03 junio 2015

Detrás de la telerrealidad

La temporada veraniega en televisión acaba de comenzar, y ya hay candidata a terminar siendo la revelación del estío: "UnReal", un serie de Lifetime sobre los entresijos de la grabación de un reality show tipo "The Bachelor". Bueno, en realidad es una sátira muy poco disimulada sobre ese dating show, es decir, un programa en el que varios participantes compiten para ser los elegidos por el protagonista de la edición, un tipo rico (o una mujer rica en "The Bachelorette") que busca pareja. "The Bachelor" es uno de los mayores y más influyentes éxitos de la telerrealidad estadounidense, junto con "Survivor", "The Amazing Race" y "Project Runway", y también uno de los formatos que se presta a más críticas por su tratamiento de las chicas que se presentan como poco más que cromos intercambiables.

Una de las creadoras de "UnReal", Sarah Gertrude Shapiro, conoce bien el percal porque fue productora en "The Bachelor" (la otra creadora es Marti Noxon, otra alumna de la Escuela Whedon de Guionistas), así que sabe cómo darle una pátina de plausibilidad a la ficción de "Everlasting", el reality de la serie, al que regresa una de sus productoras estrella, Rachel, después de montar un buen escándalo en la grabación del capítulo final de una temporada anterior. Rachel no quiere volver, pero es muy buena en su trabajo, así que no le queda más remedio que estar otra vez a las órdenes de Quinn, la realizadora y jefa suprema de la grabación del programa. En el piloto queda muy clara la dinámica entre ambas mujeres y, sobre todo, cuál es la tarea de un productor en un programa como "Everlasting"; se encargan de hacer parte del casting, de llevarlas hasta el plató y, una vez allí, de que le den chicha a Quinn para que pueda montar cada episodio.

Así, a todas las participantes se las encuadra en determinados arquetipos con los que el programa va a jugar (la MILF desesperada, la buscona, la villana, la mosquita muerta...), y los productores van "escribiendo" los episodios sobre la marcha, empujando levemente a las concursantes a que hagan o digan determinadas cosas. No descubre nada que no sepamos sobre el funcionamiento de un reality (quien crea de verdad que son "la realidad", debería hacérselo mirar), pero sí puede sorprendernos el nivel de manipulación e intervención en la trama que muestra "UnReal". De todos modos, no es por eso por lo que puede destacar entre el resto de la oferta de ficción veraniega.

De momento, lo más prometedor de su primer episodio es la relación entre Rachel y Quinn, a las que interpretan una Shiri Appleby muy en su papel y una entregada Constance Zimmer. La primera aprovecha esa imagen de chica normal y adorable (como la que daba en "Life unexpected") para darle de vez en cuando un toque bastante oscuro a Rachel, mientras la segunda inyecta un entusiasmo cínico a la manera en la que Quinn dirige un enorme circo como el de "Everlasting". Por supuesto, hay también tramas culebroneras que pueden ser muy entretenidas, pero es justo ese lado de pocos escrúpulos lo que puede darle su toque diferencial.

02 junio 2015

El reverso tenebroso de "Outlander"

ALERTA SPOILERS: Si no habéis visto esa larga noche de Jaime Fraser a merced de su peor enemigo en el final de la primera temporada de "Outlander", no sigáis leyendo.

Cuando arrancó la segunda mitad de la primera temporada de "Outlander", los lectores de los libros avisaban de que la historia iba a volverse más oscura y que nuestros protagonistas iban a verse en situaciones de verdadero peligro. Aquellos primeros ocho episodios ya terminaban con Claire en las garras de un Black Jack Randall que estaba haciendo buena su reputación de malvado sádico, violador y torturador, y la sombra de aquel primer cliffhanger se cierne sobre el resto de capítulos del tramo primaveral de la serie. Randall es el gran malo de "Outlander", un malo del que, aunque se intentó ofrecer algunos matices, sabemos que no hay redención ni posibilidad de comprensión de las razones detrás de su comportamiento. Su explícita tortura física y psicológica de Jaime ha sido, de hecho, un "salto del tiburón" para algunos espectadores, que creen que la serie se ha entregado al reverso tenebroso de la violencia sexual grauita, incluso aunque la víctima de esa violencia no sea, como es habitual, una mujer.

Lo cierto es que, incluso buscando justificación a esa secuencia, es realmente un momento que rompe un poco el tono de lo que hemos visto hasta ahora en la serie. Las Highlands del siglo XVIII son brutales, peligrosas y están habitadas por hombres con pocos escrúpulos que se creen con derecho a tomar lo que les apetezca, pero si el espejo de Randall es Ramsay Bolton, a fe que ha conseguido imitarlo y superarlo. Por otro lado, las guerras en aquellas épocas se libraban así, y las violaciones, por desgracia, son el método más común, incluso hoy en día, para romper la resistencia de los rivales mediante el abuso y la destrucción de los más débiles. Randall consigue lo que lleva la temporada persiguiendo; entregarse a su malsana obsesión con Jaime y destrozar a uno de sus mayores enemigos, el highlander que escapó de su tortura la primera vez. Con todas las reticencias que le podemos poner a esas escenas en la prisión de Wentworth (que la serie muestra como el acto terrible que son), culminan ese giro hacia una mayor presencia del punto de vista de Jaime que vimos al inicio de este segundo tramo de la temporada.

