31 julio 2016

Auge, caída y regreso de Piper Chapman


ALERTA SPOILERS: ¿Habéis terminado ya la cuarta temporada de "Orange is the new black"? Si es así, no pasará nada porque sigáis leyendo.

Hace un mes, más o menos, hablamos en Yo disparé a J.R. sobre el principio de la cuarta temporada de "Orange is the new black", y nos centramos bastante en si Jenji Kohan y compañía habían dejado de saber cómo escribir para Piper Chapman, el personaje cuya entrada en la cárcel nos sirvió para ir conociendo todo el microcosmos de Litchfield. Aún sigue siendo la protagonista nominal de la serie, aunque ésta se haya vuelto mucho más coral ya desde la segunda temporada y Piper haya pasado a integrarse en la estructura de los capítulos del mismo modo que las demás; en algunos episodios figura más prominentemente y en otros, deja paso a que otras reclusas ocupen el centro de atención. Pero su evolución en la cárcel siempre va a estar en el punto de mira de la serie.

Sobre la cuarta temporada de "Orange is the new black", en conjunto, ya he hablado en ¡Vaya Tele!, y esta entrada va a ser más una reflexión sobre si, como creía mi compañero Pere, el personaje de Piper había quedado demasiado desdibujado por su conversión a magnate del contrabando de bragas usadas durante la tercera temporada, y la borrachera de poder que sufre en el principio de la cuarta. Realmente, darse cuenta de que las cosas estaban empezando a salirle como ella quería potenció el egoísmo de Chapman; estaba demasiado ocupada con la "canguro", como la llama Alex, y con la pequeña parcela de poder que se labró para darse cuenta de, por ejemplo, los problemas de Vause o lo que pasaba a su alrededor.

En la cuarta temporada, sigue sin darse cuenta de que existe un mundo fuera de su propia burbuja personal, pero ese mundo la asalta con fuerza. Las latinas se vengan de su estratagema, fallida, para evitar que le roben el negocio de las bragas, una estratagema que, de rebote, propicia el ascenso en la cárcel de un grupo de supremacistas blancas, y es justo lo que Piper necesita par adarse cuenta de que ha estado engañándose a sí misma. En un encuentro Times Talks, que organiza The New York Times, dedicado a "Orange is the new black", Taylor Schilling, su intérprete, apuntaba que Piper no sabe aún quién es y se dedica a "probar" diferentes personalidades, para ver cuál de todas ellas se ajusta mejor. A veces, recuerda un poco a Hannah Horvath, en su ceguera hacia todo lo que no le afecte personalmente, pero la cuarta temporada ha ido recuperándola lentamente como personaje.

El punto bajísimo de la esvástica grabada en su brazo es el momento en el que Piper se da cuenta de que no ha estado siendo una persona decente, simplemente, y va recomponiendo poco a poco las piezas de su identidad. Su solidaridad con Flores cuando es castigada a subirse encima de la mesa, la recuperación de su relación con Alex o ese momento confesionario fumando crack en medio del maíz son todas partes de la recomposición de Chapman, de su recuperación como personaje. La serie no la ha perdido de vista; sí que la llevó por un camino resbaladizo al final de la tercera entrega, pero ha sabido traerla de vuelta. El truco estará en ver si realmente Piper ha extraído unas enseñanzas duraderas de todo eso. Y en cómo se resolverá el motín con el que se acaba la temporada, claro.

Música de la semana: La trama más devastadora de la cuarta entrega de "Orange is the new black" concierne a Poussey, a la que se dedica también el último episodio y la última escena de esa temporada, que se cierra con "Muddy waters", tema de la cantautora LP.

28 julio 2016

Cinco series de otoño para el verano


El calendario de series ya no descansa nunca. Antes, el verano podía ser una buena época para ponernos al día con títulos del otoño/invierno (hasta primavera) que se nos habían escapado en su momento, pero es posible que hasta tengamos dificultades para seguir más o menos al día las series que se emiten en los meses estivales, Sin embargo, si somos de los que queremos mantener la tradición del maratón vacacional de una serie (o varias), hay algunos títulos de la pasada temporada que merecen un vistazo. Y hay hasta variedad de temas para escoger.

"Supergirl"

 Ven por la historia de superhéroes, quédate por la comedia de oficina en CatCo. "Supergirl" ha destacado por ser una serie ligera, optimista y con una protagonista que todo lo puede, y aunque ha tenido bastantes altibajos, cualquier cosa que ocurriera con Kara en su trabajo como asistente de Cat Grant garantizaba una buena diversión. El salto de CBS a The CW para su segunda temporada va a traer, probablemente, algunos cambios, pero su primera entrega resulta entretenida y encontró a una Supergirl muy efectiva en Melissa Benoist.

"The people vs O.J. Simpson"

¿Qué más podía contarse del circo mediático qiue fue, en 1995, el juicio a O.J. Simpson por el asesinato de su ex mujer, Nicole Brown, y de Ron Goldman? Pues muchas cosas. "The people vs O.J. Simpson" es la primera temporada de la nueva serie de antología producida por Ryan Murphy, "American Crime Story", y ha sido una presentación por todo lo alto. Con ritmo, un impresionante elenco actoral, una buena reconstrucción del juicio y una mirada más amplia al contexto social en el que todo se produjo, es claramente la favorita para arrasar en las categorías de miniseries de los próximos premios Emmy.

