso ya están los shippers de Sherlock y John en la de la BBC), dejando que la química entre ambos personajes se desarrolle sin la presión de tener que convertirlos en amantes (o no) en cinco o seis temporadas. No vamos a decir que igualen a Joanne Kelly y Eddie McClintock, de "Warehouse 13", en este aspecto, pero Jonny Lee Miller y Lucy Liu tienen una buena dinámica, una que muestra progresivamente como van entendiéndose mejor el uno al otro y que, imagino, tendrá así mayor peso cuando nos muestren algunos de los aspectos del pasado de Holmes que lo llevaron adonde está ahora. De momento, sólo estoy en la primera mitad de "Elementary", que decidí retomar tras leer bastantes cosas buenas por aquí y por allá, y lo cierto es que bien puede ser uno de los mejores estrenos de las networks solamente porque sabe qué serie es y es coherente con sus principios. Y eso, como hemos visto ya muchas veces, es ya un triunfo.
P.D. podcastero: El programa de "Yo disparé a JR" de esta semana ha sido un poco accidentado, pero finalmente hemos logrado comentar varios finales de temporada (y de serie), contando con Juan L. Sanguino, de "La sexta nominada", para hablar sobre "Nashville". Éste es el menú del día:
- 0': La vuelta de Dan Harmon a "Community", la renovación de "Hannibal" y la marcha de Matt Smith de "Doctor Who".
- 12': El final de "Smash" (con spoilers).
- 31': "Rectify".
- 37': "Bates Motel" (spoilers hasta 1x10).
- 51': "Nashville".
- 75': "Juego de tronos" (spoilers hasta el 3x08).
Música de la semana: Entre las cosas por las que ha destacado "Rectify" figura su uso de la música, que incrementaba el tono de indie de Sundance. Pero no todo ha sido Bon Iver, porque también han utilizado grupos que eran famosos sobre todo en la época en la que Daniel Holden fue a la cárcel, como los australianos The Drones, de los se escuchó "Shark Fin Blues".
Y, efectivamente, varios episodios después se confirmó que ése es el gancho principal de "Elementary", la manera en la que Watson intenta ganarse la confianza de Holmes y éste, a su vez, intenta probar hasta dónde puede llegar el intelecto de su "acompañante de sobriedad" (o como se traduzca mejor sober companion). Para muchas publicaciones especializadas estadounidenses, Liu y su Watson ha sido una de las revelaciones de la temporada televisiva, especialmente porque los responsables de la serie se han preocupado por darle una historia personal con cierto interés, un pasado que tenga también algunos secretos que ayudan a hacernos una idea de por qué es ahora como es. Y a pesar de que este Holmes sigue siendo a veces demasiado House, el dúo que forman los dos es realmente entretenido y divertido de seguir semana a semana. Y aunque en los casos hay de todo un poco, al menos el retrato de los policías no es el de los idiotas sin cerebro que no encontrarían ni su mano izquierda sin Holmes.
Lógicamente, convertir a Watson en una mujer introducía en "Elementary" el potencial para tener tensión sexual no resuelta, pero lo han evitado de manera muy inteligente (para eso ya están los shippers de Sherlock y John en la de la BBC), dejando que la química entre ambos personajes se desarrolle sin la presión de tener que convertirlos en amantes (o no) en cinco o seis temporadas. No vamos a decir que igualen a Joanne Kelly y Eddie McClintock, de "Warehouse 13", en este aspecto, pero Jonny Lee Miller y Lucy Liu tienen una buena dinámica, una que muestra progresivamente como van entendiéndose mejor el uno al otro y que, imagino, tendrá así mayor peso cuando nos muestren algunos de los aspectos del pasado de Holmes que lo llevaron adonde está ahora. De momento, sólo estoy en la primera mitad de "Elementary", que decidí retomar tras leer bastantes cosas buenas por aquí y por allá, y lo cierto es que bien puede ser uno de los mejores estrenos de las networks solamente porque sabe qué serie es y es coherente con sus principios. Y eso, como hemos visto ya muchas veces, es ya un triunfo.
P.D. podcastero: El programa de "Yo disparé a JR" de esta semana ha sido un poco accidentado, pero finalmente hemos logrado comentar varios finales de temporada (y de serie), contando con Juan L. Sanguino, de "La sexta nominada", para hablar sobre "Nashville". Éste es el menú del día:
- 0': La vuelta de Dan Harmon a "Community", la renovación de "Hannibal" y la marcha de Matt Smith de "Doctor Who".
- 12': El final de "Smash" (con spoilers).
- 31': "Rectify".
- 37': "Bates Motel" (spoilers hasta 1x10).
- 51': "Nashville".
- 75': "Juego de tronos" (spoilers hasta el 3x08).
Música de la semana: Entre las cosas por las que ha destacado "Rectify" figura su uso de la música, que incrementaba el tono de indie de Sundance. Pero no todo ha sido Bon Iver, porque también han utilizado grupos que eran famosos sobre todo en la época en la que Daniel Holden fue a la cárcel, como los australianos The Drones, de los se escuchó "Shark Fin Blues".
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