Claire sigue siendo la gran protagonista de "Outlander", pero el final de esa primera entrega equilibra mucho más los roles de ambos personajes. Están en igualdad de condiciones hasta en sus conocimientos sobre la verdadera identidad de Claire; de hecho, ella ya ha confesado dos veces su condición de viajera temporal, una a Jamie y otra al abad de ese monasterio que, casualidades de la vida, estaba interpretado por el mismo actor que daba vida al brujo de Qarth en la segunda temporada de "Juego de tronos". Ambas confesiones, más la revelación de que Geillis es otra desplazada que, en su caso, proviene de 1968, nos recuerdan de vez en cuando que hay una mitología al fondo de la serie que va más allá de la revuelta jacobita para rerstaurar a los Estuardo como reyes de Escocia. Lo que no sabemos es si "Outlander" se acordará de vez en cuando de ella o no.

Paseos por el lado salvaje aparte, la serie ha cerrado una primera temporada que confirma que es mejor de lo que nadie esperaba, desarrollando en mayor profundidad a Jaime para ponerlo más a la altura de Claire ahora que empiezan una nueva etapa juntos, exiliados en Francia y con un bebé en camino. Ella ha continuado en su caracterización de héroe de la historia, planeando la fuga de Jaime de la prisión o lanzándose a una partida de búsqueda cuando no sabían qué había sido de él. También la hermana de Jaime ha sido un gran añadido a la serie, y Murtagh se ha beneficiado de ese mayor énfasis en el mozo Fraser, convirtiéndose en algo más que sólo el Chewbacca de la pareja. La oscuridad de Randall siempre va a tener un pie en lo gratuito, en la búsqueda del shock sólo por conseguirlo, y es labor de Ron Moore y compañía controlar esa tendencia y darle un sentido dentro de la trama. Eso no empaña que, en general, Starz puede estar bastante contenta con "Outlander".

01 junio 2015

Los críticos o los Emmy

Desde su estreno en FX, en 2013, las voces que se han quejado siempre de que "The Americans" no reciba más atención por parte de los grandes premios no han hecho más que hacerse más y más ruidosas. Los Emmy la ignoran (como pasa con casi todo lo que emita esa cadena que no sea 'American Horror Story') y sólo los Critics' Choice se acuerdan de que existe. Son unos premios todavía muy jóvenes (la de 2015 ha sido sólo su quinta edición) y sus votantes quieren distinguirse de los Emmy, ese viejo dinosaurio, optando por reconocer a series nuevas antes que ellos y a candidatos que gustan mucho a los críticos, pero que jamás podrán pisar la alfombra roja de los galardones más importantes de la industria televisiva estadounidense.

Scott Feinberg, oscarólogo residente de The Hollywood Reporter y miembro de la asociación de críticos televisivos que entrega estos premios, apuntaba este año que, tal vez, en 2015 podían empezar a marcar el camino para los académicos primero en julio, con el anuncio de las nominaciones, y después en septiembre, con la ceremonia de entrega. Los cambios en las normas que los Emmy han incluido, aumentando por ejemplo los candidatos en drama y comedia, parecen apuntar a que podría abrirse el abanico de series que se toman en cuenta para ser nominadas, pero la larga tradición conservadora de estos galardones, y su propio funcionamiento, no invita demasiado al optimismo. Los votantes de los Critics' Choice son personas que se ganan  la vida viendo y escribiendo sobre series; los de los Emmy son gente de la industria que no tiene tiempo de ver la tele, y que acaba tirando de los DVDs que las cadenas envían con sus títulos más premiables.

La popularidad, la visibilidad, que una serie de repente se convierta en el must-see de Hollywood... Hay bastantes factores externos a la mera calidad de un candidato para que, primero, pueda aspirar al Emmy y, después, pueda ganarlo. Por desgracia, "The Americans" es una de esas series que nunca ha entrado en el radar de la Academia de televisión. Ni siquiera tener como protagonista a una estrella televisiva como Keri Russell ha hecho que le prestara atención, y hay también que tener en cuenta que sus audiencias, tirando a bajas hasta para FX, no contribuyen a cambiar la situación. Ésta es una de esas series y actores que tienen que conformarse con verse reconocidos por los Critics' Choice o por los premios de la TCA, la otra asociación de críticos de televisión. Ninguna de las dos entregas de galardones sirve para adelantar por dónde pueden ir los gustos de los Emmy mucho más que los Globos de Oro, de los que poca gente se acuerda ya a estas alturas del año.

Aunque, siendo justos, sí hay una ganadora de los Critics' Choice que podría hacer ruido en los Emmy: Amy Schumer. Reconocida como mejor actriz de comedia por "Inside Amy Schumer", está sustituyendo a Louis CK como el cómico del momento entre los periodistas estadounidenses, y la tercera temporada de su programa está llamando la atención fuera de las fronteras de Estados Unidos. Su humor es, tal vez, demasiado crudo y agresivo para los Emmy, pero es la mayor esperanza de que haya una verdadera revolución en esos premios cuando llegue septiembre. No es ninguna debutante, pero ahora es cuando Schumer está posicionándose para asaltar el trono de la comedia norteamericana, si no lo ha hecho ya. Su siguiente paso es una película, "Trainwreck", que hasta ahora sólo era conocida por ser la cinta en la que aparecía LeBron James, pero que puede contribuir este verano a elevar el perfil de Schumer. ¿Será la nueva it-girl cómica?