05 diciembre 2014

Un año en cabeceras

Entre todas las listas de resumen de final de año que empiezan a proliferar a partir de este fin de semana, una de las que se han convertido en mis favoritas son las de cabeceras de Spoiler Alert. Eligen diez de entre las series nuevas estrenadas durante el año, y es habitualmente una manera simpática de recordar otras series que, a lo mejor, no tienen el suficiente interés como para incluirlas en otro tipo de lista. Además, teniendo en cuenta la atención que ha recibido en 2014 la música compuesta para televisión, hacer un repaso de secuencias de títulos de crédito no está mal. Eso sí, esta selección son las que a mí me gustan más, no tienen por qué ser las mejores, y son sólo de programas nuevos estrenados en 2014. ¿Cuáles son las vuestras?

"True Detective"



La serie que arrancó 2014 como si fuera Eddy "el Caníbal" Merckx tenía una de las mejores cabeceras del año, y ahora no nos pongamos todos finos y nos entreguemos a ese exagerado backlash que siguió a su desmesurado hype. Ese "Far from any road" de The Handsome Family es perfecto para este relato gótico detectivesco.

"The honourable woman"


The Honorable Woman - Open Title Sequence - SundanceTV from SundanceTV on Vimeo.

Ha habido unas cuantas miniseries muy interesantes este año, incluida esta mirada realmente intrigante al conflicto entre Israel y Palestina a través de una historia de espías y secretos enterrados en el desierto. La sintonía, de Marc Phipps, es la perfecta entrada a la atmósfera de la serie de Hugo Blick.

"Cosmos"


COSMOS - Main Title Sequence from BBDG on Vimeo.

La "Cosmos" de Carl Sagan tuvo a Vangelis; la de Neil DeGrasse Tyson tiene a Alan Silvestri. El resultado es todo un espectáculo, y los créditos nos llevan de lleno a todas las maravillas que la serie quiere mostrarnos. Y esto se emitió en FOX, y lo produjo Seth McFarlane, que es de las cosas más curiosas que dejó 2014.

"Sonic Highways"



Sonic Highways Opening Titles from VisualCreatures on Vimeo.

La serie documental de Dave Grohl sobre la grabación del último disco de Foo Figthers podría haber sido unammaniobra promocional descarada, y aunque hay un poco de ello, es un recorrido musical por la historia de ocho ciudades estadounidenses del que se da una pista en la cabecera, cuya sintonía es "Something from nothing", una de las canciones de ese disco.

"Black sails"



Flamante ganadora del Emmy en esta categoría, la secuencia y la música de Bear McCreary son de las intros más potentes que se han visto este año. Desconozco si el resto de la primera temporada está a la altura, pero la cabecera desde luego llama la atención. McCreary también ha tenido este año otra cabecera nueva, la de "Outlander", pero ésa es más convencional.

"Transparent"



Dustin O'Halloran es el encargado de la banda sonora del gran éxito crítico de Amazon, con unos créditos que de inmediato nos transmiten ese tono de melancolía que impregna buena parte de la serie. Las imágenes de vídeos caseros familiares ayudan, claro.

"Los 100"



Si sólo viéramos la cabecera, pensaríamos que esto no es una serie de The CW. En la primera temporada, no tenían créditos, pero es bastante coherente que los hayan incorporado en una segunda entrega que quiere dar un salto adelante. En la secuencia vemos de un vistazo todos los escenarios de la serie, como si fuera un mapa militar. Otra serie de ciencia ficción que ha añadido créditos ya bastante avanzada ha sido "Continuum".

"Halt and catch fire"



Esta secuencia fue una de las mayores sorpresas del verano. Mezcla el aspecto, y el sonido, de los 80 y aquellos primeros ordenadores con un tono subyacente un poco inquietante, incluso. El responsable de la banda sonora de la serie es Paul Haslinger.

"Happy Valley"



"Trouble town", de Jake Bugg, es perfecta para esta miniserie criminal ambientada en una ciudad del norte de Inglaterra de economía deprimida y en la que las salidas laborales, y sociales, son más bien escasas. Las imágenes urbanas ligeramente rotas de la secuencia también aportan su granito de arena.

"Penny Dreadful"



La elección de Abel Korzeniowski para la música de la serie de terror gótico y sangriento de Showtime fue todo un acierto. Le da los toques de romanticismo y horror que requiere la historia, y los créditos ya nos muestran algunas de las estupendas imágenes que pueblan la serie.

03 diciembre 2014

Jane, a toda carrera

Los pilotos pueden ser una cosa engañosa. Pueden presentar una serie con un conjunto de condicionantes y elementos que hagan imposible que se mantenga el nivel no ya hasta el final de temporada, sino durante los siguientes cinco capítulos, o pueden mostrarnos la versión todavía en bruto de lo que puede terminar siendo una serie muy estimable. El de “Jane the virgin” tenía tal energía, tal sentido del humor meta y tal ritmo, que se hacía difícil pensar que pudiera aguantar del mismo modo. Pero, aunque la audiencia prácticamente no se haya dado cuenta de que se emite, lo ha hecho, y hasta se ha vuelto más autoconsciente de paso. Pocos estrenos esta temporada se han visto tan frescos, con una idea tan clara de lo que quieren hacer y tan sumamente entretenidos como esta especie de respuesta a “Ugly Betty” de The CW.

