03 junio 2006

La ciudad sin ley



En Dakota del Sur hay, realmente, un pueblo llamado Deadwood, declarado de interés histórico y que, ahora, y juzgando por su página web, tiene cierto aspecto de parque temático del Salvaje Oeste. Para tener una idea más aproximada de cómo era realmente el asentamiento minero ilegal del que nació el pueblo, lo mejor es ver "Deadwood", serie de HBO, que en España emite Fox, que parte de las convenciones del western y, sobre todo, de títulos como "Sin perdón", para presentar una recreación más realista de un lugar levantado por buscadores de oro en pleno territorio sioux en el que no hay ley y la gente sólo llega buscando la manera de hacerse rico o de escapar de la justicia.

La serie se sitúa en una tendencia de HBO por ofrecer productos "de época", con cuidadas ambientaciones y una fidelidad histórica por encima de la media, que podríamos decir que empezó con "De la Tierra a la Luna", la miniserie sobre el programa Apolo impulsada por el éxito de "Apolo XIII". En esa misma tendencia está otra gran miniserie, "Hermanos de sangre", y la última en llegar a nuestras pantallas, "Roma", de la que ya hablamos por aquí en su momento. "Deadwood" se escapa de las visiones más "amables" del Oeste que estábamos acostumbrados a ver y opta, como hemos dicho, por el realismo, además de presentar un plantel de personajes de los que lo mejor que se puede decir es que tienen su propio sentido de la justicia. En el episodio piloto, el campamento me recordó mucho a Lago, el pueblo minero adonde llega Clint Eastwood en "Infierno de cobardes".

Además, cuenta con un protagonista verdaderamente impresionante, como es Ian McShane, un veterano actor inglés que da vida al dueño del saloon y prostíbulo local y el jefe en la sombra de Deadwood, Al Swearengen. Su interpretación le valió un Emmy hace un par de años, y lo cierto es que, al menos para mí, es el alma de la serie. Esta suerte de Tony Soprano del Salvaje Oeste es uno de los personajes con mayor carisma de la televisión reciente, aunque sea una sabandija.

02 junio 2006

Fuera de la isla

AVISO: Si no habéis visto la 2ª temporada de "Perdidos", y no queréis saber nada sobre ella, y mucho menos, cómo termina, no sigáis leyendo. SPOILER

¿Dónde llevan a Kate, Jack y Sawyer? ¿Por qué tenían que ser ellos, y no otros? ¿Quiénes son los Otros, o los Hostiles, como los llama Desmond? ¿Qué había en la isla antes de Dharma (ese pie de una estatua)? ¿Escaparán Walt y Michael, o será una trampa?

Al final, podemos decir que el cierre de la segunda temporada de "Perdidos" sí resolvió algunas cuestiones, aunque abre otras, por supuesto. Vimos el propósito de los números y del botón (que, aún así, siguen siendo un macguffin), y también nos dimos cuenta de que no todo en la isla está regido por el destino. Me gusta pensar que, a pesar de todas esas interconexiones entre los pasajeros, y del oscuro pasado de casi todos, el vuelo 815 Sydney-Los Ángeles se estrelló por accidente, por una coincidencia, por los designios del azar. El azar también es importante, y me atrevería a decir que su concurso es más interesante que si todo está predestinado.

Del final de dos horas se puede hablar mucho. Carlton Cuse y Damon Lindelof despejan algunas dudas en un artículo en "The New York Times", y yo tengo también mi lista sobre las cosas que más me llamaron la atención.

- Ese gran pie con sólo cuatro dedos, único resto de una estatua, recuerda muchísimo al Coloso de Rodas. Me hizo pensar en "Jasón y los argonautas" y la isla con las estatuas de monstruos a la que llegan en mitad de su viaje. En alguna página americana he leído que a alguien le recordaba a "El planeta de los simios", incluso a las ciudades de geometría imposible y dimensiones gigantescas donde "duermen" los Primordiales de Lovecraft.

- Gana fuerza la teoría de que la isla es algo similar a la meseta de "El mundo perdido", cuyo aislamiento del resto del mundo permite la supervivencia de los dinosaurios. En este caso, su anomalía electromagnética la mantiene invisible y alejada del mundo exterior. Pero parece que la liberación de su fuerza ha roto ese manto protector.

