04 febrero 2007

Que no pare la música

"Dreamgirls" fue, en 1981, un musical de gran éxito en Broadway que utilizaba libremente la peripecia vital de Diana Ross y The Supremes para contar la clásica historia de ascenso y caída de un grupo de música que, además, tenía que luchar contra las barreras raciales de los 60 y los 70. En ese aspecto, la película dirigida por Bill Condon es un musical clásico, de los que integran las canciones en la acción y en los que no chirría demasiado que, de repente, un personaje empiece a cantar. En ese aspecto, se diferencia de "Chicago" (escrita también por Condon), que introducía los números musicales como si fueran sueños de los personajes.
La película comienza con fuerza y brío, que va perdiendo a medida que avanza la trama y los paralelismos con las Supremes y la discográfica Motown se hacen más evidentes (en algunas fotos, el parecido de Beyoncé con Diana Ross es sorprendente), pero la que no pierde la fuerza es Jennifer Hudson, la revelación de la cinta, una completa debutante del cine, conocida en EE.UU. por su paso por "American Idol", que tenía la difícil misión de interpretar a Effie, la verdadera protagonista de la película y trasunto de Florence Ballard, la integrante de las Supremes expulsada del grupo en favor del look más suave de Diana Ross. No es de extrañar que Hudson sea, ahora mismo, la favorita para llevarse el Oscar a la mejor actriz secundaria, y el propio Condon sabía lo que tenía entre manos cuando ella es presentada en los títulos de crédito con un redoble de tambor. Entre Hudson y un Eddie Murphy estupendo roban limpiamente la película a todos los demás, y eso que tanto Beyoncé como Jamie Foxx están bien. Al final, hay una acumulación de canciones que puede cansar (una pareja se fue del cine cuando aún faltaba media hora, supongo que aburridos).
No es el único asuntillo musical de este fin de semana. En Verónica Mars Spain recogen los pinitos musicales de Tina Majorino y su hermano con el grupo The AM Project, un cuarteto de pop en el que Majorino es la cantante, y que suena bastante bien. Tienen una página en MySpace donde podéis comprobarlo. Y el otro "supergrupo" televisivo del momento en EE.UU., Band from TV, tiene página web propia, otra en MySpace, claro. Éstos son más setenteros, y aquí, además de Greg Grunberg a la batería y Hugh Laurie en los teclados, tenemos a James Denton ("Mujeres desesperadas") tocando la guitarra. Tocaron en una fiesta post-Emmy y, según parece, suelen actuar en celebraciones benéficas.

03 febrero 2007

Me estoy quitando

Al final, tanta promoción y tantos maratones tenían que dar sus frutos, y La Sexta ha conseguido pasar del 5% de cuota de pantalla, y superarpor primera vez a Cuatro, gracias a "Prison Break", lo que es una barbaridad para una cadena que promedia, como mucho, un 2%. El jueves pasado pusieron los dos primeros capítulos de la segunda temporada, que son los que lograron esta hazaña en un día en el que "Cuéntame" y los realities de Telecinco se lo llevan todo. Como resultado, una serie que me tenía cada vez más enganchada, y que finalizó el jueves, "The Closer", se queda en un triste 5%, subiendo a casi el 7% con el segundo episodio, que era repetido.
El último capítulo de la segunda temporada de "The Closer", dirigido por Kevin Bacon, no estuvo mal. A mí no me terminaba de convencer todo el rollo ése de la CIA, pero luego resultó desarrollarse bien en la forma en que se muestran todos los personajes. Ya dijimos que ésta es una serie en la que los aspectos personales de los policías se muestran a través de pequeños detalles (la mirada que Brenda le dedica al cuadro descolgado al final, el montaje paralelo entre Brenda explicándole a Gabriel cómo anunciar una muerte, y el momento en el que Gabriel lo hace, siguiendo sus directrices), y entre ellos y la personalidad de Brenda, es una serie de policías que, para mí, supera a todas las de la misma temática que se emiten en España ahora mismo. Claro que tiene una fórmula que resulta muy evidente (últimamente, a Brenda le viene la inspiración para resolver un caso en el momento más inesperado, como le ocurría a Jessica Fletcher en "Se ha escrito un crimen", o como le pasada a House cuando pasaba consulta), pero también es muy divertida (Flynn y Provenza son un dúo cómico estupendo).