Para los despistados, recordemos que “Jane the virgin” sigue a Jane Gloriana Villanueva, una joven veinteañera de Miami que, pese a tener novio formal, todavía es virgen (es una larga historia), y que se queda embarazada accidentalmente durante una revisión ginecológica rutinaria. Por si no fuera suficiente, el lío termina de montarse cuando entran en escena el padre biológico del niño, dueño de un importante hotel, y el propio padre de Jane, al que ella nunca ha conocido, y ya está el culebrón (venezolano, en este caso) listo. La serie es muy consciente de que buena parte de sus tramas son completamente ridículas, así que utiliza a su narrador (una versión socarrona del de “Pushing daisies”) y varios rótulos sobreimpresos en la pantalla para hacer chistes sobre todo eso. Es como si dijera, “sabemos que esto es un despropósito, así que vamos a reírnos todos juntos de ello”.

Varios críticos estadounidenses señalaban que lo que Jennie Snyder y su equipo de guionistas están haciendo bien es anclar las idas de olla culebroneras en las emociones muy reales de sus personajes, pero lo que está claro, además, es que la serie está quemando trama casi más rápido de lo que suele hacerlo “The Vampire Diaries”, aunque aquí no va a haber resurrecciones de gente que creíamos muerta y enterrada. No hay tiempo para que nos aburramos y, a la vez, se da cierto espacio a los personajes para que vayan evolucionando, algo que se ha logrado con gran éxito con Rogelio de la Vega, su elevada opinión de sí mismo y su afición por los gestos grandilocuentes, mezclados con un sentimiento genuino de admiración por Jane y por el nerviosismo de querer figurar en su vida de modo más preeminente que hasta ahora. Aún es probable que todas las bolas que “Jane the virgin” tiene en el aire al mismo tiempo se precipiten al suelo estrepitosamente, pero hasta ese momento, está ofreciendo algunos de los 45 minutos más simpáticos y divertidos del año.

02 diciembre 2014

Los muertos renacidos

ALERTA SPOILERS:  ¿Habéis visto el final de la primera mitad de la quinta temporada de "The Walking Dead"? Pues ya sabéis.

Este tramo final de 2014 ha visto cómo dos series que los críticos utilizaban básicamente como sacos de boxeo, como práctica para buscar las quejas más imaginativas sobre su marcha, se han revitalizado a los ojos de esos críticos. Una es “Homeland”, de la que ya hablaremos más adelante, y la otra es “The Walking Dead”, que ha llegado a su final de media temporada no sólo manteniendo su dominio en las audiencias, sino tras haber dado la vuelta a las opiniones más generalizadas sobre ella. O, como mínimo, habiéndose ganado cierto respeto entre la crítica por haberse animado a intentar algunas cosas un poco diferentes en el aspecto formal. En una serie en la que la historia siempre va a ser la misma (el grupo de Rick tiene que huir de una horda de zombies, o tiene que enfrentarse a un malvado conjunto de supervivientes), que se cambie el modo en el que se cuenta esa historia puede ser interesante.

La llegada de Scott M. Gimple como nuevo showrunner en la cuarta temporada tiene parte de la culpa de que  a “The Walking Dead” se la mire con unos ojos más benévolos. En cuanto tomó las riendas de la serie, su principal preocupación fue centrar la acción en los personajes, cuyo retrato ha sido siempre el punto débil, y ha ido rehabilitando a unos cuantos que, hasta ese momento, habían pintado bastante poco. Carol puede ser el ejemplo más claro, pero no es la única. Beth se ha visto bastante beneficiada de su estancia en ese inquietante hospital de Atlanta, aunque no haya podido sobrevivir a ella. Puede no haber sido una transformación tan espectacular como la de Carol, pero la serie sí se ha preocupado por darle algo más de identidad, por construirla un poco más como alguien cuya muerte tenga cierto impacto en el espectador, aunque sea mínimo, en lugar de sólo indiferencia.

Parte de ese trabajo de construcción (o reconstrucción) de los personajes se ha hecho limitando las tramas que se contaban en cada episodio. En esta primera mitad de la quinta temporada, “The Walking Dead” no ha pretendido seguir a todos los subgrupos en los que se han dividido sus protagonistas en cada episodio, optando en su lugar por mostrarnos lo que hace  sólo uno de ellos. Es una táctica que ya utilizaron la temporada pasada, durante la huida de la cárcel, y también para enseñarnos algo más del Gobernador antes de su último enfrentamiento con Rick, y ha servido para entregar ocho capítulos en los que, en general, el ritmo de la acción se ha ralentizado y se ha dejado “respirar” un poco más a los personajes. Realmente, Dawn y el resto de policías del hospital, con sus actitudes caciquiles, han sido menos interesantes de lo que parecía, pero la vuelta del grupo de Rick a Atlanta ha dado un nuevo vigor a la serie.

Se nota que no quieren estancarse, y no sólo en lo que respecta a los ataques zombies y a las diferentes maneras de matarlos, como reconocía el propio Gimple en Vulture. Esas pequeñas digresiones formales, con tramas que se detienen para que veamos la de otro personaje y se retoman cuando todos están en el mismo punto, ha sido uno de los aspectos más interesantes de esta primera mitad de la temporada. Ahora, el grupo está reunido de nuevo, con nuevos integrantes y una ausencia que se notará, seguramente, durante algún que otro episodio, y veremos si buscan otro refugio, como aquella iglesia, o si se mantienen siempre en movimiento.