- Los Otros son, cada vez, más intrigantes. Hace tiempo que sabíamos que todo era una pantomima, que su aspecto de náufragos salvajes era todo teatro y su campamento, puro atrezzo. ¿Qué son, entonces? ¿Forman parte de Dharma? ¿O luchan contra ella? Si el avión se estrelló por accidente, ¿cómo saben tanto de los pasajeros? Desmond los llama "los hostiles". ¿Quiere eso decir que participaban en los experimentos hasta que se volvieron contra la fundación?

- ¿Qué está buscando Penélope, la novia de Desmond? ¿A Desmond, o la isla? Por cierto, muy fácil el nombre, ya que ella también espera a que su chico regrese de su viaje por mar. Y es la heredera de Charles Widmore, cuya empresa aparece en un montón de cosas a lo largo de la 2ª temporada (el globo de Henry Gale, el test de embarazo que utiliza Sun...). Ah, como curiosidad friki; la escena en la estación polar donde los dos portugueses buscan "algo" me recordó muchísimo a "Expediente X".

- Desmond introduce el apellido de otro filósofo del siglo XVIII, David Hume. Los otros son Locke y Rousseau.

-Ay, Libby, Libby. Te has ido, pero no te olvidamos, podríamos decir. Parece que la sombra de esta chica es alargada, y que puede haber jugado un importante papel en todo esto. Aunque permanece la duda de cómo terminó en el psiquiátrico con Hurley.

Si queréis pasar el verano de la mejor forma posible hasta que Abrams, Lindelof y los suyos vuelvan a "martirizarnos" en septiembre, pasaos por The Lost Experience. Pero cuidado, que igual acabáis más paranoicos que el propio Mulder.

01 junio 2006

Debutantes


Desde siempre, el gremio de los actores se nutre de modelos que deciden diversificar su trabajo pasándose a la actuación, o a los que los cazatalentos de Hollywood descubren de las maneras más insospechadas. A Lauren Bacall la descubrió la mujer de Howard Hawks en una portada de "Harper's Bazaar", por ejemplo, y antes de "Tener y no tener" su experiencia actoral era reducida, apenas unos pocos espectáculos en el off-Broadway.
Las comparaciones son odiosas, sí, pero pocos casos similares hay, sobre todo en la televisión actual, de debutantes totales en el mundo de la actuación que se convierten en famosos a la primera. El caso de Evangeline Lilly debe ser de los más increíbles, ya que esta canadiense, que trabajó como modelo para pagarse los estudios, no había tenido ningún papel con diálogo antes de que le dieran el de Kate en "Perdidos" (que puede considerarse la protagonista femenina de la serie). Con el mismo afán pecuniario, había participado como extra en producciones que se rodaban en Vancouver, con intervenciones "estelares" como la de la imagen (cortesía de Lost-Media), en la que aparece como un cadáver en "Hospital Kingdom". Además, rodó algunos anuncios para una línea de contactos que ni tienen desperdicio (y que podéis ver aquí, si tenéis curiosidad). Sin embargo, la cinta de su audición fue suficiente para que J.J. Abrams la eligiera. Ahí es nada.
Otra chica que tampoco tenía mucha experiencia (si bien más que Lilly) cuando consiguió el papel que la lanzó a la fama era Gillian Anderson. En su currículum se contaban algunas obras de teatro y un par de películas desconocidas antes de presentarse a la audición para el papel de Dana Scully. Chris Carter nunca dudó de que ella era perfecta para el papel, pero la cadena no lo veía tan claro. Era demasiado joven (apenas 24 años) y no se correspondía con el tipo de sex-symbol que los ejecutivos de Fox tenían en mente. Carter peleó por ella y, al final, se demostró que tenía razón (luego le cortaron y tiñeron el pelo para hacerla parecer mayor, y listo). También Abrams hubo de pelear por mantener su opción para Kate ante los ejecutivos de la ABC cuando el visado que Evangeline Lilly necesitaba para trabajar en EE.UU. se demoraba. El piloto empezó a rodarse sin ella, de hecho. Si bien se le planteó a Abrams la posibilidad de sustituir a Lilly por ese retraso burocrático, él también optó por esperar.