04 abril 2010

¿La trama o los personajes?

No tenía pensado hablar del regreso de "Bones" hasta la semana que viene, cuando se emite su tan esperado capítulo 100 ("Entertainment Weekly" lo celebra con estas curiosidades), pero el de esta semana ha tenido una subtrama curiosa por lo que tenía de metacomentario no ya sobre la serie, sino sobre casi todo el género procedimental. En ella, una periodista japonesa llega al Jeffersonian para entrevistar a Brennan sobre su último libro y, para frustración de Huesos, sólo quiere saber cosas sobre los personajes; cuánto hay de ella y Booth en Kathy Reichs (que ya dijimos que es una persona real) y el agente Andy, si van a acabar juntos y si Angela también se lió con un príncipe noruego como su alter ego de ficción. A Brennan todo eso le parecen minucias y detalles accesorios, porque lo importante para ella es la trama, que el aspecto forense es realista y se ajusta a su trabajo diario, y que las técnicas empleadas para identificar a las víctimas y atrapar a los asesinos son ingeniosas e interesantes.

Siempre me hace mucha gracia cuando las series tienen momentos autoconscientes y hacen comentarios sobre ellas mismas y su situación fuera del set. Los metacomentarios de "Verónica Mars" en sus dos últimos episodios, con pullas incluidas hacia su creador, Rob Thomas, hacían referencia a su casi segura cancelación (también hubo un gran momento "aquí va mi nominación al Emmy" de Verónica al presentar uno de sus disfraces), y "CSI" incluyó un episodio en el que el equipo de Grissom era seguido por unos reporteros a los que él despachaba con un "hay demasiados programas forenses en televisión". "Stargate SG-1" le lanzó un recadito a Syfy por su finalización para darle más cancha a "Eureka", y Hugh Laurie pudo sostener en "House" el Emmy que siempre se le escapa por la serie.

En el caso de "Bones", ese metacomentario sobre trama o personajes, como decimos, ejemplifica a la perfección la dicotomía a la que se enfrentan las series procedimentales. ¿Cuál de las dos cosas debe ser más importante? "Expediente X" empezó dándole mucho más peso a la trama, hasta que Mulder y Scully se adueñaron del show, y series que parecerían fotocopias, como la franquicia de "CSI", se diferencian justo por la gente que pulula por ellas (Horatio y Grissom representan dichas diferencias perfectamente). Yo siempre he pensado que los personajes son el principal enganche a una serie, pero también puede ocurrir que la trama tenga el suficiente interés para que pases por alto que sus "habitantes" son planos y sosos. Todos los creadores se llenan la boca diciendo que su show es un show de personajes (character driven), y que ellos impulsan todo lo que pasa. No todos lo son de verdad, a pesar de lo que digan.

Música de la semana: Es muy habitual que los grupos que sacan discos coloquen sus canciones en las series como modo de promoción. Nada que objetar a ello. Uno de los últimos ejemplos es Pearl Jam, cuyo nuevo single, "Unthought known", sonó en uno de los últimos capítulos de "FlashForward".

03 abril 2010

La materia oscura de Walter

ALERTA SPOILERS: Con su regreso del hiato, "Fringe" ha dado unas cuantas respuestas sobre Peter y la dinámica familiar de los Bishop, pero si aún no las habéis visto, mejor que os paréis aquí.

Siempre doy mucho la paliza con la cantidad de parecidos que encuentro entre "Perdidos" y "Galáctica" y, después del último episodio de "Fringe", ésta me ha recordado un montón a "Caprica", y no sólo por la mención a Eric Stoltz como protagonista de "Regreso al futuro" del universo alternativo. En las dos tenemos a científicos brillantes y arrogantes que pierden a sus hijos, y cuyo dolor les lleva a acometer una acción que es científicamente revlucionaria, y un avance impresionante, pero éticamente es reprobable y cruza una línea peligrosa. Es el camino más directo para acabar, como efectivamente dijo Robert Oppenheimer tras los lanzamientos de sendas bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, convertidos en Muerte, el Destructor de Mundos.

