29 abril 2016

La burbuja


En los últimos años se ha popularizado la expresión "burbuja de las series" para denominar lo que los críticos estadounidenses bautizaron como Peak TV, ese abrumador Big Bang de ficciones de producción propia hasta de videoconsolas como PlayStation (que es Sony, pero nos entendemos). Pero, durante mucho tiempo, el término "burbuja" se ha referido a las series cuyo futuro no está claro, que lo mismo pueden ser renovadas que canceladas sin demasiados miramientos. Esos títulos "on the bubble" se encuentran en lo más parecido al limbo seriéfilo que podemos imaginar, y su burbuja es una mucho menos "divertida".

Variety publicó recientemente un resumen bastante útil de esas series sobre las que sus cadenas no se han pronunciado aún esta temporada, apuntando incluso cuáles tienen más opciones de regresar el año que viene, pero lo cierto es que nadie sabe nada en estos casos. ¿Quién le habría dicho a CBS en su momento que, si hubiera renovado 'Moonlight', habría coincidido con la explosión vampírica de 'Crepúsculo' y 'True Blood'? Esa cadena, por cierto, tiene pendientes de decisión a casi todas sus series de estreno este año (menos "Angel from hell", cancelada fulminantemente), y da la sensación de que prácticamente todas van a ser renovadas. Al menos, las que se estrenaron en otoño recibieron cierta inyección de optimismo hace unas semanas, cuando el jefe de la cadena, Les Moonves, apuntó que era muy probable que todas volvieran.

Pero, como hemos comentado muchas veces antes, ya no es tan sencillo averiguar qué series serán canceladas y cuáles no. Si sólo tomamos el caso de CBS, dos de sus mejores debuts de la temporada, "Supergirl" y "Limitless", luego han ido perdiendo audiencia hasta quedarse en la burbuja, y con unas cifras bastante más normales, pero parece que la crítica los ve como entretenimientos con potencial para la segunda entrega, lo que puede ayudar a decantar la balanza por el lado de la renovación. Pero también puede ser que CBS considere que tiene estrenos con mayores posibilidades de ser un éxito, y que opte por cancelarlas.

El tema es que se ha vuelto mucho más complicado de lo que ya lo era hacer estas apuestas, por mucho que el Grim Reaper de Twitter crea saberlo todo. Series que pueden tener audiencias poco impresionantes pero sólidas, como "Nashville" en ABC, pueden sobrevivir a otras que ronden sus mismos datos, pero que no parezcan tener un público demasiado fiel, ni que ofrezcan otras oportunidades de rentabilidad fuera de la emisión en directo. Las cadenas se toman su tiempo para decidir los destinos de sus series, a no ser que sean bombazos inmediatos o fracasos inapelables, y tampoco se atreven a arriesgar con sus proyectos nuevos para la próxima temporada. Sólo quedan dos semanas para los upfronts, así que el panorama empezará a estar bastante más movido antes de lo que nos gustaría.

27 abril 2016

Abajo el placer culpable, arriba el lugar feliz


Hay dos términos en inglés que denominan cosas que nos gustan de una manera irracional, para las que no tenemos explicación: guilty pleasure y happy place. El primero hace referencia a algo que nos resulta placentero aunque sea malo, de ahí lo de culpable, y el segundo apunta a algo que nos hace sentir muy bien, que nos transporta a un sitio en el no tenemos preocupaciones durante media hora, o 45 minutos, a nuestro lugar feliz. El primer término, "placer culpable", está utilizándose quizás demasiado. A todo lo que no sean programas del cable premium o la BBC se le adjudica esa descripción, y no es ésa su razón de ser. De hecho, quizás hasta deberíamos dejar de utilizarlo, como se lleva ya un tiempo abogando desde las redes sociales. Si a ti te gusta "I am Cait" no tienes por qué sentirte culpable, y hasta si te da un poco de vergüenza reconocer que los gemelos de las reformas te entretienen un montón (aunque sus programas se parezcan más entre sí que las canciones de los Ramones, que decían los Petersellers), sigue sin ser razón para que te fustigues por ello. Ni estar enganchado a 'Sálvame'.