"iZombie"

Liv Moore es una zombie, pero a veces parece una superhéroe. Su necesidad de comer cerebros humanos para no convertirse en una "Romero" le otorga los recuerdos y las habilidades de esas personas, lo que es muy útil para resolver sus asesinatos. Y, por el camino, Liv tiene que aprender a rehacer sus relaciones con las personas que conocía cuando aún estaba viva, y forja otras nuevas con gente como su jefe en la morgue. "iZombie" es de las series más entretenidas que hay ahora mismo en antena, una que, en la segunda temporada, sabe perfectamente lo que quiere hacer.

"The Knick"

Antes de que irrumpiera "The girlfriend experience", la serie de Steven Soderbergh era "The Knick", con el añadido de que él dirige todos los episodios de sus dos temporadas con un pulso muy contemporáneo, y muy poco de serie de época. La historia del cirujano William Thackeray y del resto del personal del hospital Knickerbocker destaca por la representación de cómo funcionaba la medicina de principios del siglo XX, y cómo sus personajes se mueven en una sociedad que se niega a aceptar todo lo que se salga de sus normas.

"The night manager"

 Las comparaciones con James Bond no han dejado de aparecer desde que se estrenó "The night manager" (o "El infiltrado"), pero la miniserie tiene poco que ver con él, excepto porque su protagonista, Jonathan Pine, se infiltra entre los colaboradores de un peligroso traficante de armas para detenerlo. Como buena historia de John Le Carré, está movida por la indignación moral, y tiene algunos de los mejores personajes del año, como la estupenda y muy decidida Angela Burr.

Y si queréis ver alguna serie más larga, podéis aprovechar para darle una oportunidad a "Person of interest" ahora que ya ha terminado. Son cinco temporadas de una serie que evoluciona y profundiza en sus temas y sus personajes más de lo que parece para un procedimental, aparentemente, de CBS.


26 julio 2016

Los mundos alternativos de "Fringe"


La primavera pasada, cuando Barry Allen explicó en el crossover de "The Flash" con "Supergirl" lo que era el multiverso, los espectadores de "Fringe", probablemente, no pudieron evitar una sonrisa al recordar lo que habría hecho Walter Bishop para explicar algo así. No era el primer dejà vú que el Velocista Escarlata dejaría a la serie fantástica de FOX durante los últimos episodios de su segunda temporada, algo que no era extraño por la capacidad de Barry de pasar a Tierra-2, y porque uno de sus productores ejecutivos, Andrew Kreisberg, fue guionista de "Fringe" brevemente. Lo más curioso ha sido recordar esta serie por culpa de "Stranger things", que en su coctelera de influencias agita también algunas que sobrevuelan sobre esa producción de J.J. Abrams.

En concreto (y sin entrar en terreno de spoilers), a veces parece que nos estén contando esos experimentos con cortexiphan que Walter y William Bell hicieron en varios niños durante los 70 y los 80, y de ahí a recordar lo que hacía interesante, y recomendable, a "Fringe" sólo va un paso. Y es justamente el que vamos a dar. Si estáis buscando una serie que maratonear en lo que queda de verano, y os apetece algo de ciencia ficción, las cinco temporadas de esta serie pueden ser una buena opción. El mundo que se va construyendo, y desvelando, en ellas es uno de los más entretenidos que se han visto en la televisión recientemente, con una evolución de sus personajes igualmente destacable.

"Fringe" (estrenada en 2008) era la siguiente serie con cierto componente de misterio en la que J.J. Abrams estaba involucrado en su creación desde "Perdidos", a la que aún le quedaban entonces dos años para terminar. De hecho, la sombra de esa serie, y de "Expediente X", sobrevoló con fuerza la primera temporada, y no sólo porque en su piloto hubiera también un avión en el que pasaba algo extraño. Su protagonista era una agente del FBI, Olivia Dunham, que tenía que reclutar a un científico un poco loco (Walter Bishop) para que le ayudara a resolver casos en el límite entre la ciencia y la ciencia ficción. Pero para poder trabajar con él, tenía que contar también con la ayuda de su hijo Peter, el único que podía sacar a Walter del psiquiátrico donde había pasado los últimos años.

"Fringe" arranca, de esta manera, rindiendo claro homenaje a las aventuras de Mulder y Scully (hasta en sus títulos de crédito), intercalando casos autoconclusivos con una mitología de fondo que se va desarrollando poco a poco, y en la que cuentan los experimentos pasados de Walter y de su amigo William Bell, unos misteriosos personajes trajeados que aparecen en los lugares más insospechados (los Observadores) y las infancias tanto de Peter como de Olivia. "Fringe" necesita la primera mitad de su primera temporada para ir asentando a sus protagonistas y la historia que quiere contar, y acaba esa tanda inicial de capítulos con uno de los giros más sorprendentes de las series recientes.

A partir de ahí, la serie da un salto adelante y ya no vuelve a mirar atrás. Se atreve a hacer pequeños experimentos con sus capítulos 19, a profundizar en las relaciones de algunos personajes de un modo que, al principio, no parecía posible, a dar importantes cambios en su trama en sus dos últimas temporadas y a dejar unos cliffhangers marca de la factoría Bad Robot (de cuyas series es "Alias" la que más influyó en "Fringe"). Para cuando llegamos al final, la serie se revela como la heredera de "Perdidos" con más cariño por sus personajes y con un misterio mejor construido y desarrollado, y con una gran voluntad por probar cosas nuevas y no estancarse. Merece la pena ya casi sólo por el placer de ver en acción a Walter Bishop y a su intérprete, John Noble, pero logra ser más que eso. Todavía se echa de menos su inventiva en televisión.