En alguna otra ocasión hemos tenido pequeños detalles de cómo era Walter en plenitud de facultades, antes de que el laboratorio se quemara y él terminara en el psiquiátrico. Era arrogante, muy seguro de sus posibilidades y un poquito sin corazón. El contraste con el Walter actual, tan vulnerable e inseguro, es notable, y aunque parezca a priori lo contrario, también es un cambio a mejor. Parte de ese estado lo crea el haber robado al Peter del otro lado después de que su hijo muriera, y por fin hemos podido ver cómo sucedió todo, cómo Walter creó la primera brecha entre dos universos que, hasta entonces, habían permanecido separados por completo y, al igual que ocurre en un cristal que recibe un pequeño impacto, esa brecha se va haciendo mayor y va resquebrajando todo el cristal, convirtiendo en esa separación en algo mucho menos sólido.

Lo más divertido de ese 1985 alternativo ha sido ver los toquecitos ochenteros del capítulo (un poquito a lo "Tron", además): los títulos de crédito, la música con sintetizadores, los móviles zapatófono, la peluca de Walter... La ventana que permite ver el universo paralelo continúa con esas referencias a "Alicia en el País de las Maravillas" (compartidas con "Perdidos"), y me intriga ver cómo tendremos más vistazos de ese otro mundo, teniendo en cuenta que, en teoría, la guerra entre los dos irá a más conforme nos acerquemos al final de temporada (guerra iniciada por el deseo de Walter de ayudar al Peter-nate). Además, será interesante ver cómo reacciona Olivia a todo esto que Walter le ha contado, y si será capaz de perdonarlo, más o menos.

"Fringe" está ya renovada para una tercera temporada y, entre otras cosas, se ha anunciado que tendrá un capítulo musical que me ha dejado un poco confusa. El dúo con "Bones" le ha funcionado a Fox mejor de lo que podríamos pensar, y veremos cómo se mantienen las dos en mayo.

02 abril 2010

Veinte años no son nada

El otro día, hablando con los otros integrantes de los Teleginios sobre el 20º aniversario del estreno de "Twin Peaks" (que se cumplen el próximo jueves), nos dimos cuenta de que 1990 fue un año realmente interesante en lo que series de televisión se refiere. Porque la serie de David Lynch no es la única que cumple 20 años en 2010. Por ejemplo, el pasado mes de enero lo hizo "Mr. Bean", aquella comedia de sketches en la que Richard Curtis y, sobre todo, Rowan Atkinson crearon un memorable personaje infantiloide, que casi nunca hablaba, y con un notable talento para verse envuelto en todo tipo de situaciones absurdas y humillantes (como aquel gag en la iglesia).

Mr. Bean, su Mini verde y su osito de peluche adquirieron enseguida vida propia, parecidos con ciertos políticos y dos películas (en la primera, lo mejor eran los gags físicos, sin hablar), y Atkinson ha quedado unido indisociablemente a ese personaje. Como ha quedado también unido Rob Morrow al doctor Joel Fleischman de "Doctor en Alaska", que se estrenó como serie de verano y aguantó seis temporadas de humor peculiar, filosofía y ética y estupendos paisajes norteños. Menos duró "Parker Lewis nunca pierde", tres temporadas, pero es raro que se vuelva a hacer una serie tan particular como ésa, y mucho menos ambientada en un instituto.

En otoño llegaría otra serie de instituto completamente diferente, "Sensación de vivir". Cambió el género y se convirtió en un éxito de dimensiones tales, que dos de sus actores tuvieron que ser escoltados por el ejército cuando vinieron a España. Y otra serie de aquel año, "El príncipe de Bel-Air", lanzó a la fama mundial a Will Smith. En Estados Unidos están empezando a aparecer algunos especiales de dónde están ahora sus actores, pero supongo que proliferarán más cuando llegue septiembre. Eso sí, lo más divertido de todo es que aún queda en antena una serie estrenada en 1990, "Ley y orden". Si yo no recuerdo mal, ya es el drama de primetime más longevo de la televisión estadounidense, y de no ser por el intento de cargársela que hizo la NBC al moverla de horario este otoño por culpa de "The Jay Leno Show", es probable que aguante aún más.