¿Por qué nos entretienen esos programas que nuestro cerebro nos grita que no deberían gustarnos? Quién lo sabe. La línera que divide el supuesto placer culpable del "lugar feliz" es bastante fina. Y la que separa ese happy place del fandom más obsesivo, todavía más. Cuando se empezó a hablar de este término, se hacía asociado a "Cougar Town" y las alcohólicas y absurdas reuniones de sus personajes en casa de su protagonista (unas reuniones inspiradas, al parecer, por la propia Courtney Cox). De ahí, pasó a "Parks and recreation" y, desde entonces, cada uno podemos tener nuestros personales e intransferibles lugares felices. Hace unos días, en Twitter, Luis F. Mayorgas decía que los suyos este año habían sido "Steven Universe", "The Flash" y "Supergirl", tres opciones que yo comparto también (especialmente la primera y la tercera), y se pueden añadir muchas más.

"Downton Abbey" fue uno de mis mayores lugares felices porque me resultaba divertidísima, y una serie que está empezando a entrar en esa zona es "Faking it", sobre todo cuando le da más cancha a Lauren y Karma y Amy son amigas sin tanto drama. Es curioso que la animación tenga ese poder para auparse enseguida al Olimpo de happy places, porque recuerdo también los grandes ratos que pasaba con "Gravity Falls" y "The legend of Korra". Y si cuando se acabe "The good wife" la echaré de menos no sólo es porque ha sido una gran serie (hasta con este bajón en su recta final), sino porque era un lugar feliz estupendo. Bastaba con que Eli Gold y su hija compartieran plano.

26 abril 2016

Kimmy, la rara avis


"Unbreakable Kimmy Schmidt" era una comedia de network que acabó en Netflix porque ya no encajaba en la parrilla de la NBC. Con toda la temporada grabada y lista para su emisión en midseason, la cadena se dio cuenta de que el optimismo a prueba de bombas, el colorido brillante, las absurdeces y las referencias culturales no cuadraban ya con su estrategia de atrapar a la audiencia con "The Voice" y sucedáneos de "The Blacklist", y optó por verndérsela a Netflix. Allí, la serie fue renovada automáticamente por una segunda temporada y tuvo la posibilidad de sobrevivir mucho más de lo que lo habría hecho en su hogar original, pero eso no quiere decir que no sea también una rareza entre las comedias de la plataforma de streaming.

El humor de Tina Fey y Robert Carlock, sus dos creadores, es mucho más "Saturday Night Live" que "Girls". El ADN de "30 Rock" está por todas partes, sobre todo en la construcción de los episodios acumulando chiste tras chiste, y lo único diferente es que tiene una protagonista central a la que la serie trata un poco mejor que a Liz Lemon. Kimmy hace muchas cosas locas y sin sentido, pero todo acaba saliendo bien, y el enorme entusiasmo de Ellie Kemper se transmite a todas las partes de la comedia. Pero eso también la hace destacar en Netflix. No se parece a ninguna de las otras comedias de producción propia de la plataforma, que oscilan entre la sitcom tradicional, tipo "Madres forzosas" y "The ranch", y la propuesta más de autor e indie, de "Master of none" a "Love". Netflix quiere llegar a todos los públicos que están suscritos a ella, así que ese gran abanico de opciones es bastante comprensible.

Pero sigue resultando curioso que "Unbreakable Kimmy Schmidt", que continúa siendo en el fondo una comedia de NBC en su segunda temporada, destaque tanto entre ellas. No tiene las pretensiones artísticas de "Flaked" ni va tan descaradamente a por los espectadores nostálgicos de los 90 como "Madres forzosas", pero su apuesta por el gag es aún tan rara avis como lo era cuando "30 Rock" estaba en emisión. Kimmy quiere hacerte reír todo lo que puedas, y aunque de vez en cuando cuela alguna crítica a aspectos de actualidad, ése es su principal objetivo. El humor no viene por las situaciones, ni porque los personajes estén atravesando crisis vitales, y es bastante más absurdo que en las series multicámara.

Y no hay ninguna otra comedia que siga su estela en Netflix (en su catálogo de producción propia, queremos decir).