Es una lástima que se acabe, porque ahora, los jueves, ya no queda nada en la tele y tendré que tirar del P2P (lo que tampoco es mala opción). Hace ya tiempo que abandoné "Sin rastro", que me empezaba a aburrir, "Numb3rs" nunca me ha llamado demasiado la atención (y Rob Morrow está de un viejo...), "Anatomía de Grey" no me va y en cuanto a "Prison Break"... Ayer conseguí ver, por fin, el primer episodio tras el parón invernal en EE.UU. Confirmo la impresión que me dio antes de ese parón. Los giros constantes en la trama y los golpes de efecto empiezan a cansarme, y creo que la voy a abandonar en breve. Yo sólo puedo ver las series a ritmo de emisión en USAmerica los fines de semana, y me parece que prefiero dedicarlos a otras que, la verdad, están llegando a un punto frakkin' interesante, incluso con interrogatorios alucinatorios por las drogas.

01 febrero 2007

La vida te da sorpresas

O, mejor aún, la Academia de Hollywood, a veces, te da sorpresas y elige como grandes ganadoras de la noche de los Oscars a películas que, en un principio, no tenían opciones ni de entrar en el quinteto final de nominados. Hace un par de años tuvimos un ejemplo muy claro con "Million dollar baby", estrenada muy tarde, y que el estudio no tenía pensado promocionar para los Oscars hasta que empezaron a lloverle premios de los críticos. De ahí a robarle en sus propias narices a "El aviador" cuatro premios gordos (película, director, actriz y actor secundario) ya sólo hubo un paso. Y no es la única vez que Clint Eastwood da una campanada de éstas. Ya lo hizo en 1993 con "Sin perdón", si bien es cierto que la competencia de ese año no era especialmente dura. No porque fueran malas películas, sino porque sus temáticas no eran las que todos los "expertos" en Hollywood habrían señalado como potenciales ganadoras de un Oscar: Una historia sobre terroristas del IRA con un giro sorprendente ("Juego de lágrimas"), un drama judicial en el ejército ("Algunos hombres buenos"), un drama familiar muy inglés ("Regreso a Howard's End") y un show para Al Pacino ("Esencia de mujer").
Claro que, puestos a sorpresones mayúsculos, el que había dado "El silencio de los corderos" el año anterior. Su estreno en el Festival de Berlín no había sido demasiado boyante, por decirlo de alguna manera, y sólo Anthony Hopkins (entonces un buen actor no muy conocido, a pesar de su veteranía) estuvo allí para defenderla. Muchos pensarían, a principios de los 90, que un thriller psicológico bastante malsano y protagonizado por un psicópata demasiado carismático era una opción demasiado arriesgada. Sin embargo, los críticos la adoraron, y la bola de nieve estaba lista. Viendo las otras nominadas a mejor película ("La Bella y la Bestia", "Bugsy", "JFK", "El príncipe de las mareas") se ve que no era un año con una competición muy dura, pero aún así resulta sorprendente que "El silencio de los corderos" se llevara los cinco Oscars principales (película, durector, guión, actor y actriz), algo que sólo habían logrado antes que ella "Alguien voló sobre el nido del cuco" y "Sucedió una noche". Y, ya puestos, quién iba a decirle a Woody Allen que "Annie Hall" ganaría en 1978 por delante de "Julia" o "La chica del adiós", por ejemplo.

Así que no os extrañéis si, este año, los pesos pesados como "Infiltrados" o "Babel" se vean sorprendidos por una pequeña corredora de fondo que viene lanzada desde el Festival de Sundance del año pasado, y que se llevó el premio gordo en los galardones del sindicato de actores, y también en los de los productores. Si "Crash" empezó a cimentar su victoria de 2006 justo en esos premios, ¿por qué no podría hacerlo "Pequeña Miss Sunshine", incluso sin estar nominada al mejor director?